Oir Mortales | Luciana Jury | streaming | música

Luciana Jury: "Ojalá podamos aprender de esto"

Tras resistirse a realizar actuaciones vía streaming, "la Jury" realiza un ciclo "a la gorra virtual" denominado "Canciones desde el rancho", que continúa este miércoles.

La primera edición de “Canciones desde el rancho”, que continuará este miércoles 22 de julio a las nueve de la noche por YouTube, se realizó hace dos semanas. Fue el primer “streaming” de Luciana Jury desde el inicio de la pandemia, con la excepción de una actuación a beneficio del CAFF realizada en abril. Esta vez, la artista cantó desde el living de su casa, durante más de dos horas, parte de su repertorio y algunas canciones incluidas en su último disco, “Abrazo”.

Muchos de los temas ejecutados fueron pedidos por el público, gracias a un intercambio que se dio a través del chat de YouTube. Las sensaciones que transmitió el recital fueron comparables a las vivenciadas en una reunión familiar o una juntada entre amigos en un quincho, con la salvedad de que actuaba una de las grandes intérpretes nacionales del presente.

La entrevista con Luciana Jury, una de las voces más características –y bellas- de la música popular actual, comenzó unos minutos más tarde de la hora pactada. El motivo del comprensible retraso fue el haber rescatado una gata cachorra de la calle. Ese hecho presentó un inconveniente mayor, ya que el curioso animal debía ser mantenido lejos de los tres perros adultos de la artista, que nunca habían convivido con un felino: “mi hija –de nombre Mora- quiere que se quede en casa, pero no sé si es una buena idea por los perros”, explicó preocupada.

Dos días después, la segunda jornada del ciclo a la gorra virtual “Canciones desde el rancho” debió postergarse por una herida que le propinó en un dedo la pequeña cuadrúpeda, y que le impidió tocar instrumentos ese día. En síntesis: la casa contaba, de manera definitiva, con una nueva integrante.

Luciana Jury.jpg
Luciana Jury.

Luciana Jury.

En una entrevista dijiste que te resistías a realizar recitales virtuales, ¿por qué?

Pienso que es por una cuestión generacional. Nunca fui muy amiga de hacer videos, me parecía que con las presentaciones estaba bien. Pero la pasé muy bien, más allá de que me genera mucha adrenalina. Uno está charlando con el otro, al que no lo ve, y que, a la vez, está mirándote. Es una manera poco habitual de comunicarnos.

En el escenario escuchás al público y te llega su reacción…

No sólo su reacción: uno siente la presencia del otre. Incluso con el silencio. Además, con el silencio te están diciendo un montón de cosas. Hay elementos en ese ida y vuelta que no van a ocurrir en este plano (virtual). Por ahí, el día de mañana hacemos un Zoom y tenemos la mirada de la gente. Sé que lo están haciendo y está funcionando bastante bien.

¿Por qué te decidiste a hacer el show ahora?

En principio, me siento capacitada para hacer un show sola. Después, tomé el ejemplo de una amiga y colega muy admirada por mí, Sofía Viola. Ella tiene diez años menos, tiene otra manera de engancharse con la cosa virtual y venía haciendo videos desde antes del Covid. Hace un ciclo todos los domingos al mediodía (“Pour la Galerie”). De verla me dieron ganas. Además, habían pasado cuatro meses en donde no tenía intercambio con el público. ¡Y lo extraño horrores!

¿Qué sensaciones te produjo?

Mi casa no es un estudio, ni un auditorio. Como era mucho más casero, mi idea era tener un intercambio permanente con el público. Y el público respondió muy bien. Incluso, en esa dinámica entre ellos y yo, que se vaya armando la lista. Me resultó mucho más interesante, dinámico y divertido que ellos fueran los que propusieran y que estén creando conmigo una situación.

¿Qué devoluciones tuviste?

En un momento, pedimos a la gente que nos manden fotos de la situación en la que estaban escuchando y mandaron cantidad de material con gente bailando mientras yo tocaba, gente que mostraba su mesa y sus comidas, gente que se sacaba fotos con el fondo de la pantalla. Me hizo muy feliz esa devolución.

¿El resto de los miércoles serán similares?

Siento que todos los miércoles van a ser distintos, como también lo fue cada presentación en los distintos escenarios. Siempre pasan cosas nuevas: en este momento ocurren de esta manera, hasta que podamos volver a las otras formas. Sin descartar la posibilidad de seguir haciendo esto cada tanto.

¿Cuántos shows vas a hacer en el ciclo?

Vamos a arrancar cuatro miércoles y, si sigue su curso, seguiré hasta que el universo diga basta. La idea es incorporar canciones, poesías y textos dando cuenta de esta realidad. Necesito saber qué estamos pensando les artistes en este momento tan particular, qué reflexiones se hacen al respecto y, cuando encuentro material que tiene que ver con esto, me interesaría divulgarlo. Me pasó con unas cartas que leí de Susy Shock y son muy importantes para que las escuchemos los adultos. También la literatura de mi padre (el guionista y escritor Zuhair Jury), que es muy interesante y muy volada.

"La Flor del Jazmín" (Chango Rodríguez) // Luciana Jury // live session

Abrazo

El último trabajo discográfico de Luciana Jury, editado a principios de 2020, iba a ser presentado en el Teatro Xirgu, de la Ciudad de Buenos Aires, el 4 de abril. La actividad se suspendió debido al Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) y las 12 canciones que lo integran quedaron sin su estreno oficial (más allá de que muchas de ellas ya habían sido tocadas en vivo).

Cuando puedas volver a tocar ante el público, ¿cómo te imaginás la presentación de “Abrazo”? ¿Todavía tenés ganas de llevarla a cabo?

No lo sé. Tenía un guion armado para esa situación pero ha cambiado todo tanto que no sé desde qué lugar haría la presentación. Todos los músicos nos salimos de la vaina por tener nuestra primera fecha en vivo pero no sé si sería solamente la presentación del disco. Agregaría los temas nuevos que están empezando a salir.

¿Fue un tiempo para producir temas nuevos?

Estoy muy afirmada sobre el oficio de intérprete: le digo temas nuevos a temas que, por ahí, tienen cien años. Pero son nuevos para mi repertorio y trato de darles un tinte renovado. Unos pares de canciones nuevas han aparecido.

Pero en los primeros dos o tres meses (de ASPO) decidí ocuparme de otras cosas, que tenían que ver con sostener anímicamente a los que tengo al lado: a mi hija, mi compañera, mis viejos, la casa, los animales que me rodean, cocinar lo más sano y lo mejor que pueda, hacer gimnasia. Entreno todos los días, cosa que no hice nunca.

¿Te dedicaste más a vos?

Algo de lo que veníamos haciendo (como sociedad) no estaba bien. De lo anterior, tomemos lo mejor y descartemos lo que veníamos haciendo tan mal. Esta situación me hizo armar mi primer ladrillo ecológico, con una botella de plástico. Me armé una huertita muy sencilla. Son cosas que no quiero dejar de hacer cuando todo vuelva a la normalidad que teníamos.

Pero con la música eras feliz, ¿o no?

También tenía una vida activa con la música, que me hacía muy feliz, pero estaba descuidando otras cosas. Recuperé un vínculo con mi hija, por ejemplo, que en otro momento era por mucho menos tiempo y poca calidad de encuentro profundo. La maquinaria de la productividad te va alejando de cosas fundamentales, que no debemos abandonar. Si las abandonamos, vamos a volver a tener el mismo conflicto. Ojalá podamos aprender de esto.

https://www.cancioneros.com/fotos/ep010735_1.jpg
https://www.cancioneros.com/fotos/ep010735_1.jpg

Vuelvo al último disco. Es un trabajo que se oye intimista, ¿eso te facilita la tarea de hacer un show desde tu casa?

Sí. Todas las bases las hice yo. Son canciones que canto desde hace cuatro o cinco años. En estos años tuve que salir sola, fueron años muy duros. Si bien visité Bélgica, España, Polonia, Alemania, Francia… experiencias alucinantes. Pero se hacía imposible sostener una gira con la banda en el exterior y también en el interior. Me tuve que armar sola una serie de shows tocando todos los instrumentos que toco.

La idea era presentar “Abrazo” (en el Xirgu) con la banda, con bailarines, visuales… con toda la carne al asador. Pero llegó el bicho tremendo y me hace seguir haciendo las canciones otra vez sola (risas).

Tu disco anterior es de 2015, ¿por qué no grabaste desde entonces?

Toqué mucho estos cuatro años. Era una forma de divulgar la música, de que sucedan los encuentros. Conocer lugares y la gente de esos lugares es una de las cosas que más me llenan en el camino de la música. Y están tu hija, tu familia, tus viejos, los perros, salir a tocar… ¡y, encima, grabar un disco era mucho! Tampoco tenía ganas de regalar un disco en el contexto de Macri. Es una razón íntima, a Macri ni le va, ni le viene lo que haga. Pero no sentía que era el mejor momento.

¿Cómo vive una artista en medio de la pandemia? En síntesis, ¿cómo obtenés los ingresos para comer?

Tengo otros ingresos que me permiten pagar las cuentas y comprar el morfi. Tuve la suerte de que el Inamu (el Instituto Nacional de la Música) me diera un subsidio de 10 mil pesos. No apliqué para otros pero estoy viendo si se puede aplicar en distintos lugares en donde ofrecen algunos pesos para subsistir. Mientras tanto, tomo seriamente estas presentaciones virtuales como una posibilidad de subsistencia.

¿Cómo te fue el primer miércoles “a la gorra virtual” desde el punto de vista económico?

Es un experimento. Como no tuve demasiada exposición desde lo virtual, este tiempo hizo que se concentrara mucha gente. Funcionó bastante bien desde lo económico. Era una buena fecha del mes, donde la gente tiene un manguito más. El resto de los días habrá que remarla más.

¿Hubo más gente que en un recital convencional?

El tope de gente durante el vivo fue de 370 personas.

Son 370 pantallas a la vez. Y en cada una puede haber más de una persona.

Si lo multiplicás por dos es un montón. La concentración de gente para una misma situación en este contexto es muy importante.

¿Y por qué hacerlo mediante una contribución voluntaria y no con un valor fijo a modo de “entrada”?

Me interesa que “Canciones desde el rancho” esté abierto al público para los que pueden hacer su aporte y para los que no. También es una manera muy propicia de divulgar la música en distintos puntos del planeta. Por ahí se juntan tres o cuatro personas y por 300 pesos entre todos ven un show y les sale barato. Y también implica llevar un poco de calor, música y poesía a la gente que no puede aportar. Mejor servicio no puedo dar.

Dejá tu comentario