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Madre del adolescente baleado por la policía de CABA: "Le plantaron un arma"

La madre del joven de 17 años que recibió dos disparos en la cabeza por un policía de la Ciudad en Barracas, asegura que se trata de un caso de gatillo fácil. La Correpi también.

Otra vez la misma escena. Adolescentes perseguidos por la Policía, y el disparo termina siempre en el mismo cuerpo joven, el de pibxs de barrio, muchas veces menores de edad, baleadxs y perseguidxs por la misma institución. La versión policial se repite: el "confuso epidodio" en el que se supone los jóvenes son delincuentes que huyeron y ellos cumplieron con su deber. El resultado es casi siempre el mismo: adolescente muerto o herido por la misma mano, el mismo gatillo.
La familia del adolescente, en tono con la Correpi, que denuncia la violencia institucional - policial lo dijeron claro: es un caso más de gatillo fácil.

El adolescente de 17 años que fue herido de dos balazos en la cabeza por uno de los policías de la Ciudad fue derivado en gravísimo estado a un hospital de mayor complejidad, en tanto su madre denunció hoy que fue víctima de un caso de "gatillo fácil", que los efectivos "tiraron a matarlo" y que le "plantaron" un arma de fuego para simular un enfrentamiento.

Al joven lo interceptó la Policía cuando se trasladaba con tres amigos en un auto por el barrio porteño de Barracas.

"Es un caso de 'gatillo fácil' porque no pueden sacar un arma y dispararle a unos pibes. Tiraron a matármelo. Esa gente (por los policías) no está capacitada para andar con un arma", dijo Cintia en diálogo con Télam y, entre lágrimas, manifestó que su hijo tiene dos disparos en la cabeza por lo que "sigue en estado crítico".

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"No hay esperanza, no tiene signos vitales, está muy mal, hay que esperar, está en manos de Dios", manifestó desconsolada la madre del adolescente, un futbolista de las inferiores del club Barracas Central, cuya identidad no se suministra por tratarse de un menor de edad.

Cintia confirmó a Télam que esta madrugada, cerca de las 2, su hijo fue trasladado desde el Hospital Penna, de Parque Patricios, al Hospital El Cruce, ubicado en la avenida Calchaquí 5401, de la localidad bonaerense de Florencio Varela, ya que es de mayor complejidad, y durante la mañana darán a conocer un parte médico.

El violento episodio ocurrió ayer a las 9.30 cuando, en circunstancias que aún son materia de investigación judicial, el adolescente y tres amigos se movilizaban en un Volkswagen Suran y al detenerse en un kiosco situado sobre la calle Luzuriaga, de Barracas, fueron interceptados por efectivos de la brigada de la Comisaría Vecinal 4C quienes, según su versión, creyeron que iban a cometer un robo.

La policía dijo que los jóvenes se negaron a ser identificados, embistieron con el vehículo a dos efectivos y tras una persecución a los tiros que se extendió hasta el cruce de Alvarado y Perdriel, el futbolista fue hallado herido de dos tiros en la cabeza en el asiento del acompañante, dos de sus amigos fueron detenidos y un tercero escapó, aunque mas tarde se presentó en sede policial con su madre y quedó aprehendido.

Esta mañana, Javier, padre del chico que manejaba la Suran, dijo a Télam que según le adelantaron en el juzgado de menores que tiene la causa, su hijo y los otros dos jóvenes detenidos "serán liberados en las próximas horas y declararán como testigos en la causa" en la que se investiga el accionar policial.

Ayer, tras conocerse el hecho por fuentes policiales, la primera información indicaba que a raíz del episodio dos policías resultaron heridos con politraumatismos leves al ser embestidos por los chicos cuando quisieron detenerlos porque supuestamente estaban armados.

En el auto de los chicos fue hallada una réplica de plástico de un arma, pero según la mamá del herido nunca pudo haber sido vista por la policía porque la hallaron en el baúl.

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"La encontraron recién a la noche, una réplica y en el baúl", dijo Cintia, al considerar que el arma fue "plantada".

Al igual que Cintia, los demás familiares de los chicos detenidos rechazaron la versión policial y aseguraron que no habían cometido ningún delito y que acaban de salir de un entrenamiento, ya que se habían ido a probar a las divisiones inferiores de Barracas Central.

Ante esta situación, el Juzgado de Menores 4, a cargo del juez Alejandro Cilleruelo, separó a la Policía de la Ciudad de los peritajes y ordenó que todos los trabajos forenses fueran realizados por peritos de la Policía Federal Argentina (PFA).

El juez ordenó el secuestro de las armas reglamentarias de los policías que participaron en el hecho y que se les practiquen estudios de dermotest para determinar cuál de ellos efectuó disparos.

En tanto, desde la Coordinadora contra la Represión Policial Institucional (Correpi) denunciaron que se trata de un nuevo caso de "gatillo fácil".

"Otra vez la misma historia. La policía de la Ciudad disparó contra unxs chicxs que volvían de jugar al fútbol en Barracas. Uno de ellos está gravemente herido en el Hospital Penna. No es un confuso episodio, es gatillo fácil", publicó el organismo en sus redes sociales.

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