Política | Muerte de Nisman |

Las últimas zonceras alrededor de Nisman

La investigación de la muerte del fiscal atraviesa diferentes caminos, según quién los transite. El espía de la Prefectura, el cuerpo modificado y un arma que deja (o no) rastros son algunas de las versiones descontextualizadas.

La investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman parece discurrir por dos planos diferentes, diferenciados y hasta antagónicos. Mientras por un lado datos descontextualizados causan estertores mediáticos, en el expediente la fiscal Viviana Fein avanza por otros caminos.

Detectados por los nuevos abogados querellantes contratados por la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, en las últimas semanas surgieron como indicios de la teoría del homicidio un supuesto espía de la Prefectura Naval, un cuerpo modificado en la escena de la muerte y un arma que deja rastros de la deflagración aunque no los dejó en las manos del difunto fiscal.

Ese último es el único dato que se insinuaba como conmocionante. Sin embargo, Tiempo Argentino contó que la Policía Bonaerense informó que "las pruebas de barrido electrónico como la realizada en Salta, en 'condiciones óptimas  siempre arrojan resultado positivo'".

Si alguien modificó la escena, entonces, debió haber sido en un lapso en el que el acceso al baño estaba híper custodiado y a la vista de la madre del difunto.

La situación del departamento de Nisman cuando murió es irreproducible, y de hecho el peritaje sobre el arma que le causó el deceso se realizó en "tres espacios físicos diferentes, del tipo baño, sin uso diario, y que se ubican en el subsuelo del Gabinete de Medicina Legal del Cuerpo de Investigaciones Fiscales". La experticia se llevó a cabo con "un maniquí de apariencia masculina, confeccionado en plástico duro de color negro, vestido con pantalón corto tipo bermuda y remera de mangas cortas. Presenta como mano derecha la construcción de manopla desmontable." No una sino tres manoplas, "confeccionadas en silicona transparente con estructura metálica sobre palma y dedos de la mano derecha, recubierta por guante de látex y con muñón que permite ser desmontable". Allí se aplicó "piel de cerdo". Según el informe pericial, "los disparos de experiencia se pudieron concretar una vez dispuesto el banco de pruebas balísticas en el recinto acondicionado para al fin, y cubierta la zona del disparo con tela desmontable". Es decir: se disparó contra una tela. "Posteriormente se sujetó el arma de fuego a través de su arco guardamonte sobre una morsa, se ubicó el maniquí con la manopla." El ángulo de tiro del maniquí no apunta a la cabeza; el brazo está a la altura de la cintura, hacia adelante, en la posición clásica de los cowboys de los duelos de los viejos western de Hollywood. El arma se accionó "presionando de la cola del disparador".

La reproducción del disparo realizada en laboratorio no tiene nada que ver con lo que ocurrió en el baño de Le Parc cuando murió Nisman.

Los abogados querellantes Juan Pablo Vigliero, Manuel Romero Victorica y Federico Casal le pidieron a Fein más de 40 medidas de prueba, entre ellas las declaraciones testimoniales de los propios investigadores, el primer juez de la causa, Manuel De Campos, y el secretario de la fiscalía, Bernardo Chirichela. También las ampliaciones del secretario de Seguridad, Sergio Berni, así como de médicos, custodios, prefectos. Para la fiscal, nada de ello es relevante. "Ninguna de las personas mencionadas aportó un mínimo elemento que permita el avance en la pesquisa, esto es, lo que tiene que ver estrictamente con el resultado muerte."

La querella detectó también a un supuesto espía y supuso que Nisman desconocía su existencia. Pero el juez federal Luis Rodríguez aclaró que se trataba de un custodio rotativo de la Prefectura, designado por él, por pedido del propio Nisman, en el marco de una vieja causa por "amenazas".

Los querellantes interpretaron el relato del primer médico que llegó a Le Parc con Nisman ya muerto como una corroboración de que alguien había modificado, acaso acomodado, la posición del cadáver. Las propias declaraciones del médico y de su enfermera relativizaron la hipótesis. Pero hubo un detalle omitido que es crucial: los primeros en ingresar al departamento fueron la madre de Nisman, una amiga que la acompañaba y un custodio. Sara Garfunkel llamó al servicio de urgencias de Swiss Medical, que llegó entre ocho y diez minutos después. Entonces el médico vio el cadáver, el arma, le dijo a la madre que su hijo se había suicidado, permaneció una media hora más en el lugar y declaró que el acceso al pasillo que conducía a la habitación y la propia puerta del baño quedaron custodiados por prefectos. La madre de Nisman permaneció en la habitación en cuyo baño en suite estaba su hijo fallecido. Después llegaron el juez, la fiscal y más tarde, Berni. De Campos ordenó introducir una cámara fotográfica por la hendija de la puerta del baño y registró la escena en el interior. Luego empujaron la puerta trabada por el cadáver y accedieron al lugar. Si alguien modificó la escena, entonces, debió haber sido en un lapso en el que el acceso al baño estaba híper custodiado y a la vista de la madre del difunto.

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