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Con aval de Trump, EEUU ejecutó a la primera mujer en 70 años

Fue ejecutada este miércoles por matar a una mujer embarazada para robarle el feto. La gestión de Trump planea asesinar a dos afroamericanos antes de despedirse.

Estados Unidos ejecutó este miércoles a una mujer que había asesinado a una embarazada para robarle el feto. Se trata de la primera ejecución federal de una mujer en casi 70 años y uno de los últimos actos de la presidencia de Donald Trump.

"Lisa Montgomery, de 52 años, fue ejecutada en la penitenciaría federal de Terre Haute, del estado de Indiana, a las 1.31" , anunció en un comunicado el Departamento de Justicia. La presar recibió una inyección letal "de acuerdo con la pena capital recomendada por unanimidad por un jurado federal e impuesta por la Corte del Distrito de Estados Unidos" de Missouri, prosiguió el texto, citado por la agencia de noticias AFP.

La Corte Suprema había rechazado poco antes los últimos recursos presentados por los abogados de la mujer, a pesar del desacuerdo de sus tres magistrados "progresistas".

Según los defensores, su clienta padece trastornos mentales graves, consecuencia de las agresiones y violaciones en grupo que sufrió cuando era niña, y no comprende el sentido de su condena, una condición indispensable para que recibiera la pena. Si bien un juez federal había ordenado el lunes suspender la ejecución a petición de la defensa, el Departamento de Justicia apeló y un tribunal de apelación anuló el fallo ayer.

Inclusive el presidente actual Donald Trump, quien es un firme partidario de la pena de muerte, ignoró una petición de clemencia presentada por los abogados de Montgomery.

Una "carrera por ejecutar" de Trump

La reanudación desde julio de la pena capital a nivel federal fue una política de la gestión del mandatario estadounidense tras 17 años de pausa. En estos seis meses, ya se aplicó la pena capital a diez hombres.

"En las últimas horas de la presidencia de Trump, hay una carrera por ejecutar a personas que estuvieron en el corredor de la muerte durante años o incluso décadas. Es una locura", denunció esta semana el senador demócrata Dick Durbin, quien anunció la presentación de un proyecto de ley para detener de nuevo las ejecuciones federales.

Luego de que los demócratas retomen el control del Senado y con la llegada a la Casa Blanca el 20 de enero de Joe Biden, quien se opone a la pena capital, se espera que se modifique esa política.

El caso

En 2004, Montgomery, incapaz de tener un nuevo hijo, identificó a su víctima -una criadora de perros- en Internet y acudió a su domicilio en Misuri con la excusa de comprarle un terrier. En su lugar, la estranguló, le abrió el útero, tomó el bebé -que sobrevivió- y abandonó a la joven de 23 años, que finalmente falleció.

Además de Montgomery, la administración Trump prevé ejecutar a dos afroestadounidenses esta semana: Corey Johnson mañana y Dustin Higgs, el viernes. En estos casos también existe incertidumbre tras la decisión de un tribunal federal de bloquear sus ejecuciones. Ambos condenados contrajeron hace poco coronavirus, y la inyección letal podría causarles un sufrimiento ilegal, consideraron los jueces.

Exguardias de la penitenciaría de Terre Haute, por su parte, escribieron al secretario de Justicia en funciones, Jeffrey Rosen, para pedirle que posponga estas ejecuciones "hasta que el personal penitenciario esté vacunado contra el Covid-19".

Una ejecución requiere que decenas de personas permanezcan en un entorno cerrado, ambiente propicio para la propagación del virus, y por esta razón, los Estados suspendieron las ejecuciones durante meses. El gobierno de Trump hizo todo lo contrario y se mostró partidario de proceder con las ejecuciones lo más rápido posible antes de dejar el poder.

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