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Szpolski 3: el retorno del vaciador

El vaciador del Grupo 23, Sergio Szpolski, volvió a dirigir un medio de comunicación en la Argentina, a contratar personal en negro y a despedir sin indemnizar.

El título de este artículo no se relaciona con la secuela de una película de terror, aunque bien podría tratarse de eso. Sergio Bartolomé Szpolski, uno de los vaciadores del ex Grupo Veintitrés (G23), quien dejó a 800 trabajadores en la calle con sueldos, indemnizaciones y aportes previsionales impagos (por lo que fue procesado y embargado por más de 100 millones de pesos), volvió a gestionar un medio de comunicación en la Argentina y a echar personal en 2020.

También uno de los sindicados como testaferro suyo en la justicia y ex director de varias empresas del G23 (entre ellas, la editora del diario Tiempo Argentino), Roberto Oscar Flores, forma parte de su empresa actual, según constató Infonews.

Entre noviembre y diciembre de 2015, Szpolski dejó de abonar los salarios a las y los empleados que en ese momento formaban parte del G23 y de editar los medios que le pertenecían. Ante la gran repercusión que tuvieron las denuncias públicas y judiciales por el gigantesco defalco, dejó de gestionar medios de comunicación… por un tiempo. A mediados de 2019, el empresario vaciador –a quien se lo vio en la Casa Rosada hace pocos días, según consignó la colega Rosario Ayerdi- volvió al ruedo tras obtener la concesión para publicar la versión en castellano del diario israelí Ynet.

Al menos varios de los y las trabajadoras de prensa del nuevo portal fueron contratados en negro. Y el primer despido confirmado de una empleada, sin previo aviso y sin el pago de la indemnización correspondiente, llegó a los pocos meses. Ocurrió tras haber reclamado un atraso salarial de tres meses.

“Soy la víctima 801 del despreciable delincuente Sergio Szpolski”

Mientras este cronista buscaba información acerca del portal que pertenece al vaciador Szpolski -Ynet en Español- llegó información sobre una persona que había trabajado en esa web hasta agosto. Al poco tiempo de contactarla apareció su respuesta: “Me llamo Beatriz Oberländer y soy la víctima 801 del despreciable delincuente Sergio Szpolski”. ¿La víctima 801? ¿Acaso no eran 800? ¿O existían nuevas estafas?

Oberländer es una periodista con más de 25 años de experiencia. Es uruguaya y vivió en Israel y España, donde trabajó en medios como El País, El Mundo, ABC y en el grupo israelí Yedioth Ahronot, editor de la edición hebrea de Ynet, entre otros. En la actualidad, reside en Uruguay.

En agosto de 2019, fue convocada para trabajar en el portal Ynet en Español, recientemente creado. Su tarea era traducir artículos del hebreo al castellano. Por su trabajo, recibía un salario fijo que, al comienzo, le entregaba en mano quien fuera su primer jefe editorial, también residente en Uruguay. Pero, al poco tiempo, comenzaron los problemas.

“Era una humillación cuando tenía que cobrar: tenía que pedir diez o veinte veces para que me pagaran”, relató con angustia evidente en la voz. Tras unos meses, el director editorial se alejó de la empresa (por motivos que no quiso dar a conocer ante este medio) y Oberländer empezó a cobrar su sueldo mediante giros desde la Argentina a través de Western Union.

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Aterrador

Ante los reclamos de la periodista debido a los retrasos reiterados para cobrar su salario, la persona encargada de los pagos se ofreció a interceder ante Sergio Szpolski. “Es aterrador, me parece un monstruo”, confesó la trabajadora de prensa al intentar describir al personaje en cuestión. Los interlocutores a quienes reclamaba le decían, una y otra vez, que ese hombre era “muy poderoso”.

En paralelo, su nuevo director editorial le encomendaba nuevas traducciones desde la Argentina. En numerosas oportunidades, le reenviaba correos electrónicos en los que Sergio Szpolski ordenaba, de forma directa, cuáles eran los artículos que Oberländer debía traducir.

Cuando llegó mayo, el pago del mes anterior no se realizó. Tampoco cobró en junio, ni en julio, cuando la deuda se extendió a tres meses. Tras numerosos reclamos, la atendió un personaje que cuenta con causas en los fueros Penal, Laboral y Comercial como testaferro del vaciador: Roberto Flores.

Tras incontables reclamos de Oberländer en la Argentina y en Israel, desde donde cedieron la licencia de la edición hispana a Szpolski, el pago de la deuda se hizo efectivo en agosto a través de un giro realizado por un tercero. Luego, Flores le mandó el comprobante que certificaba la operación efectuada.

Al día siguiente, el director editorial de Ynet en Español le comunicó: “Beatriz, desde la empresa me dijeron que no te pida más notas”. Desde entonces, no volvieron a darle funciones, ni a pagarle.

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Siempre listo (para el futuro vaciamiento)

En los datos de contacto del portal Ynet en Español figura la firma MDC Company SA, registrada en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) bajo la actividad de “servicios de publicidad”. La empresa tiene domicilio en Florida 681, piso 2, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba), dirección que corresponde a un inmueble de oficinas de alquiler.

A pesar del registro formal en una propiedad impropia, la dirección postal que aparece en el sitio de Ynet en Español corresponde al tradicional centro de operaciones de Sergio Szpolski en Puerto Madero: Manuela Sáenz 323, oficina 514, desde donde el empresario comandaba el G23, recibía a sus empleados y se comunicaba con funcionarios gubernamentales.

Al frente de MDC Company figura Carlos Alberto Ross. Esa firma tiene su propia web, dedicada a servicios publicitarios. Nuevamente, la dirección de contacto es el mismo edificio de Puerto Madero (en rigor, aparece quizás por error una numeración inexistente: 353). En este caso, la oficina es la número 513, cuyo ingreso está pegado a la 514 y durante la vigencia del G23 fue ocupada, de forma alternativa, por Szpolski y por su antiguo socio, Matías Garfunkel.

La organización del portal Ynet en Español recuerda al entramado de razones sociales fantasmas, establecidas en domicilios alquilados, que conformaban el vaciado G23. En ellas no figuraba el nombre de Sergio Bartolomé Szpolski, ni de su socio Matías Garfunkel u otras personas que tenían injerencia en las decisiones empresarias y editoriales, y que aparecen como “socios ocultos” en algunas causas. Entre ellos, Darío Richarte (ex vicepresidente 3º de Boca durante la gestión de Daniel Angelici, ex vicerrector de la Universidad de Buenos Aires, ex subjefe de la agencia de Inteligencia durante el gobierno de Fernando de la Rúa y ex abogado de Amado Bodou hasta el despido de Antonio Stiuso de la ex Side) y el ex auditor general de la Administración General de Justicia (AGN) durante el macrismo, Javier Fernández. Tanto Szpolski como Richarte y Fernández (e, incluso, Angelici) militaron políticamente en el sector encabezado por Enrique “Coti” Nosiglia dentro del radicalismo.

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Las similitudes con Vicentin

El ex G23 fue un holding integrado por más de 30 razones sociales: Gráfica Ararat SA, Soluciones Logísticas SA, RatneyCorp (con sede en Uruguay), Comunidad Virtual SA, Manucorp SA, BAE Negocios SA, Balkbrug SA, Milke SA, Manfla SA, Periomundo SA, Infofin SA, Desup SA, Radiodifusora del Plata SA, Radiodifusora Buenos Aires SA, Poligráfica del Plata SA; Periodismo Universitario SA, Comunicación Grupo Tres SA, Windwest SA, FTR SA, Gortem Express SA; Conurbano Online SA; FEG Entretenimientos SA; Flaux SA; Milione SA; Orleix SA; Vorterix SA, Algim SA, Loro Communication SA, Telcorad, Red Social Deportiva SA, Thexal SA, Sixis SA y LPDM SA. Al menos, esas son las que figuran en los expedientes judiciales abiertos tras las denuncias de las y los ex trabajadores estafados.

En paralelo, funcionó en Panamá una empresa de turismo llamada Elos Internacional Inc, creada por la familia Szpolski, según consignó Tiempo Argentino. El entramado societario tiene muchas similitudes con el de otra empresa vaciada con posterioridad y que cuenta con denuncias por fuga de capitales al exterior: Vicentin.

Por apropiación de aportes previsionales, Szpolski está procesado en, al menos, 7 causas. En ellas, registra embargos por un valor de más de 100 millones de pesos.

Hasta 2015, el G23 controló el canal de televisión CN23; Vorterix; Radio América; Rock n’ Pop; radio Splendid; la revista Veintitrés; el diario Tiempo Argentino; la imprenta Poligráfica del Plata; el diario y portal platense Diagonales; el diario de distribución gratuita El Argentino y sus ediciones de Córdoba, Rosario, Mar del Plata y Gran Buenos Aires; las revistas 7 Días, Cielos Argentinos, Lonely Planet, Newsweek, Forbes, Auto Bild, Golf Digest y El Sensacional (que también involucra a la esposa de Garfunkel, Victoria Vannucci); y el propio portal Infonews, entre otros.

Diputados citó a Szpolski por el vaciamiento del Grupo 23
Una de las tantas movilizaciones realizadas por ex trabajadores del vaciado Grupo 23.

Una de las tantas movilizaciones realizadas por ex trabajadores del vaciado Grupo 23.

Algunos de esos medios de comunicación fueron vendidos o cedidos a terceros antes del vaciamiento. Del resto, Tiempo Argentino e Infonews fueron recuperados por sus trabajadores y hoy funcionan de forma autogestiva (con muchísimos menos recursos que los que destinaba el Estado en términos de pauta publicitaria durante la gestión de Szpolski e, incluso, con muchísimos menos recursos que los que reciben hoy otras empresas de comunicación con menos trabajadores y audiencia que las cooperativas recuperadas mencionadas). También la ex imprenta del G23, vaciada en 2014, fue recuperada por sus trabajadores y hoy funciona bajo la denominación Cooperativa Gráfica del Plata.

Entre 2009 y 2015, el Grupo 23 recibió 815 millones de pesos en concepto de pauta oficial por parte del Estado Nacional. En el primer semestre de 2016, con los medios de comunicación sin funcionar y cientos de trabajadores reclamando deudas salariales y previsionales en la justicia y en el Ministerio (y posterior Secretaría) de Trabajo de la Nación, el gobierno del ex presidente Mauricio Macri le otorgó otros 22 millones de pesos en concepto de pauta oficial.

Hasta la fecha, y mientras Szpolski gestiona un nuevo medio de comunicación y se pasea por la Casa Rosada, las y los trabajadores de los medios vaciados del G23 permanecen sin cobrar.

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