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Relegada y a la deriva: el triste ocaso de Margarita Stolbizer

Lejos de sus épocas de esplendor, a la dirigenta de Morón le dieron un papel de reparto en una lista donde no está nada cómoda.

Este lunes, mientras intentaba infructuosamente explicar por qué comparte una lista de candidatos con oscuros personajes como Jesús Cariglino, quizás Margarita Stolbizer se haya preguntado cómo pudo llegar a esta penosa situación. Ella, que en 2003 había irrumpido por mérito propio en las grandes ligas de la política, y cuya figura se fue diluyendo lenta pero inexorablemente.

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Para hacer un poco de historia, en mayo de aquel 2003 el radicalismo había obtenido en las elecciones presidenciales anticipadas apenas el 2,3% de los votos. Con el partido desprestigiado tras los episodios de diciembre de 2001, que aún estaban frescos en la memoria popular, la candidatura a gobernador de Buenos Aires era una brasa caliente que ningún dirigente quería agarrar.

Allí Stolbizer, quien era diputada nacional desde 1997, se hizo cargo de la responsabilidad y a partir de una campaña austera pero cuidada e inteligente se quedó con un más que digno 9% de las preferencias, superando a las demás opciones filo radicales y dejando una gran impresión entre toda la dirigencia política, que comenzó a mirarla con atención.

En 2007, ya fuera de la UCR, creó el partido GEN y apoyó la candidatura presidencial de Elisa Carrió. Ella intentó ir nuevamente por la gobernación. Si bien quedó muy lejos de lograr su objetivo, superó el 16% de los votos y se colocó segunda en esos comicios detrás del imbatible Daniel Scioli, aventajando a candidatos como Francisco de Narváez y Ricardo Alfonsín. Su capital electoral y político estaba intacto.

Dos años más tarde, tras el conflicto con las patronales del campo que debilitó transitoriamente al gobierno de Cristina Kirchner, Stolbizer volvió al Congreso encabezando la lista de diputados del denominado Acuerdo Cívico y Social que pretendía competir de igual a igual con las nóminas que encabezaban Néstor Kirchner y Francisco De Narváez. Sin embargo, quedó lejos de esa meta y tuvo que conformarse con un cómodo tercer puesto, apenas por encima del 20% de los votos.

En 2011, encolumnada tras la candidatura presidencial de Hermes Binner y bajo el sello del FAP (Frente Amplio Progresista), hizo su tercer intento por la gobernación bonaerense. Esta vez el electorado comenzó a darle la espalda y cosechó un magro 11,6%, lo cual la ubicó en el tercer puesto, lejos de Scioli y De Narváez.

En las legislativas de 2013 hizo alianza con los radicales. A esa campaña pertenecen los recordados spots de "Argen" y "Tina" que protagonizaba junto a Ricardo Alfonsín. Iban en busca de lo que llamaban "el voto volátil". Pero no tuvieron éxito: 11,7% y sabor a fracaso.

Desafiando todos los manuales de la política, que recomiendan claramente no ir contra la corriente cuando la popularidad está en baja, en 2015 Stolbizer fue nada menos que por la Presidencia de la Nación. Obtuvo apenas el 2,5% de los votos. El papelón fue notorio y el golpe muy duro, tanto que años después confesaría que le había costado muchísimo recuperarse.

De ahí en adelante el naufragio fue cada vez peor. En 2016 se acercó al macrismo pero no concretó su incorporación. En 2017 fue detrás de Sergio Massa en una alianza donde no le aportó al tigrense los votos que esperaba. En 2019 apoyó a Roberto Lavagna con la intención de encabezar la lista de diputados bonaerenses de su espacio, pero el economista prefirió a Graciela Camaño en ese lugar.

Dispuesta a vengarse, se alió con el sindicalista Luis Barrionuevo para armarle una interna en CABA a Marco, el hijo de Lavagna, para lo cual presentaron una lista integrada por Julio Bárbaro y Carlos Campolongo. Pero no dio resultado, ya que Lavagna consiguió que la Justicia vetara la presentación de esa boleta.

Ya asumida su decadencia, este año las aspiraciones de Stolbizer eran menores: secundar a Facundo Manes en esa especie de lista B del macrismo que armaron en la provincia de Buenos Aires la UCR y algunos aliados, para disputarle las PASO a la corriente mayoritaria que encabeza Diego Santilli con el apoyo de Macri, Larreta y Vidal. Sin embargo, otra vez su objetivo se vio frustrado, ya que la segunda posición fue para Danya Tavela, una dirigente cercana a Martín Lousteau.

Relegada al cuarto lugar en la nómina, hoy para colmo Stolbizer tiene que dar explicaciones de por qué integra una lista donde figuran personajes tan cuestionados como el ex intendente del partido de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino. Un dolor de cabeza más en su camino decadente que parece no tocar fondo.

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