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Así fue el homenaje a Palo Pandolfo en el CCK

Artistas de distintas generaciones y géneros acompañaron a integrantes de Don Cornelio y la zona, Los Visitantes, La Hermandad, La Fuerza Suave y El Ritual, las formaciones de Palo Pandolfo.

Esta vez, la crónica tiene que comenzar por el final: emocionado, el público, cantó unido y espontáneamente: "Estaré, estaré a donde salga el sol. Beberé, beberé la luz de todos los colores cantando". Un colchón de voces, un colchón de aplausos marcando el ritmo, la emoción de quienes habían brindado un show de hora y media arriba del escenario, la necesidad de despedir colectivamente a uno de los artistas más queridos del rock argentino, de la música popular.

Palo Pandolfo nació un 22 de noviembre de 1964 y murió este 22 de julio, de manera repentina y desconsolante. Estaba en la calle, se descompensó y nadie pudo salvarlo. En ese lugar se improvisó un santuario, primero; y se le plantó un árbol de sakura y el gobierno le dedicó una placa, después. Faltaba algo: una sanación colectiva para quienes, de un día para el otro, se quedaron sin ese amigo, hermano de banda, compañero de escena, referente, ídolo. Al trovador, al poeta, al cantante había que despedirlo como se lo merecía: con canciones. Y de eso se trató "Estaré", un homenaje realizado desde la Ballena Azul del CCK, el auditorio más grande del lugar y uno de los espacios más lindos de la ciudad.

La primera formación que subió a escenario fue La Fuerza Suave que, acompañados por la guitarrista Sol Bassa y el cantante Lucio Mantel, abrieron con "Virgen". Luego llegaría el resto de las bandas que integró Palo y que se ganaron un capítulo en la historia del rock nacional. Con sus vientos y voz imponentes, se sumó Micaela Chauque y también lo hizo el guitarrista Tito Losavio. Ambos, también con La Fuerza Suave, interpretaron "Todos somos el enviado".

Con una amorosa conducción de la periodista Gabriela Radice, quien no escondió sus emociones y abrazó desde su rol tanto a quienes se subían a tocar como a quienes estaban escuchando como ella. "No es fácil estar acá, les agradecemos muchísimo que estén aquí y desde sus casas. Sé que todes van a celebrar con la misma emoción esto que va a pasar. Estamos en la Ballena Azul y estamos presentando 'Estaré', casi una profecía que se hace eterna en las canciones: siempre va a estar, aunque no esté, aunque no podamos creer que no está, pero está".

A las palabras de Gabriela las sucedieron uno de los momentos más explosivos de la noche: "Playas oscuras", de Los Visitantes con los hermanos Juan Pablo Fernández (Acorazado Potemkin) y Mariano Fernández Bussy (Me darás mil hijos) cantando. La intensidad fue total y luego se hizo carne, también, cuando Juan Pablo, actual compañero de banda de Federico Ghazarossian, bajista y pieza fundamental tanto de Visitantes como de Don Cornelio y la zona, se quedó para hacer "Sangre".

homenaje a Palo Pandolfo
Los hermanos Juan Pablo Fernández y Mariano Fernández Bussy, junto a Los Visitantes. (Fotos de Federico Kaplun)

Los hermanos Juan Pablo Fernández y Mariano Fernández Bussy, junto a Los Visitantes.

(Fotos de Federico Kaplun)

La organización asegura que las entradas se agotaron en dos minutos. Ni bien se habilitó la reserva el miércoles al mediodía la demanda explotó. Las personas estaban en el link haciendo refresh para ver cuándo podían cargar sus datos y poder tener uno de esos asientos en la Ballena Azul, que respetaron -por supuesto- todos los protocolos covid.

El Ritual, esa banda distinta que tuvo Palo, también estuvo presente. Y con la compañía de Pablo Dacal y Lucía Riet hicieron "Oficio del cantor". La formación más "desenchufada" de la noche se quedó sobre el escenario para recibir a el tanguero Cucuza Castiello y nuevamente a Mariano Fernández Bussy para hacer "El ente". Y en un momento casi mágico "El ritual" logró abrir un portal, un trance, una conexión. Fue cuando Lidia Borda se adueñó del micrófono y regaló una versión profunda de "Canción Cántaro", que tuvo a Dani Godfrid en teclados y a la fotógrafa Nora Lezano en un recitado.

"Una vitrola agogó / Tocando y tocando / Pozo guerrillero irascible / Bombardeando bombardeando". La voz del Cardenal Domínguez, ese tanguero que tiene su costado tan rockero, tan ricotero, fue la mejor elección para un clásico que estaba todo el mundo: "Tazas de té chino", de Don Cornelio y la zona.

El bloque siguió con "Espirales" y una impecable Flopa Lestani al mando; y "Patearte hasta la muerte", con Paula Maffia. Energías necesarias, ambas, para las canciones de Cornelio.

homenaje a Palo Pandolfo
Flopa Lestani y sus Espirales con Don Cornelio.  (Fotos de Federico Kaplun)

Flopa Lestani y sus Espirales con Don Cornelio.

(Fotos de Federico Kaplun)

El público sub-40 que nunca habían visto a Don Cornelio escuchó por primera vez al bajo de Ghazarossian en "Ella vendrá", la canción más reproducida y el corazón galopó fuerte. En la voz se sumó Fernando Ruiz Díaz, ex cantante de Catupecu que con su banda Vanthra ya había grabado una reversión. "Palo vendrá", cerró.

"La emoción que hay detrás de la cortina, les técnicos que trabajan con emoción, todo eso es Palo presente en nuestras vidas", remarcó Radice en una de sus intervenciones que sirvieron, principalmente, para presentar tanto a integrantes de las bandas originales como a invitados e invitadas especiales para la ocasión.

"El alma partida", casi como una postal de lo que sintió todo el mundo ese jueves 22 de julio, llegó de la mano de Liliana y Lito Vitale, y con coros de Mora Navarro, quien se quedó en el escenario para hacer junto a Santiago Motorizado (El Mató) la última canción estrenada por Palo: "Tu amor". Amor y alma partida. Todo lo que quedó.

La Hermandad subió al escenario acompañada de Sol Pereyra para hacer "El leñador" y "Morel" junto con Ignacia y Juan Ignacio Rodríguez (Andando Descalzo). La última canción de ellos fue "Antojo", cantada junto a Losavio, quien había estado al inicio del show. Después de eso vino lo que contábamos al principio: "Estaré", el hit de Palo que le dio nombre a este homenaje. Lo tocaron todos y todas. Lo cantaron todos y todas. A donde salga el sol y bebiendo colores. Afuera la noche estaba borracha de niebla, con una oscuridad y misterio que, seguramente, al trovador le hubiera gustado.


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