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El bello sosiego de Pessoa

Lucas Sedler y Juan Sáenz Valiente ponen música e imagen a nueve textos del "mundano y metafísico" poeta portugués.

Por Cristian H. Savio

Muchos compositores

han puesto música a la obra de un poeta. Desde el catalán Joan Manuel Serrat con los poemas del andaluz Antonio Machado, hasta el galés John Cale con algunas composiciones de su compatriota Dylan Thomas en el disco Words for the Dying. Cada uno en su lengua natal. A Fernando Pessoa, considerado uno de los mayores escritores de la lengua portuguesa, lo han homenajeado varios músicos brasileños. Entre otros, Caetano Veloso se inspiró en Mi patria es la lengua portuguesa para su canción Língua, y Tom Jobim musicalizó El Tajo es más bello que el río que corre por mi aldea. Entre los argentinos, Pessoa también tiene adeptos. Liliana Felipe musicalizó Tabaquería, y Diego Frenkel homenajea el poema Navegar es preciso en el estribillo de la canción más famosa de La Portuaria, El bar de la calle Rodney.

Pero Lucas Sedler (Buenos Aires, 1981) fue más allá, y en Canciones con Pessoa
encaró una obra conceptual basada en la poesía del portugués. Además de musicalizar nueve poemas, canta algunas composiciones y tiene en otras el recitado del ensayista Santiago Kovadloff, quien tradujo al castellano gran parte de la obra de Pessoa. Y que fue el nexo entre el guitarrista y el poeta.

"Fue un momento particular en el cual andaba con mis emociones desorganizadas y Pessoa fue como un portavoz de eso indecible que me estaba pasando", cuenta Sedler. Músico precoz, a los 16 años ya era el discípulo preferido de Miguel "Botafogo" Vilanova, quien a los 19 lo recomendó para ser el guitarrista de Memphis La Blusera, iniciando una carrera que lo llevaría a compartir escenario con Eric Clapton y Carlos Santana, entre otros. "Pero el mundo literario fue para mí un descubrimiento tardío con relación al prematuro de la música, y estos últimos años sentí la ocurrencia cada vez más fuerte de conjugar los dos mundos", cuenta a Newsweek. En esa curva del camino apareció Kovadloff, profesor de un curso privado de filosofía que Sedler tomaba. Y la química entre ambos desembocó en este proyecto que puede escucharse como un disco, leerse como un libro de poemas y apreciarse también en las ilustraciones de Juan Sáenz Valiente. "Juan afrontó el desafío de dar imagen a la belleza de esos poemas", cuenta Sedler. "Pessoa es mundano y metafísico simultáneamente, y para un dibujante debe ser desafiante poder conciliar esos dos mundos y volverlo imagen cuando se trata de un escritor que se anda paseando por esa idea todo el tiempo".

Nacido en Lisboa en 1888, Pessoa es uno de los más importantes poetas del siglo XX, con una obra construida sobre los muchos heterónimos que construyó, hasta el punto de darles vida no solo artística sino literal. El disco incluye los poemas El abuelo y el nieto, Marina, Cumpleaños, Abertura, Autopsicografía, Canción, Postergación, Navidad y Alguna melodía. "Elegí aquellos que al leerlos me dejaban una huella emocional indeleble", explica Sedler, "y desde lo técnico, por la musicalidad que ya traen los poemas con rimas consonantes, porque en definitiva lo que muestro es una canción con las normas formales del blues, del jazz o de la fusión folk. Pessoa es como esa música que siempre mamé, la música negra, y el común denominador pasa por capitalizar la nostalgia y volverla canción o poema".

El disco cierra con una composición propia, un Blues para Pessoa en el que Sedler canta a la Lisboa de Pessoa, aquella que todavía él no conoce. "Algún día iré –promete–, pero quisiera que no se corrompa el lugar que se gestó en el imaginario de quien sabe ver en serio una ciudad".

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