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Un fallo que legitima el gatillo fácil

El veredicto del Tribunal Oral en lo Criminal 11 porteño legitima el gatillo fácil y la violencia institucional. Los jueces le dieron la derecha al alegato discriminatorio y poco profesional del fiscal Eduardo Marazzi, quien justificó el homicidio de Alan Tapia al sostener que "ocurrió en el Barrio Mitre, no en Puerto Madero o en las Islas Seychelles".

Al tratarse de un lugar "peligroso", explicó el fiscal, el policía supuso que la víctima estaba armada y por eso disparó. Esa suposición errónea de Rodrigo Valente le costó la vida a Alan, un chico de 20 años que dormía cuando el grupo GEOF irrumpió en su domicilio. El efectivo había llegado a juicio detenido y acusado por el delito de homicidio agravado por ser funcionario público, y ayer se fue caminando a su casa. La familia Tapia se quedó masticando bronca e impotencia en un clima de total impunidad.

Lo más grave es que este fallo no es aislado. Cierto sector de la corporación judicial tiene una pavorosa tendencia a avalar estos crímenes cometidos por miembros de las fuerzas de seguridad. En mayo, el Tribunal Oral en lo Criminal 4 de La Matanza absolvió por segunda vez a los cinco policías que fueron juzgados por el crimen de Gastón Duffau, quien murió golpeado arriba de una camioneta policial en febrero de 2008. El mes pasado, y luego de que la Corte Suprema pidiera revisar la condena contra Fernando Carrera por la "Masacre de Pompeya", la Sala III de la Cámara de Casación Penal lo sentenció a 15 años de cárcel. En ese caso hay pruebas más que concretas de que los policías confundieron a Carrera con un ladrón, lo persiguieron, lo balearon y por eso él perdió el control de su auto, atropelló a varias personas y mató a tres.

El último fallo alarmante fue el del Tribunal Oral en lo Criminal N° 5 de Morón, que absolvió a once policías por las torturas seguidas de muerte de Fabián Gorosito. Pero eso no es todo: Luciano Arruga sigue sin aparecer y también está el reclamo desatendido de Carla Lacorte, postrada en una silla de ruedas desde hace más de diez años, luego de recibir un tiro de un policía bonaerense, que sigue libre por un fallo escandaloso de la Cámara de Apelaciones de Quilmes.

Y así crece el reino de la impunidad: con policías asesinos y funcionarios judiciales que los avalan. 

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