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Denuncian que Vidal y Santilli usaron fondos públicos para hacer campaña

Entre las irregularidades están el uso indebido de datos personales, malversación del presupuesto público y la precarización laboral de trabajadoras de un call center.

Un grupo de trabajadoras del call center GIV S.R.L. denunciaron con apoyo de la Defensoría de Laburantes que fueron obligadas a realizar tareas para la campaña de María Eugenia Vidal y Diego Santilli. Lo que explican es que se realizó un uso de datos personales en forma indebida, sumado a la redirección de presupuesto público para beneficiar a la alianza Juntos y, además, un abuso de la precarización laboral a la que se ven sometidas.

"No es novedad la precarización y negociados del Gobierno de la Ciudad con empresas privadas, el agravante en este caso es el financiamiento público de estas empresas y el uso ilegal de datos privados. El 23 de marzo publicamos un informe que demostraba que obtienen financiamiento público", enfatizaron mediante un comunicado oficial.

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En ese sentido, la abogada Tamara Rossi de La Defensoría de Laburantes enfatizó que "precarizan de forma sistemática a trabajadoras jóvenes sin otra salida laboral. Son obligadas a trabajar sin registración alguna, doce horas por día por un salario de pobreza. Son hostigadas, presionadas a trabajar sin descanso y obligadas a mentir para alcanzar objetivos políticos”.

El trabajo de estas laburantes consistía en llamar a las personas de un listado y proponerles “tomar un café” con alguno de los candidatos, dependiendo el lugar. En ningún momento podían decir de dónde conseguían los datos, sino que todo el tiempo debían fingir ser militantes voluntarios. “Soy del equipo de “El Colo” Santilli, el candidato de Horacio Rodríguez Larreta en la provincia. Te queríamos invitar a una reunión de vecinos. Él está recorriendo todos los municipios de la provincia, ¿cuál es el tuyo?”, era parte del speech.

Todos los datos recolectados en esta “campaña” fueron provistos por organismos estatales mediante la línea 147, a la cual se llama para hacer reclamos por servicios, consultas o para anotarse a la campaña de vacunación.

En medio de todo esto, los insultos y los maltratos eran constantes y había restricciones hasta para ir al baño: “Se medía con cronómetro cuánto tiempo estabas”. Por otro lado, tampoco se cumplió el protocolo para la prevención del Covid-19, ya que eran más de 70 compañeras sin elementos de higiene apropiados, con poca ventilación y distanciamiento, además de contar un solo baño habilitado.

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