Sociedad |

Croquiseros urbanos, los dibujantes que esbozan la belleza de la ciudad

Ayer unos treinta "croquiseros", como se llaman, se reunieron en el bar de Cao, en San Cristóbal, para dibujar en tinta y papel y compartir sus experiencias. Es un movimiento que nació hace cinco años en un homenaje a Quinquela Martín. Creció y ahora se reúnen una vez por mes en distintos barrios para hacer sus trabajos.

Coco Rasdolsky, Juan Fontana y Mónica Salvatori son arquitectos y artistas plásticos. Pero si lo apuran a uno, la definición precisa es otra. Son croquiseros. Entran en acción, esta vez, en el centenario Bar de Cao del barrio de San Cristóbal, entre lápices, tinta china acrílica, pinceles o barras de témperas entre otros tantos elementos para pintar mezclados, con un café, una cerveza y un platito de maníes.

Según consignó Tiempo Argentino, el Cao de avenida Independencia y Matheu está festejando sus primeros 100 años de vida durante este 2015 y en ese marco el Grupo Organizador de Croquiseros Urbanos propuso un encuentro en el que se dibujara al bar y al barrio.

Coco y Juan tienen las manos manchadas con las pinturas. Mónica, en cambio, no. Pero eso no marca su forma de croquisear. “Yo suelo trabajar con brea, así que imaginate que me las mancho bastante”, dice mientras retoca un trabajo con lápices.

Cuenta Coco que cuando el hijo de Roberto Frangella, un referente para todos en esa mesa, les contó que un grupo de artistas se juntaba en Londres a pintar esquinas, se sintieron interpelados. “Y nos propusieron organizarnos para armar algo acá”, dice. Fue así como empezaron a pensar de qué manera llevarlo a cabo. Lo primero que hicieron fue castellanizar el nombre: “Allá se los conoce como Urban Sketchers, así que acá somo Croquiseros Urbanos”, explica Coco.

“Una vez por mes tenemos un lugar al que podemos ir y nos sentimos cómodos”.

Se reúnen una vez por mes. Por lo general un sábado. Croquisean un par de horas, comparten sus trabajos, se hacen comentarios, los exponen al público y luego salen a tomar algo por ahí. Eso mismo pasó este sábado en el Cao, como desde hace casi cinco años, cuando, en homenaje a Benito Quinquela Martín, decidieron realizar el primer encuentro en La Boca, más precisamente en La Vuelta de Rocha.

“Lo hacemos de manera espontánea y desinteresada”, agrega Juan mientras se saca el pullover negro que dentro del bar no es necesario. “Una vez por mes tenemos un lugar al que podemos ir y nos sentimos cómodos”, refuerza, y termina justito antes de que Coco agregue que en esos encuentro “se comparten momentos y se creó un lugar de encuentro social, como un tercer tiempo”. Mónica acota: “Compartimos las diferentes miradas de los artistas y recibimos los comentarios de los visitantes”.

Ya cumplieron 50 salidas desde aquella visita a La Boca, en diciembre de 2010. “Lo positivo de esto es que el espíritu de unirse es lo que aglutina a la gente. A veces es duro salir a dibujar a la calle. O porque hace frío o porque la gente te pregunta cosas y te podés distraer. Pero el hecho de salir en grupo ya lo hace más ameno”, narra Juan. Coco, al pasar, mientras ensaya una fachada del Cao con acuarelas, señala: “Hay gente que se reencontró después de mucho tiempo gracias a estas salidas. Y hasta se han formado parejas”.

Lejos de la definición clásica que acude a un pintor, un croquisero es otra cosa. “Es que el croquis es el recuerdo en el papel de lo que uno acaba de ver. Es mi emoción del Cao”, define Coco y señala su papel. Juan agrega que “el croquis es un dibujo rápido, es la primera impresión; es espontáneo… abierto”.

“Compartimos las diferentes miradas de los artistas y recibimos los comentarios de los visitantes”.

Técnicas hay muchas. Soportes, otro tanto. “Pero el croquis, por lo general, es papel y tinta”, engloba Mónica”. Es que es la forma más rápida de representar eso que el ojo vio. Libre, sin profesor ni nadie que guie, el momento del encuentro mensual resulta, según cuenta Coco, “un trabajo en el que pueden convivir los que saben y los que no, que aprenden de los primeros y que van encontrando un lugar de pertenencia”. Ante esa heterogeneidad, Mónica confiesa que “es un orgullo encontrarnos con capos de la perspectiva, pintando juntos… quedás como bloqueada”.

Juan limpia la mesa con las última gotitas de la botella de agua mineral que acaba de terminar. “Me gusta que la pintura tenga contacto directo con la mano. Cabeza-ojo-mano-pintura es el circuito que a mí más me gusta”, relata Juan, que se puso de nuevo el pullover. “El ojo lo ponés donde vos querés”, agrega Mónica y diferencia entre detalles y perspectivas completas.

Entre risas cómplices, ya van diagramando el próximo encuentro. “Los encuentros producen estímulos y en ellos renacen cosas que uno vivió, quizás, hace mucho. Y es gratificante que luego te inviten a exponer”, resume Mónica.

Juan enrolla sus papeles, Mónica cubre su cuadro y Coco retoca su dibujo, con cuidado, para no manchas la hoja con los restos de otros colores en sus dedos. Y finaliza: “Ensuciarse las manos es parte de esto”.

 Dónde verlos 

El fruto de las salidas de los croquiseros pueden ser vistos en la Web en el sitio <http://croquiserosurbanos-bsas.blogspot.com.ar>.

Suelen participar de exposiciones. En 2013 estuvieron en la  Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, en el CC Recoleta.

Otro grupo, de inspiración internacional y presente en el país es <http://argentina.urbansketchers.org>.

Temas

Dejá tu comentario