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"Es una fortuna poder elegir en qué trabajar"

Ximena Capristo y Pablo Alarcón estrenan en Mar del Plata la obra Los Cazafortunas.

Nadie se presenta como en verdad es. La potencia de la apariencia termina conquistando todo. Hay títulos de nobleza, un tío adinerado, casamiento por interés: pura farsa. “El motor de esta comedia es el engaño”, define Pablo Alarcón autor, director y uno de los protagonistas de Los Cazafortunas, la obra que se estrena esta Navidad, en Mar del Plata. Además de esta dupla protagónica, la obra tiene la actuación de Tota Santillan, Ximena Capristo, Gustavo Conti, Jimena Campisi, Giuliana Scaglione, Dai Antequera.

Para Alarcón será el regreso a esa ciudad luego de más de 30 años de no participar de una temporada teatral completa allí. Para Ximena Capristo, la protagonista femenina, será el inicio de su temporada número 15, mismo período que pasó desde que usó a Gran Hermano como trampolín para acceder al medio. Es la primera vez que trabajan juntos, dicen que desde el primer ensayo se reconoce si la dinámica del grupo va a funcionar o no. “Si la pasás mal es un garrón, este es un trabajo en equipo”, resalta ella, en diálogo con Tiempo Argentino. “El grupo tiene un gran peso en el teatro. Son muchas horas compartidas. No le pasa eso a un pintor o a un músico. El músico dialoga a través del instrumento. En la comedia siempre hay un momento de pegoteo y en escena necesitas del otro”, dice determinante, él.

“Mi personaje se llama María Laura”, detalla Capristo. “Es una baronesa que aparece con un supuesto primo, también barón, somos tanos y queremos sacarle la guita al tío rico, que es el señor Pablo Alarcón, que va a casar a su sobrina con mi primo. ¡Todos unos chantas! Nadie tiene un peso. Somos todos unos cazafortunas. El tío, supuesto millonario, aparenta cosas que no son. Engañan con las apariencias y se arma un enredo divino”

–La baronesa no es baronesa. Y el tío rico ¿Tampoco es tío rico?
A:–No, es todo una mentira
C:–Se arma un enredo divino. Todos intentan engañar a los otros.

–¿Pablo, a partir de qué escribiste esta historia?
A:–A raíz de que lo veo siempre. Lo veo muchas veces. Casamiento por interés, amistades por interés. No lo digo como crítica. Me causa gracia. Eso me pasa recurrentemente y nos pasa a todos.

–¿Cuándo la escribiste?
A:–Hace dos meses.

–¿Pero la historia surgió por encargo o algo concreto disparó el tema?
A:–La Tota (por Santillán) me propuso que escribiera una comedia y le presenté esta. Tengo varias escritas y algunas estrenadas. Soy muy haragán y mi oficio no es escribir. Mi oficio es actuar, dirigir. Conozco escritores de comedias que son realmente buenos. Y escritores de teatro que son excelentes, yo no soy uno de ellos (risas). Armamos una historieta graciosa, simpática.

–¿Cuál es la moraleja?
A:–Gana el amor. Lo que importa es amarse, entender y aceptar las falencias del otro. A pesar de no tener un peso, de tener deudas de dinero, de haber sido engañado uno puede amar al prójimo.

–¿Habían trabajado juntos?
A:– Nunca había trabajado con ninguno del elenco y es una gratísima sorpresa. Primero el nivel de profesionalismo que tienen y segundo el talento que tienen. Ximena es una excelente actriz. Son todos tipos, no es que ella actúa de Ximena. Gustavo Conti va a estar excelente, además es un loco. Hacía años que yo no iba a Mar del Plata.

–¿Cuándo fue la última vez?
A:–Con Antonio Grimau, Cristina Alberó, en pleno éxito de Rosa de Lejos. Fue '83, '82. Hace 47 años que laburo de actor en diferentes situaciones, con un público fanático o que te ignora.

–Bueno, en Mar del Plata, ya hay un público nuevo.
A:–Lo que quiero es perdurar en este oficio. Tengo una adaptación de Enrique III, esto es un oficio. Yo hago todo con la misma seriedad, el mismo interés, con la misma preocupación.

–Y en tu caso, Ximena, ¿cómo te vinculás con tu profesión?
C:–Me vinculé desde un principio. Mi pasión siempre fue el teatro, no la tele. Me parece mucho más frívola la tele. Me gusta tener el público ahí, sentir lo que pasa. Me conecto mucho con el público. Hace muchos años que hago teatro porque lo elijo. Muchas veces tengo posibilidades de hacer participaciones en alguna tira, pero no me siento llena. Siento que estoy mucho más cómoda en el teatro. Estudié teatro desde adolescente, no sabía cómo entrar al medio y fue mi mamá la que me sugirió que me postulara a GH; de 200 mil, quedamos doce. Hubo un poco de suerte y también de haber llegado ahí ya estando preparada.

–Pablo, antes señalabas que el tema en que se basa la obra es algo que ves recurrentemente. ¿Los vínculos por interés no existieron desde siempre?
A:–Esta es una sociedad sostenida por los roles. El rol está sustituido por el prestigio, cuanto mejor represento el rol más prestigio puedo tener. No podés entender cómo un médico puede atender con el guardapolvo ensangrentado. Tenés que actuar el rol y si es posible sobreactuarlo.

–¿Cómo define cada uno qué es el prestigio?
A:–Hay calidades de prestigio. Lo primario es el respeto que se despierta frente a lo que uno hace. Hay prestigios que no me interesan tener. La cosa es cómo ejerce uno ese rol.
C:–Ser prestigioso no tiene que ver con ser mejor o peor. Para mí el respeto es muy importante. Me siento prestigiosa cuando alguien me da respeto.
A:–El prestigio es un valor superficial.

–¿En qué sentido?
C:–Conozco médicos prestigiosos que son unos chantas. No se entiende que un político sea prestigioso. Un político puede ser brillante, popular, el prestigio es un valor que no lo corresponde a un político. Sí, a un pintor o escritor, como todos los valores sociales relativos a lo que uno ocupa.

–Volviendo a la trama de Cazafortunas ¿Cómo se relaciona eso con el valor del dinero?
A:–Tiene un rol muy importante. Ves gente feliz viviendo con una sencillez y austeridad que te emociona. Personalmente, yo no le otorgo ningún valor al dinero.
C:–Para mí no tiene valor el dinero. Si no tenés familia y felicidad, ¿para qué te sirve el dinero? Mucha gente es millonaria y termina pobre de alma. No tiene valor el dinero. Está bueno tener comodidades. Pero el valor del dinero es muy pobre, antes del dinero hay muchas cosas más importantes.

–¿Cuál creen que es la mayor fortuna que han cosechado en su vida?
A:– Haber tenido una vocación temprana para mí fue una fortuna. Quise ser actor de muy chiquito. Eso es una fortuna. Saber por qué lo quería hacer. Y después aprendí cómo lo quería hacer. Aunque de pronto se me perdió el objetivo y no sabía por qué estaba en esto. Después lo volví a recuperar. Cuando sentí que no sabía por qué hacía esto me retiré cinco o seis años. Tengo dos hijas maravillosas. No puedo pedir más.
C:– Mi fortuna es mi familia, es mi marido. Soy afortunada de tener un compañero por tantos años. Con Gustavo (Conti) hace 15 años que estamos juntos pero es una fortuna. Nosotros venimos de familias muy humildes, crecimos juntos, vivimos con sencillez, nos gusta cuidar nuestras plantas, tener nuestros animales, es una fortuna de tener a mi mamá conmigo. Y a esta altura es una fortuna también poder elegir en qué trabajar.

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–¿Qué expectativa hay al inicio de la temporada? ¿Esperan mucha gente?
P:–Esperamos que sea una maravillosa temporada. Siempre vamos con las mejores intenciones. La comedia es cara. Somos muchos, somos 14 personas, entre técnicos, administrativos. No es un unipersonal.
X:–Hay una muy buena producción, tenemos una boletería móvil que va a estar por todo Mar Del Plata y las entradas parten desde los 200 pesos. Vamos a hacer dos funciones porque el teatro tiene 200 localidades.

–Que la oferta teatral sea variada y tan numerosa ¿es bueno o malo para la actividad? ¿Hay público para todo?
P:–No sé cuál es el equilibrio. Si hubiera menos espectáculos no sé si iría tanta gente. Es toda una provocación a probar.

– ¿Viven de la profesión?
P: –¡Sobrevivimos!

–¿Qué significa eso?
P:– ¡No soy millonario! Me conformo con lo que gano. Soy muy moderado en mis gastos. No voy a Mar del Plata a tirar la chancleta. Ni iré al casino. Voy a cenar a casa, quizá alguna vez con mis compañeros. Voy a trabajar, a hacer las funciones y a disfrutar del clima que tiene Mar del Plata.
X:–La gente cree que los actores son millonarios. ¡No es el caso! Lo bueno es dedicarte a hacer lo que a uno le gusta, creo que eso es impagable.

¿Cuándo?

Los Cazafortunas, perdidos en Mardel. Desde el viernes, de martes a domingo a las 21:30 y 23 hs. en el Teatro ReFaSi, Av. Pedro Luro 2320, Mar del Plata. 

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