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"No hay forma más estúpida de la condición humana que la política"

El guionista Nic Pizzolatto, creador de True Detective, pasó por el Filba y disparó tanto o más que sus personajes de ficción.

El escritor y guionista estadounidense Nic Pizzolatto, uno de los nombres más relevantes de la industria de las series en los últimos años, pasó por el Filba y, además de repasar la actualidad de las letras y el mundo audiovisual, apuntó a la política, sobre la que dijo que es la "forma más estúpida o reduccionista de experimentar la condición humana".

Durante una entrevista por videollamada con la periodista Natalia Trzenko, el escritor remarcó que "el arte no es democrático", y se refirió de forma apocalíptica a la educación que reciben las actuales generaciones respecto de su conexión con el arte. "Debido a la educación terrible que prolifera en las universidades durante los últimos cuarenta y tantos años ahora tenemos una generación que no sabe nada de cómo enfrentarse a las artes", disparó.

#FilbaOnline2020 - CONVERSACIÓN. Nic Pizzolatto en primera persona

Autor de True Detective (cuya primera temporada fue un suceso y la tercera una obra narrativa excepcional) y algunos episodios de la serie The Killing, Pizzolatto también escribió la novela Galveston, la cual fue muy bien recibida por el círculo literario estadounidense. Pero su presente está conectado de forma directa y terminal con la pandemia que azota al planeta.

"Con todo lo que pasó este año, con esto de que todo está tan en el aire, en cuanto a la programación y los estudios, hay una parte de mí que siente que estos proyectos son una reliquia de un mundo anterior”, señaló.

"Estuve trabajando en tres novelas que me emocionan mucho. Es la primera vez que escribo algo autobiográfico, es una trilogía”, describió, aunque se mostró inconforme con su producción. “Debería tener más obra. No fui tan prolífico como debería o pude haberlo sido porque tuve muchas circunstancias externas que me lo impidieron", agregó.

“Empecé nuevamente a ser prolífico y eso tiene que ver con que tenía muchas cosas en mi vida que debían ser ordenadas pero no lo habían hecho y cobraron sentido este año”, puntualizó Pizzolatto, que además pronosticó que “el cine y la televisión no van a ser la forma dominante en este siglo como lo fueron en el pasado”.

"El arte no es democrático; es una de las cosas más autoritarias que hay. No es lo más autoritario que pueda imaginar pero sí lo más autoritario que yo hago. No podés votar, lamento decir que así no funciona la televisión. Pero la manera de luchar contra eso es deslumbrar al público. Le sacás el control, etán bajo tu control y eso les gusta", consideró.

"Yo no sé realmente si el público en mi país puede percibir los efectos de una gran película aunque realmente no puedo culpar al público porque es culpa del artista. El público es el público de tu generación y si no sos bueno para capturar y mantener su atención y para que una película sea valorada, quiere decir que no sos lo suficientemente bueno. Ese es tu problema y no te mereces ese éxito", precisó también.

Pero más allá de sus definiciones sobre medios, arte y política, y por haberlas expresado en el marco de un festival de literatura como el Filba, lo que más sorprendió de la charla con el guionista fue la revelación que lanzó sobre los libros. “Me deshice de casi toda mi biblioteca. Los libros que me quedé son los libros buenos, buenas ediciones que le dejo a mi hija. Pero mi apetito por la ficción en todos lo aspectos se redujo mucho”, expresó.

También puso en cuestión la relevancia de algunos textos que pasaron por su vida. "Las novelas contemporáneas que alguna vez leí y disfruté… me pregunto si lo hice porque me lo dijeron o porque tenía ciertos fetiches y tenía que leerlas para aprender el oficio. ¿Pero me gustó eso? Cuando estaba revisando mi biblioteca abrí libros ganadores del Pulitzer… y leí el primer párrafo que me pareció tan artificial, pretencioso, con esa caja de herramientas estándar para la ficción. ‘A quién le importa, por Dios’ y la tuve que tirar”, apuntó.

En ese marco de acidez conceptual y honestidad brutal, el autor disparó contra lo que considera "la torpeza de cierto tipo de libros". Y abundó: "No describís un árbol durante un párrafo entero porque te gusta el árbol. Yo admiro mucho a Philip Roth y guardé sus obras completas. Y las estaba hojeando y pensé: ‘Qué gran escritor’… No lo volveré a leer nunca más. Los detalles secundarios son tan perfectos y están tan cuidadosamente descriptos… pero a mi edad y con mi experiencia pienso que eso es una porquería”, precisó.

El futuro

"Nunca me equivoco cuando veo el futuro", dijo a caballo de una arrogancia que, sin embargo, no desentona con el filo de sus declaraciones. “Hoy estamos viendo a muchas personas que tiene canal de Youtube con muchísimo más público que cualquier serie de televisión. Detesto decir esto porque es el tipo de cosa donde se ataca al mensajero pero el contenido nuevo irá desapareciendo en la medida en que los estudios se transformen en servicios de streaming que van a utilizar un modelo de suscripción en lugar de un modelo de publicidad”, consideró.

En ese contexto dijo que “muy pronto serán cinco películas las que cada estudio va a hacer al año y cada una de estas va a ser un símbolo: films de Marvel, Stars Wars o algo equivalente, y alguna película para niños -un par solamente- por ejemplo de Pixar. Serán las únicas películas que estarán en el cine, al menos en Estados Unidos”.

Al profundizar sobre la distopía que en estos mismos momentos vive el mundo, focalizó en su país y en la lógica binaria que parece dominar el pensamiento. "E problema es que toda ideología es binaria, como la política en este país. Entonces no hay una forma más estúpida o más reduccionista de experimentar la condición humana que la política. La política es estúpida, especialmente en Estados Unidos", arremetió.

Frente a la elección presidencial en la que su país tendrá que elegir entre Donald Trump y Joe Biden, disparó: "No solamente ahora sino toda mi vida nos han dado una elección entre dos opciones que son exactamente iguales y nos han programado para sentir una emoción sobre cosas que son prácticamente lo mismo. Y luego en cada generación, puesto que este es un país tan culposo y tolerante, nos vemos asaltados por bárbaros y nuestros jóvenes más tontos son liderados por nuestros contemporáneos más idiotas".

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