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Kosteki y Santillán: el testimonio de los fotógrafos que retrataron la masacre

Los trabajadores de prensa jugaron un rol central en el posterior esclarecimiento de los asesinatos. A diez años de los hechos, cuentan a INFOnews cuáles fueron sus sensaciones el 26 de junio de 2002.

A diez años del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán los protagonistas de ese fatídico día en Puente Pueyrredón recuerdan cuáles fueron sus sensaciones en el momento de la avanzada de la Policía bonaerense sobre los militantes del MTD Aníbal Verón.

En diálogo con INFOnews, José "Pepe" Mateos, fotógrafo de Clarín y actor esencial en lo que fue el juicio a los responsables del ataque, explicó que ese mediodía sintió "una suma de cosas" porque "estaban pasando muchas cosas a la vez, muy violentas".

"En ningún momento tuve miedo. No porque sea valiente, sino porque no se me ocurrió pensar en eso. Estás involucrado en algo que está pasando. Todo sucede tan rápido que no tenés tiempo", contó y remarcó: "Lo que más me indignó es el maltrato que tiene la policía cuando considera que está tratando con alguien que es inferior, que son 'negros de mierda'. Esa impunidad, ese goce que tiene la policía de reprimir, más tratándose de gente pobre".

En el instante en que uno de los militantes era arrastrado por el entonces comisario Alfredo Fanchiotti el fotógrafo registraba todo con su cámara, pero ¿qué se siente? "No es que estás mirando a través de un cristal y entonces no tenés ningún vínculo con lo que sucede. Todo lo contrario, estás involucrado. Yo, de hecho, ese día llamé al diario para avisarle a la persona que estaba trabajando conmigo para que tratara de contactarse con una ambulancia. Porque ves a alguien sangrando y no sabés si se está muriendo o no y no podés dejar de pensar en quiénes son esas personas y que son personas, en primer lugar. Uno no se coloca a una 'distancia' de esas personas".

Por otro lado, consultado por el aporte que significó su trabajo para la causa judicial, Mateos manifestó: "Es una sensación de justicia que algo que uno hace sirve para desarticular una mentira y que parte de los responsables de un hecho de este tipo puedan ser juzgados. Me da orgullo".

Martín Lucesole, fotógrafo de La Nación, relató a INFOnews: "Yo hasta que no volví no me enteré que lo que había pasado es que había hasta ese momento un muerto y después otro. Era la primera vez que me pasaba de estar así, a escasos metros de lo que había pasado".

El shock que me agarró no me lo olvido más, fue tremendo, me quedé duro

"Yo había estado antes en el puente que une Chaco y Corrientes y había habido un desalojo muy violento y hubo muertos. Pero, por decirlo de alguna manera, era muy grande el campo de batalla donde estaban ocurriendo las cosas, fue algo un poco lejano, sin embargo era muy impactante. Pero esto fue mucho más fuerte. Realmente el shock que me agarró no me lo olvido más, fue tremendo, me bajó la presión, me quedé duro", subrayó Lucesole.

Y recordó: "Yo hasta que no volví no me dí cuenta de que era tan violento o que había balas de verdad. En el medio del caos y gritos, vas caminando o corriendo de acá para allá fotografiando todo. No se separa el hombre y el fotógrafo, somos lo mismo tratando de entender qué pasa".

El trabajo de Lucesole formó parte también de la causa que se siguió por los asesinatos de Kosteki y Santillán, al respecto el fotógrafo expresó: "Estuvo buenísimo poder aportar en la reconstrucción de lo que pasó para poder encontrar a los culpables".

En ese sentido, repudió el hecho de que Fanchiotti goce actualmente de un régimen carcelario abierto que le permite permanecer fuera del penal de Baradero 12 horas diarias.

La versión de los medios gráficos

El 27 de junio de 2002 el diario Clarín decidió titular en portada "La crisis causó dos nuevas muertes" y en su volanta se podía leer: "No se sabe aún quiénes dispararon contra los piqueteros", a pesar de que las fotos de Mateos ya estaban en su poder. En entrevistas posteriores y tras el inmenso debate que generó la publicación, los responsables del matutino señalaron, básicamente, que el "error" se debió a la vorágine de esos días y a que no registraron lo que había sucedido hasta analizar todo el material fotográfico de aquel 26 de junio.

También La Nación decidió tapar la brutalidad de la bonaerense al publicar en su edición del mismo día: "Dos muertos al enfrentarse piqueteros con la policía" y hablar de la represión como enfrentamiento.

Uno de los pocos medios que se animó a contar los hechos de otro modo fue Página 12 con la crónica de Laura Vales titulada, en tapa, "Con Duhalde también" y en el interior: "La cacería policial terminó con dos muertos a balazos".

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