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"La ley de identidad de género nos va a dignificar como ciudadanas"

"No podemos estar dependiendo de que un juez decida lo que tengo que hacer con mi cuerpo, con mi vida y con mi identidad”, afirmó la Secretaria General de la FALGBT, Marcela Romero, en diálogo con INFOnews. Mañana se debatirá en Diputados la ley de identidad de género.

Marcela Romero tuvo que esperar 10 años para que su DNI diga que es Marcela Romero. Para ello, la activa luchadora por los derechos de las mujeres trans, tuvo que someterse a consultas con psicólogos, médicos, psiquiatras, presentar recursos y hasta tuvo que pasar por el visto bueno de un forense.

“No queremos que las compañeras tengan que pasar por un diagnóstico psicológico como el que yo sufrí porque son completamente humillantes. En mi caso, como estoy operada, también me tuve que desnudar ante un forense para que constante lo que ya todos sabíamos, que yo siempre fui Marcela”. Y agrega: “No podemos estar dependiendo de que un juez decida lo que tengo que hacer con mi cuerpo, con mi vida y con mi identidad. Yo me construí como una mujer trans y luché para el reconocimiento de mi nombre”.

De aprobarse, esta ley permitirá a las personas trans acceder a la rectificación de sus datos sin pasar por una instancia judicial. Además, la iniciativa autoriza el cambio de nombre y la adecuación de sexo para quienes lo decidan, sin la necesidad de someterse a una intervención quirúrgica, como establece la norma actual.

“Ahora somos personas sin documento, sin identidad. Por no tener un documento con nuestro nombre social, con el que nos movemos las 24 horas del día y nos construimos como mujeres trans, no tenemos acceso a las políticas públicas”, explica la Secretaria General de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans.

Pero el caso de Marcela, que es transexual y se operó fuera del país, es sólo un ejemplo. Cada día, cientos de personas tienen que sufrir la discriminación y la humillación porque su documento no refleja lo que realmente son.

Los primeros padecimientos comienzan en el hogar. “Un niño adolescente que en el colegio tiene un problema de obesidad, va y le cuenta a los padres. Cuando a nosotras nos empiezan a agredir en el colegio, tenemos violencia verbal y física, nos podemos ir a contarles a nuestros padres porque también recibimos la violencia por parte de ellos”, reflexiona Romero.

Marcela es clara en su reclamo: “Lo que le pedimos al gobierno nacional es poder tener oportunidades y seguir avanzando como ciudadanas porque desde nuestra niñez y adolescencia en que nos tenemos que ir de nuestras casas, la discriminación siempre empieza siendo verbal y termina siendo física”.

La exclusión se da en todos los ámbitos. Por ejemplo, para conseguir trabajo, Marcela explica que “las compañeras presentan los currículum para trabajar de cualquier cosa y se lo rechazan porque el nombre que dice en el CV no es acorde con la identidad con la que se presenta”.

La consecuencia es la ya conocida: “La única opción que tenemos es el trabajo sexual. Queremos tener opciones, queremos que la gente sepa que no queremos estar paradas en las esquinas”, confiesa.

Según explica Romero también las trabas se dan en lo relacionado con la salud: “Si yo tengo un nombre masculino en el documento y quiero acceder a un endocrinólogo, a una mamografía o al ginecólogo, no puedo porque el nombre no concuerda con la persona que quiera acceder al servicio”.

“Yo no pude tener esas oportunidades pero quiero que las nuevas generaciones de mujeres trans tengan opciones y oportunidades. Yo siempre digo que no queremos ser más las olvidadas de la democracia, queremos conocer la democracia, vivirla y estar incluidas en esa democracia. Y para ello necesitamos que se sancione la ley de identidad de género”.

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