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Larreta blindado: embarazo polémico e interna salvaje

El intendente tiene la mira en las elecciones de 2023 pero los rumores de un embarazo extramatrimonial le ensombrecen el panorama. El factor Bullrich.

La pauta publicitaria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sigue creciendo a medida que van cayendo elecciones en el distrito argentino que mueve todos los amperímetros. La cifra no para de aumentar y este 2021, en medio de la pandemia del coronavirus y la feroz interna de Juntos por el Cambio, es solo el reinicio de una costumbre que el PRO hizo carne (y sobres) desde su mismo nacimiento como fuerza política.

Horacio Rodríguez Larreta mantiene su expectativa de ser candidato presidencial por la oposición para enfrentar una posible candidatura de Alberto Fernández. Para ello cuenta con el blindaje mediático más eficaz que haya disfrutado un dirigente político desde el regreso de la democracia. La pauta pesa y a esta altura de la historia poco importa si el medio en cuestión es opositor u oficialista: las cartas están echadas y, salvo en contados espacios (entre ellos Infonews) de Rodríguez Larreta no se dice nada que pueda incomodar su carrera política.

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En los últimos días el derrotero del universo político local se vio alterado por una noticia que se corría de la agenda: ni cifras de coronavirus, ni vacunas ni marchas y contramarchas gubernamentales. La abrupta noticia del divorcio del alcalde de CABA indicó que había algo más debajo de la alfombra de una vida matrimonial que se mostraba como perfecta y armada para la revista Caras. Y así parece ser.

La funcionaria porteña Milagros Maylin aparece hoy en boca de todos y todas por haber sido la persona con la que Rodríguez Larreta tuvo un romance que habría derivado en un embarazo no deseado que detonó su en apariencia apacible vida familiar junto a la wedding planner Bárbara Diez.

Nada se dice en los medios amigos del intendente (que van del grupo Clarín al grupo Indalo, nada menos y con numerosas escalas) sobre el escándalo. ¿Qué hubiera pasado si el nombre propio no era Horacio sino Axel o el de cualquier dirigente de peso dentro del oficialismo? La respuesta es obvia: la agenda mediática de la Argentina estaría dominada por ese tema. Sin embargo, el silencio alrededor de las aventuras amorosas de Larreta es ensordecedor.

El miedo del alcalde no pasa solo por los problemas económicos que le puede generar un divorcio en este contexto, sino también por el ruido que genera entre el electorado más afín a Juntos por el Cambio: conservador, "familiero" y atado al deber ser y los mandatos sociales. Pero más allá de este punto, el problema latente del jefe de gobierno es su interna con Patricia Bullrich en la alianza opositora.

La derecha recalcitrante que buscar representar la exministra de Seguridad (ante potenciales adversarios externos como José Luis Espert, por ejemplo) puede ir creciendo puertas adentro, sobre todo si en los próximos meses el Gobierno nacional avanza en su plan de vacunación y la tímida reactivación económica que asoma por estos días revitaliza las chances electorales del Frente de Todos. ¿Se correrá Larreta más a la derecha o elegirá seguir transitando el camino de la moderación que lo hace parecer de centro? Todavía tiene dos años para pelear una interna de final imprevisible. Por lo pronto, la decisión de fortalecer su blindaje a través del crecimiento escalonado de la pauta en empresas mediáticas y (más que nada) periodistas es lo único que se mantiene firme y sin opción de cambio.

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