Sociedad | Noche de los Lápices |

Las palabras de dos de los sobrevivientes

Pablo Díaz y Emilce Moler recordaron a sus compañeros a 40 años de La Noche de los Lápices y llamaron a los jóvenes a "seguir luchando para no perder los derechos adquiridos".

Emilce Moler, sobreviviente de la Noche de los Lápices, cuando la dictadura detuvo y torturó a nueve estudiantes secundarios por reclamar el boleto estudiantil, convocó a los jóvenes a seguir luchando “para no perder los derechos adquiridos”.

“Los jóvenes tienen que reaccionar ante las injusticias y ante políticas contrarias a sus intereses, tienen que construir su propia agenda (de lucha) y saber que las construcciones colectivas permiten sostener la continuidad de los derechos, para que no se pierdan”, afirmó Moler en diálogo con Télam.

La mujer reiteró que los jóvenes de hoy “deben luchar para no perder derechos adquiridos, reaccionar ante situaciones adversas y abrazar la política como una herramienta de transformación”.

Moler sostuvo que los aniversarios “son necesarios para hacer un alto en cuestiones cotidianas y recordar en voz alta a los compañeros que no están”.

“Yo fui militante en aquellos años porque el contexto político (la dictadura militar) merecía que reaccionara ante las violaciones a los derechos humanos, como joven uno reacciona, el boleto estudiantil fue una de las tantas luchas que teníamos en esa época”, destacó con firmeza.

Emilce Moler tenía 17 años, cursaba 5to año en el Bachillerato de Bellas Artes de La Plata, estudiaba inglés y hacía talleres de plástica y dibujo, cuando fue “arrancada” de su cama por una patota policial, en la madrugada del 17 de septiembre de 1976.

Fue encapuchada, maniatada e introducida en auto en el que fue trasladada al centro clandestino que funcionaba en Arana, en la periferia de La Plata, donde fue torturada con picana durante una semana entera, oyendo también cómo torturaban a sus compañeros Claudia Falcone y Horacio Ungaro.

Los represores la trasladaron luego a la Brigada de Investigaciones de Quilmes, luego a la comisaría 3era de Valentín Alsina y finalmente en 1977 la alojaron en la cárcel de Devoto, donde permaneció un año y medio hasta que se le otorgó la libertad vigilada.

Contó que participará de los actos conmemorativos, en especial los que se realizarán “en mi escuela”, el Bachillerato de Bellas Artes, “donde también eran alumnos Claudia Falcone y Francisco López Montaner”.

“Entre las actividades en la escuela, se hará también un acto reparatorio, ya que se le entregará el legajo reparado a un compañero, Cristobal Mainer, que no pudo terminar la secundaria porque fue detenido a los 16 años, y estuvo 5 años presos hasta que lo liberaron”, sostuvo con emoción.

En tanto, Pablo Díaz, también sobreviviente de la Noche de los Lápices, afirmó que la lucha de sus compañeros, desaparecidos en 1976 cuando impulsaban un reclamo por la implementación del boleto estudiantil, “se renueva cada vez que los jóvenes procuran ampliar sus derechos”.

También aseguró que “dar testimonio del horror” es parte del compromiso que asumió para “honrar la memoria” de sus amigos y de “todas las víctimas del terrorismo de Estado”.

“El compromiso de quienes padecimos La Noche de los Lápices se renueva en cada generación que lucha por ampliar sus derechos. Sea la del boleto estudiantil o por afirmar sus diversidades, sus opiniones y libertades. Los pibes de hoy viven con más pasión y amplitud que nosotros, que éramos un poco más dogmáticos”, señaló Díaz en diálogo con Télam.

A 40 años del hecho represivo en el que desparecieron seis de sus compañeros -estudiantes secundarios de La Plata-, secuestrados por efectivos de la Policía bonaerense que encabezaba el entonces Coronel Ramón Camps, Pablo dedica parte de su vida a ofrecer charlas para los adolescentes, en las cuales reflexiona sobre el significado que tuvo aquel crimen.

“Noto en los pibes una evolución en relación a cómo perciben todo lo que vivimos nosotros. En los '80 se trataba de acercarse al horror, de sopesar con nuestro testimonio la indignación. En los '90, eran relatos que intentaban perdurar ante el olvido. Y después de los 2000, se empezó a recobrar el sentido por investigar y reconstruir nuestra historia. En eso estamos hoy”, apuntó.

Díaz reconoce que la difusión de la película sobre los hechos, que se estrenó en 1985, fue “fundamental” para que los jóvenes conozcan “una historia que hoy es percibida como un un relato en el que, a pesar del horror, hay mucho amor”.

Tras la reimplementación este año del Boleto Estudiantil en la provincia de Buenos Aires, Díaz se reunió en La Plata con la gobernadora, María Eugenia Vidal, y calificó “como positivo” que la mandataria lo haya recibido, pese a “las diferencias políticas” que tiene con su administración.

“Fue la primera gobernadora en recibirme en 40 años y eso resultó positivo. Planteé mis diferencias y ella me respetó. Es una buena medida que se haya implementado el boleto, pero debería ampliarse a los chicos que estudian en las universidades”, consideró.

En la actualidad, en la Justicia de La Plata se discute la posibilidad de que el ex comisario Miguel Etchecolatz, condenado por delitos de lesa humanidad y partícipe en la Noche de los Lápices, reciba el beneficio del arresto domiciliario, y ante esa posibilidad, Díaz señaló que “los familiares de las víctimas sienten mucha angustia”.

Durante cuatro décadas, Pablo, platense de nacimiento e hincha de Estudiantes, se abocó a la tarea de difundir su historia y la de sus compañeros, y eso le permitió conocer a diversas personalidades, entre ellas el cineasta japones Akira Kurosawa, quien le dio “una lección” sobre la naturaleza de los hombres que lo torturaron.

“Una vez, en 1989, fui a Japón a verlo a Kurosawa porque nos había comprado los derechos de la película para exhibirla allí. En una charla dije que 'mis torturadores eran animales', y él, después me corrigió: 'Nunca les saques a tus victimarios la responsabilidad de ser humanos'. Tenía razón, y por eso es tan importante hacer justicia y dejar atrás todo sentimiento de venganza”, subrayó. 

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