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La variante Delta mantiene un 100% su carga viral pese a las vacunas

La diferencia, remarcan los científicos, es que si se tienen dos dosis de alguna vacuna se evitan complicaciones graves. ¿Será inevitable una tercera dosis?

Se sabe desde casi el primer momento que las vacunas contra el coronavirus no evitan en un 100% su contagio pero sí impiden complicaciones graves. Sin embargo, la variante Delta que renovó los temores pandémicos en todo el mundo y que en Argentina comienza a expandirse, tiene un poderío en su carga viral que reduce la efectividad de cualquiera de las vacunas que se aplican en la actualidad, según advierten científicos de todo el mundo.

Un documento interno de científicos estadounidenses filtrado en las últimas horas advierte que una persona vacunada es igual de infecciosa que alguien sin vacuna, ya que puede contagiar el virus con la misma facilidad y, sobre todo, con la misma carga viral que una persona no vacunada.

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El dato lo señaló Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU., que explica que la variante Delta obliga a cambiar las recomendaciones: los tapabocas son esenciales para todos y todas, sobre todo en interiores.

Asimismo Fauci reiteró que las vacunas siguen siendo imprescindibles porque salvan vidas debido a que impiden que el virus provoque internaciones y el tan temido pase a sala de terapia intensiva con respirador incluido.

Al mismo tiempo, especialistas de todo el mundo se encuentran en pleno debate sobre si no es conveniente inocular una tercera dosis para reforzar la efectividad de las vacunas.

El caso Israel: efectividad del 39% frente al contagio

El país de Oriente Medio es uno de los que más vacunaron con dos dosis y que más rápido lo hicieron, en parte por su acotada población, en parte por ser uno de los principales socios de Estados Unidos, país que manejó en las sombras la dosificación de vacunas por parte de las farmacológicas que se encuentran en su territorio.

Los últimos datos del Ministerio de Salud israelí muestran cómo la vacuna de Pfizer, que es la utilizada allí, pierde efectividad con el paso del tiempo y se encuentra hoy en un 39% de lo que era al momento de la aplicación.

Sin embargo, en cuanto a hospitalizaciones y muertes la efectividad para impedirlas sigue siendo alta. Se estima que la vacuna de Pfizer previene la hospitalización en un 88%, y tiene un 91% de efectividad frente al ingreso en UCI y fallecimientos.

En tanto, científicos de otros países señalan que con la variante Delta del coronavirus se registran tasas similares de reinfección entre vacunados mayores y menores de 60 años.

Todas estas cifras y aseveraciones provocan que la comunidad científica se encuentre en pleno debate sobre la necesidad de una tercera dosis, situación que podría ser cubierta por los países centrales, pero que podría agravar aún más la situación de regiones como África, donde numerosas naciones casi no han recibido vacunas y no tienen un horizonte de llegada en el corto plazo.

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