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“El bombo estaba pensado dentro de un armado musical masculino”

Pioneras en la conformación de un ensamble de bombos, la comunidad de músicas y bailarinas platenses Legüereale se presentará este jueves en Hasta Trilce, Ciudad de Buenos Aires, para adelantar su próximo material.

dTerum, lo nuevo de Legüereale.

A horas de haber lanzado el primer corte de su próximo material, el grupo de mujeres artistas Legüereale llega este jueves a Hasta Trilce, Ciudad de Buenos Aires, con su nuevo espectáculo musical y performático, que adelanta los temas de su segundo disco: “La Paz del Fuego”. Debido a que la sala no está catalogada para la realización de "eventos masivos", la organización informó que el espectáculo se realizará sin inconvenientes.

Este original colectivo –conformado por 12 músicas, cantoras y bailarinas- cuenta con una propuesta única que integra la fuerza del ensamble de bombos y tambores con instrumentos melódicos, la canción y la danza en un concepto integral. 

Dos de sus integrantes, Yanil Abu Aiach y Leticia Farignon, cuentan de qué se trata la nueva propuesta y aseguran que el bombo en ensamble “tiene un potencial que no llega a desarrollarse en su rol de acompañamiento de banda”.

¿Qué van a presentar este jueves?

Yanil Abu Aiach: Vamos a estar presentando un adelanto de “La Paz del Fuego”, que es la segunda propuesta discográfica que estamos haciendo con las Legüereale. Tiene que ver con una evolución de lo que nos identificaba en el primer disco. Eso se ve plasmado en nuevas propuestas musicales, nuevos sonidos y nuevos instrumentos. También hay una apuesta más fuerte a la palabra, entonces aparecen líricas por primera vez.

¿Líricas en formato de canción?

YAA: La palabra sale como una necesidad y, entonces, lo hace de muchas maneras: hablada, rapeada, cantada, sale como una necesidad de abrir la garganta y decir.

Es una propuesta ecléctica.

YAA: Cada vez es más ecléctica. Se genera una dinámica en el escenario que te lleva por diferentes momentos. El bombo tiene una vibración y un aspecto sensorial únicos, por eso seguimos apostando a las propuestas musicales en vivo. Si bien hoy se abre un espacio a otros sonidos y sutilezas, la vibración del bombo está firme.

Leticia Farignon. Foto: Natanael Ullon.
Leticia Farignon. Foto: Natanael Ullon.

¿Qué lugar ocupa el bombo legüero en su propuesta?

Leticia Farignon: La vibración que te genera en lo corporal es maravillosa, te toca una fibra sensible. El bombo es el instrumento que nos une y late con nosotras, es el corazón de Legüereale. Y Legüereale ha ido mutando. Somos parte de una mutación permanente porque no nos gusta lo estático.

Este martes, Legüereale lanzó en las plataformas virtuales la canción “dTerum”, el primer corte del próximo disco. En los próximos meses, irá presentando nuevas canciones hasta completar las seis que conformarán el EP “La Paz del Fuego”. Luego, viajarán por primera vez a México para llevar a cabo su próxima gira.

¿En qué etapa de esa mutación surge “La paz del fuego”?

YAA: "La paz del fuego" trata acerca de universos profundos: propone abrazar tu lado oscuro, reconocerte en tus sombras y dialogar abiertamente con tus miedos para trascender. El fuego transforma pero también puede extinguirte. Es un elemento poderoso y necesitamos de ese poder para enfrentar ciertos momentos. Apunta mucho a lo individual, a que cada una es un poder en sí misma. Y juntas generamos una estructura sólida. El primer disco, “Celebración” (2015) era la ronda, el encuentro. Esto tiene relación con lo interno, cómo se pone en juego con la otra y cómo crecemos.

¿Cómo se traslada eso a lo musical?

YAA: Con la necesidad de contar sutilezas y hacer catarsis. Aparecen nuevas canciones, que se suman al repertorio de percusión del disco anterior. Se suman guitarra, ronroco, flauta traversa, violoncelo, una serie de vientos y mucha presencia de tambores africanos y congas… pero siguen siendo todos instrumentos acústicos. También hay una escena performática de zapateo ligado a hacer ritmo con los pies, relacionado al mundo del flamenco. Y hay presencia de instrumentos étnicos. Es un universo sonoro más amplio.

Yanil Abu Aiach. Foto: Natanael Ullon.
Yanil Abu Aiach. Foto: Natanael Ullon.

El espectáculo anterior del grupo, “Pulso Primal”, incluyó un ciclo de presentaciones a sala llena con invitadas como Ana Prada, Luciana Jury, Paola Bernal, Noelia Recalde y Verónica Condomí, entre otras y otros. Tras 8 años de trayectoria, el colectivo busca presentar su obra ante nuevos públicos en la capital del país.

Con una apuesta hacia la producción cultural autogestiva, el colectivo también lleva a cabo los “Seminarios Intensivos Legüereale”, una propuesta pedagógica que aborda la dinámica compositiva y de exploración desarrollada por la banda en percusión y danza.

A su vez, ha realizado dos giras por Latinoamérica, que generaron un intercambio profundo con otras identidades femeninas, y una revalorización de la potencia de la unión y el nacimiento de una nueva mujer. Esos encuentros se plasmaron en el documental “Mujer Salvaje”, dirigido por Nadia Martínez, que se proyectará en breve.

¿Cómo surgió la idea de armar un ensamble en 2012?

YAA: Venía haciendo música como cesionista y quería hacer otra cosa. A la vez, daba clases particulares y tenía ganas de conformar un espacio grupal. El toque colectivo tiene un poder muy grande y el bombo estaba pensado como un instrumento individual dentro de un armado musical súper masculino: guitarra, bombo y violín. Casi no había mujeres tocando el bombo.

Y menos dirigiendo un ensamble hace 8 años…

YAA: También me seducía la idea de desarrollar un espacio grupal porque el bombo en ensamble tiene un potencial que no llega a desarrollarse en su rol de acompañamiento de banda. Me pareció interesante explorar los tambores con el bombo, entendiendo que tiene una raíz afro muy fuerte, que no ha perdurado porque hubo un genocidio de nuestros hermanos africanos. Quedó el bombo pero no hubo un contexto cultural para desarrollar esa raíz.

Usan la palabra comunidad para definirse, ¿por qué?

YAA: Cuando tenés una red de contención, una micro comunidad, se siente diferente la vida. Lo afectivo hace que te sientas contenida. Empezamos a sentir que éramos una comunidad. Es una linda palabra porque también habla de resistencia. Los seres sociales necesitamos comprometernos con los vínculos. y vas empatizando, aprendiendo de la vida de la otra.

La cita es el 12 de marzo a las 9 de la noche en la sala Hasta Trilce, Maza 177, Ciudad de Buenos Aires. Las localidades cuestan $350 en puerta y las anticipadas 300 pesos. Como invitada estará la artista Agustina Leoni

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