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Baby Etchecopar cree que resolvió la muerte de Nisman

"No soy un pelotudo ni el eslabón perdido", aclara el mediático en una bizarra columna de opinión sobre el suicidio del fiscal.

Sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman se ha escrito mucho y se opinado quizá demasiado, pero uno de los capítulos más absurdos del post suicidio es lo acontecido en las últimas horas. Aunque pueda resultar increíble, una agencia de noticias publicó nada menos que una columna de opinión sobre el caso firmada por el inefable Ángel Pedro Etchecopar, alias Baby.

En una nota dirigida a los hombres ("mi querido" son las dos primeras palabras) y publicada por la agencia Noticias Argentinas, el conductor lanza una frase complicada en términos del castellano pero que parece resumir sus preocupaciones vitales: "A usted que soporta estoicamente las pavadas que yo escribo cuando me agarra la bronca y la impotencia de sentir que me toman de pelotudo y no poder explicar a los cuatro vientos que no soy un pelotudo, ni tampoco el eslabón perdido y que tengo la razón que me hace hombre para sobrevivir y la filosófica duda que apoya mi razón y estimula mi razonamiento y a la inversa del PIENSO LUEGO EXISTO, en la Argentina utilizo el EXISTO LUEGO PIENSO (sic)".

En el mismo tono, compara la muerte de Nisman con los asesinatos de John Kennedy, Abraham Lincoln y Martin Luther King.

Con más problemas de expresión que las que ofrece cuando se planta frente a un micrófono, el referente mediático del fascismo prepotente local intenta conectar el suicidio del fiscal con el gobierno de Cristina Kirchner, esfuerzo que la derecha argentina viene llevando adelante desde que el cadáver apareció en el ominoso edificio de Puerto Madero.

"Un hombre que casualmente tenía la investigación más importante de la Argentina y casualmente para descular el supuesto robo de un PBI completo, efectuado aparentemente por un gobierno de saqueadores escruchantes, y filibusteros que decidió un día antes de entregar las pruebas suicidarse, y que para esto siendo un fiscal federal, teniendo la posibilidad de tener un arma reglamentaria y a su vez un arma propia idéntica a la que le proporcionó Lagomarcino, que no es servicio, pero que si lo presentó un servicio y que hoy goza de libertad en su casa", dice, como puede Ángel.

Pero el quid de la investigación que Etchecopar realizó basado en sus propias certezas y prejuicios, llega al clímax cerca del cierre del artículo: "Nadie se preguntó por qué había que plantar un arma. Darle entidad a esa pistola, ya que si Nisman no se hubiese querido suicidar, de dónde sacábamos el arma sin dueño, sin numeración, sin procedencia y ahí si, ahora estaríamos conmemorando los seis años del crimen de Nisman", explica, como le sale, lupa en mano, Baby.

"Maduremos, usemos la razón", reclama antes del punto final el autor, que no duda en decir sin decirlo que a Nisman lo mató o mandó a matar la persona que a la que iba a denunciar en el Congreso el suicidado, en una investigación que nadie se toma en serio salvo una parte de Juntos por el Cambio, el grupo Clarín y don Ángel.

"Permítanme tener la duda, porque creo que tengo la razón", cierra el fatigado el editorial entre aplausos imaginarios.

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