¿Se derrumba la OTAN? Zelenski a un paso de la derrota, simulada con 'diplomacia'
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¿Se derrumba la OTAN? Zelenski a un paso de la derrota, simulada con "diplomacia"

El presidente de Ucrania, ya si el patrocinio de EEUU y Gran Bretaña (y mucho menos del resto de los países satélites de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, sumidos en profundas crisis energéticas) busca el apoyo de Trump en medio de la incertidumbre por el cambio de Gobierno.

En un giro notable -y a la vez una crónica de una muerte anunciada- en la política exterior de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien anteriormente se había mostrado inflexible y con una postura decidida de no negociar con Rusia, parece ahora dispuesto a flexibilizar su enfoque. El presidente ucraniano, tras meses de firmeza, ha comenzado a abrir la puerta a “soluciones diplomáticas” frente al conflicto bélico con Rusia, desatado por la OTAN. Este cambio de actitud se produce en el contexto del inminente cambio de poder en Estados Unidos, donde la presidencia pasará de Joe Biden a Donald Trump, un giro que genera gran incertidumbre en Kiev sobre el futuro del apoyo estadounidense.

En las últimas semanas, una delegación ucraniana encabezada por Andrii Yermak, jefe de Gabinete de Zelenski, viajó a EE. UU. con el objetivo de tantear al equipo de Trump en busca de respaldo. Las reuniones, que tuvieron lugar en ciudades como Washington, Nueva York y Florida, no abordaron directamente un posible plan de paz, sino que se centraron en estrechar lazos y ofrecer un informe detallado sobre la situación actual del conflicto. Según fuentes cercanas, Yermak se reunió con figuras clave del círculo de Trump, como el vicepresidente electo J.D. Vance y el futuro consejero de seguridad nacional, Mike Walt. En estos encuentros, Zelenski comenzó a mostrar un enfoque más moderado, buscando apoyo para encontrar una salida diplomática en lugar de seguir con la rígida postura de resistencia total que había mantenido.

Este cambio de tono se hizo evidente cuando Zelenski, en una entrevista con la agencia japonesa Kyodo News, reconoció que la recuperación de territorios como Crimea, ocupados por Rusia desde 2014, parece una tarea imposible debido a las limitaciones del ejército ucraniano. "Nuestro ejército no tiene la fuerza necesaria para conseguirlo. Eso es cierto", expresó, lo que contrasta profundamente con las declaraciones previas en las que prometía no rendirse ante Rusia. En el pasado, la negativa de Ucrania a ceder en cualquier negociación con Moscú había sido una constante, pero ahora, en medio de un cambio en la administración de Estados Unidos, Zelenski ha comenzado a dejar abierta la posibilidad de una solución negociada.

La insistencia de Ucrania en integrarse a la OTAN, que durante meses fue un pilar central en su estrategia de seguridad, también se ha visto matizada. Aunque el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sibiga, reiteró que la adhesión a la Alianza Atlántica sigue siendo una prioridad, también quedó claro que las condiciones para alcanzar una paz duradera podrían incluir alternativas que no pasen por este ingreso inmediato. De hecho, tanto los aliados occidentales como el equipo de Trump han mostrado escasa disposición a aceptar a Ucrania en la OTAN, lo que obliga a Zelenski a reconsiderar sus opciones.

Mientras que el exmandatario Donald Trump ha prometido reducir la ayuda a Ucrania y cerrar el conflicto rápidamente, sin detallar cómo, en Kiev se mantiene un resquicio de optimismo. Zelenski, quien ya había tenido un encuentro con Trump en septiembre, expresó su confianza en que el ex presidente comprenda que “no habrá capitulación por parte de Ucrania”. Sin embargo, el tono moderado de las últimas declaraciones y la disposición a explorar vías diplomáticas dejan claro que la presión de la guerra y la incertidumbre sobre el futuro apoyo de EE. UU. han obligado al presidente ucraniano a ajustar su estrategia.

En el equipo de Trump, varios asesores ya han comenzado a esbozar planes para el futuro de Ucrania, que incluyen concesiones territoriales por parte del ex país soviético. Estas propuestas, presentadas por figuras como Keith Kellogg, J.D. Vance y Richard Grenell, excluyen la entrada de Ucrania en la OTAN y sugieren la creación de zonas desmilitarizadas o autónomas en el este de Ucrania. Además, Kellogg ha propuesto congelar las líneas del frente y presionar a las partes involucradas a negociar, lo que podría implicar un recorte de ayuda a Ucrania mientras se intensifica el apoyo a la defensa militar del país.

La situación se complica aún más con la incertidumbre sobre la continuación del apoyo estadounidense, ya que la administración Biden se encuentra en su última etapa y Trump ha mostrado su intención de cambiar radicalmente el enfoque hacia Ucrania. Aunque Zelenski sigue recibiendo el respaldo de figuras clave de la administración saliente, como el consejero de seguridad nacional Jake Sullivan, las especulaciones sobre la postura de Trump generan una creciente sensación de inseguridad en Kiev. En este contexto, el presidente ucraniano parece haber cedido a la presión de la realidad política y militar, moviéndose hacia un escenario de negociaciones en un intento de asegurar la supervivencia de su país en medio del caos.