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Se cumplió un año de la renuncia de Mubarak

El 11 de febrero de 2011, el expresidente egipcio cedió a las presiones populares que se hicieron oír en todo Egipto. A pesar del saldo de más de mil fallecidos, la Revolución Egipcia aún no arribó a las reclamadas elecciones. Luis Rosales habló con INFOnews e hizo un análisis de los hechos.

La llamada Revolución Egipcia, que comenzó el 18 de enero cuando un hombre intentó quemarse vivo y desembocó, hace exactamente un año, en la dimisión de Mohamed Hosni Mubarak, dejó un saldo de más de mil fallecidos, entre civiles, policías y reclusos.

El 11 de febrero de 2011, el pueblo egipcio logró terminar con un período de dictadura de más de treinta años y celebró eufóricamente en las calles el comienzo de lo que aún es la transición hacia un régimen democrático.

Durante estos doce meses los levantamientos continuaron en Egipto, con una sociedad que se niega a aceptar cualquier régimen o autoridad que no sea democráticamente elegido por ella. Si bien se espera la celebración de las elecciones para el próximo junio, la coyuntura permanece tensa y sin certezas.

INFOnews habló con el analista internacional Luis Rosales para hacer un análisis de los hechos sucedidos en la Revolución Egipcia, los últimos doce meses y lo que se espera de aquí en adelante.

INFOnews: ¿Cómo se llegó al levantamiento?

Luis Rosales: Hubo un sector de la sociedad, la clase media y media alta, con acceso a Internet, que se comunicaba y se informaba a través de Facebook y que compró el modelo de democracia occidental, que querían ese modelo de libertad

La imagen de mucha gente es que sólo eso causó la revolución. Eso fue el inicio del fuego, pero el fuego tenía un ambiente propicio. El vapor de combustible que andaba dando vuelta por Egipto era el fundamentalismo islámico, la ‘Hermandad Musulmana’ como se la llama, que quería derrocar al dictador que no les permitía llegar al poder.

Ese es el segundo factor. El tercer factor es una enorme masa de gente muy cercana a los niveles de subsistencia y pobreza que estaba muy enojada con la crisis global.

Toda esta conjunción de factores hizo algo imparable. Cuando las masas se enojan no hay dictador que las pueda sostener.

IN: ¿Qué se consiguió política, social y económicamente con la revolución?

LR: Políticamente se consiguió que el pueblo pueda ser protagonista de algo que no lo era, que, tal vez desprolija y desordenadamente, consiguieron derrocar al tirano. Que no es poca cosa.

Social y económicamente ha habido pocos progresos porque la situación es parecida. Pero se abrió la puerta y ese pueblo está entrando a otro ambiente, que no es un proceso automático. Hay que cambiar todo un sistema.

IN: ¿Por qué se tardó un año y medio en llegar a las elecciones?

LR: Desde que Galtieri perdió en Malvinas hasta que las FFAA entregaron el poder fueron dos años casi. No es fácil, ellos quieren quedarse.

Ahora van a tener que aceptar un rol más de tutelaje de la democracia egipcia, y no uno de poder como tenían antes. Y eso no es sencillo para instituciones que tienen que ver con una gran parte del producto bruto egipcio. El ejército controla por lo menos el 30% de la economía.

IN: ¿Qué papel jugaron las Fuerzas Armadas?

LR: Las FF.AA. le soltaron la mano a Mubarak e intentaron, durante todo este tiempo, ver si podían cambiar un foco y poner otro. Se cambió la lamparita Mubarak y se puso al Mariscal que está ahora (Hussein Tantawi).

Y se probó que no funciona eso. La gente, con toda esta conjunción de factores que sigue funcionando, quiere más, quiere una democracia.

IN: ¿Y hacia dónde se dirige este proceso?

LR: Se están organizando las fuerzas políticas. Los más organizados son las fuerzas islámicas.

El pronóstico es que pueda terminar siendo parecida a la democracia turca. Los turcos consiguieron, muchos años antes que los egipcios, democratizarse y parecerse más a Europa sin perder sus raíces islámicas. Turquía tiene una de las pocas democracias en el mundo islámico que funciona bien. Ese es el modelo que (Egipto) está tratando de seguir.

Un gran interrogante es, si de pronto empieza a mejorar la situación económica, y con los bolsillos llenos y las panzas llenas también, los egipcios van a ceder. Pero pareciera que no, que cuando empiezan a probar el caramelito de la democracia lo quieren.

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