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¿Saviola se va o se queda?

El Conejo analiza seguir en Núñez o buscar un nuevo destino donde tenga la chance de jugar.

El 25 de enero Javier Saviola cumplirá un triste récord al que nunca había llegado en los más de 17 años que lleva de carrera: dentro de menos de tres semanas llegará a los 365 días sin convertir en un partido oficial.

El Conejo regresó a River el último 23 de junio después de estar 14 años jugando en equipos europeos y su vuelta está lejos de ser la que alguna vez soñó cuando decidió firmar su contrato. En los 16 encuentros que disputó en el semestre -fue titular en 11 y sólo completó los 90 minutos en tres oportunidades en duelos en los que el Millonario jugó con mayoría de suplentes por tener la cabeza puesta en otros torneos –no pudo marcar el tanto que quería dedicarle a sus dos hijos que nunca lo vieron festejar en Argentina.

A sus 34 años Saviola sabe que para Marcelo Gallardo seguirá siendo un jugador que está por debajo de los atacantes titulares y su sequía goleadora lo empieza a inquietar. Tanto le molesta la situación que en su entorno ya empiezan a analizar la posibilidad de que el Conejo deje River y no haga la pretemporada con el resto de sus compañeros.

"Sé que en algún momento va  llegar el gol", decía Saviola dos días después de errar un tanto abajo del arco y sin arquero en la cancha de Vélez, en su decimocuarto encuentro del semestre. Una mezcla de falta de oportunidades y mala suerte –sumado a que llegó con un estado físico que no era el mejor– hizo que el Conejo terminara el semestre sin convertir y sólo el consuelo de contar con el apoyo de su familia, del cuerpo técnico y de los hinchas.

Pero para un delantero acostumbrado a quemar redes estar más de seis meses en un club sin poder gritar un gol es lo peor que le podría pasar. "No creo que haya nadie que tenga más ganas de hacer un gol que yo. Lo deseo muchísimo, desde mi vuelta es lo que más ronda por mi cabeza", agregaba en aquél noviembre en que River tenía la cabeza puesta en la primera semifinal de la Copa Sudamericana ante Huracán y en el Mundial de Clubes. 

Pero esta situación tampoco lo debería sorprender: en su última temporada antes de volver a River, entre Olympiacos de Grecia y Hellas Verona de Italia, jugó 17 partidos y sólo marcó un gol, en aquél 25 de enero mencionado en el triunfo 1 a 0 del equipo italiano ante Atalanta. 

Saviola tiene 225 goles que avalan que es un delantero de temer para cualquier defensor que lo enfrente. Jugó, entre otros, en Barcelona, en Real Madrid y hasta marcó un tanto en el Mundial de Alemania 2006.

En Japón, pese a no haber jugado ni siquiera un minuto en los dos partidos de River en el Mundial de Clubes, la gran mayoría de los nipones sólo conocía a un jugador con cara de pibe que le dicen Conejo y que brilló en los mejores equipos europeos. Pero más allá de todos los números y laureles que lo visten, Saviola marcó sólo un gol en 2015 y tan sólo tres en 2014, cifras que no se condicen con lo que es su carrera.

El hombre que nació en Parque Chas y que debutó a los 16 con un gol en Jujuy de la mano de Ramón Díaz, deberá tomar una decisión en los próximos cuatro días: seguir o no seguir es la cuestión. Si bien lo desvela poder sacarse la mufa y festejar un gol con su familia, su destino parece estar lejos de Núñez.

Lo tentó Rubén Darío Forestello para irse al recién ascendido Patronato, aprovechando que su mujer Romanela es de Paraná, donde pasó las fiestas, pero el Conejo agradeció y dijo que en el país sólo se quedaría en River. Entonces no le quedan muchas opciones: se queda y trata de revertir su mal semestre, regresa a Europa o se retira. Sólo Saviola sabe la decisión y en el cuerpo técnico aguardan escuchar su voz. 

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