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Le cayó la ficha a Larreta: está preocupado por el contagio en niñxs

La Ciudad es escenario de una tasa de contagios que se multiplica con el correr de los días. No se descarta el cierre de escuelas.

La segunda ola del coronavirus ya está en la Argentina y por estos días está pegando de forma sostenida y contundente tanto en provincia de Buenos Aires como en la Capital Federal. Sin embargo, las declaraciones de los funcionarios y funcionarias de ambos distritos parecen variar en la apreciación que tienen de la pandemia.

Mientras que lxs funcionarixs de Axel Kicillof parecen más propicios a aplicar mayores restricciones a las ya existentes, la Ciudad de Buenos Aires se muestra reticente a llevarlos adelante, sobre todo en el marco de una cuestión electoral no menor para el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que aspira a colocarse en un lugar expectante con miras a las elecciones nacionales de 2023.

El coronavirus es parte de la agenda electoral, quiérase o no y más allá de cualquier posición ética al respecto. La lucha está planteada y la salud parece ser parte de las herramientas para captar votos.

"Con este aumento de casos, la restricción horaria queda chica"

En este marco es que la dirigencia de la Ciudad recién en las últimas horas parece haberse alarmado con las cifras de Covid, aunque por el momento (al igual que sucede con las autoridades del Ministerio de Educación de la Nación) los colegios no están en el centro del análisis.

Sin embargo, en las últimas horas trascendieron preocupaciones que se filtraron desde las oficinas del gobierno de la Ciudad.

En su última conferencia de prensa hasta el momento, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós afirmó que “decididamente, estamos en la segunda ola de la pandemia, basado en el hecho de que tenemos un registro de 10 a 12 días de aumento sistemático de casos y esta última semana el aumento se ha hecho muy acelerado”.

“Más allá de que en la primera ola hubo una menor cantidad de testeos, el número actual de casos es muy importante y la tasa de positividad también aumentó. Lo cual demuestra que no son solamente más testeos, sino que hay más casos”, dijo también, según recogió el portal Infobae, uno de los house organ del PRO a nivel nacional y también en su sucursal porteña.

El mismo medio publicó este jueves que "el problema más candente y preocupante hoy es la posibilidad de que el sistema de salud entre en un colapso porque ante la actual escalada de contagios de COVID-19 se prevé el aumento de las ocupaciones de las camas sobre todo en las terapias intensivas".

Mientras CABA sigue abierta de par en par, Infobae remarca que en la jefatura de gobierno "la preocupación de los expertos, funcionarios y autoridades sanitarias locales es que la ocupación (de las camas de terapia intensiva) trepe al 70% en las próximas semanas".

Asimismo se remarca que hay preocupación fundamentalmente porque "existe un segundo problema que está vinculado a otro dato: mientras que el índice de reproducción del coronavirus - el conocido R- en las personas mayores es de 1,04; en la Ciudad de Buenos Aires se midió que el R en menores (de 0 a 10 años) es de 1,4".

0 a 10 años es justamente la población que volvió de forma masiva a las escuelas y jardines maternales en las últimas semanas, situación que ocurre en casi todo el país pero que en CABA se produjo con un nivel de militancia inédito en el mundo, como si las clases presenciales fueran el último bastión de la civilización occidental.

Según confiaron desde la Ciudad al medio comandado por Daniel Hadad, "la última carta de negociación es el cierre de los comercios y de las escuelas, dos rubros esenciales para sostener la economía y el sistema educativo".

Sobre el particular, Quirós dijo en conferencia de prensa que “la mayoría de los contagios están ocurriendo en lugares cerrados con baja protección, allí se bajan los barbijos y se pierde la distancia o pasan mucho tiempo en un lugar mal ventilado”. Y, si bien no parece registrarlo, eso precisamente es lo que sucede en los colegios y jardines de infantes, donde la responsabilidad social se afloja por cuestiones obvias generacionales. Pero el gobierno de Rodríguez Larreta todavía no parece estar listo para aceptar este dato.

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