La Agencia Nacional de Seguridad (NSA) ha elaborado durante los últimos años amplios perfiles sociales y personales de ciudadanos estadounidenses mediante el cruce de información privada obtenida a partir de sus bases de datos y de sus programas de vigilancia. Se trata de la última revelación de las cuestionables prácticas de espionaje de la NSA ejercidas sobre sus compatriotas obtenida gracias a las filtraciones del exanalista de la CIA, Edward Snowden, y que ha publicado hoy The New York Times.

De acuerdo con la documentación obtenida por el diario, desde 2010, la agencia de espionaje desarrolló un complejo sistema de cruce de información a gran escala mediante la conexión de llamadas telefónicas, correos electrónicos, situación geográfica conseguida a través de GPS, cuentas bancarias, perfiles de redes sociales o registros de votantes, que le permitía obtener un análisis y una predicción de la conducta y el comportamiento de los ciudadanos titulares de esos datos.

El único requisito para poder interconectar toda esta información privada era que el sujeto estuviera “relacionado directa o indirectamente con una persona o una organización extranjera y que fuera de interés para los servicios de inteligencia”, según The Times.

“Las llamadas telefónicas y los correos electrónicos permiten a los analistas identificar a amigos y otras personas relacionadas con sus titulares, detectar dónde se encuentran en un momento determinado, obtener pistas sobre su afiliación política o religiosa y lograr información de interés a través de sus llamadas a su psiquiatra, los mensajes a un amante o la comunicación con un sospechoso”, señala The New York Times.

Aunque este sistema, según el artículo, fue establecido, en principio, para establecer una red de datos amplia que permitiera obtener una extensa información sobre las actividades en EE UU de individuos relacionados con extranjeros sospechosos, en este cruce de datos también se incluyó a ciudadanos estadounidenses, sin importar si estaban involucrados en acciones ilegales o no.

De acuerdo con un memorándum de la NSA de 2011, la agencia indicaba a sus analistas que estaban autorizados a rastrear los contactos de estadounidenses “siempre que ofrecieran una justificación relacionada con la inteligencia exterior”. “Lo que podía abarcar desde lazos con el terrorismo, la proliferación de armas, el narcotráfico, espionaje o conversaciones con diplomáticos o políticos”, explica el diario neoyorquino.

Estas nuevas revelaciones de la laxitud legal con la que la NSA ha estado recopilando información en los últimos años, ahondan en la polémica que las filtraciones de Snowden, que ahora se encuentra en Rusia gracias al asilo temporal concedido por el Gobierno de Vladimir Putin, han encendido sobre el equilibrio entre la seguridad y el derecho a la privacidad de los ciudadanos.

Esta misma semana un grupo bipartito de senadores ha introducido en la cámara Baja una propuesta de ley para otorgar más transparencia al polémico programa de rastreo de llamadas telefónicas que filtró Snowden a principios del pasado mes de junio y que fue el detonante del escándalo sobre las prácticas de la NSA.

Obtenían pistas sobre afiliación política o religiosa, llamadas a su psiquiatra o los mensajes a un amante.

El propio presidente estadounidense, Barack Obama, anunció en agosto una serie de medidas para garantizar la limpieza y revisar la legalidad de los sistemas de vigilancia de su Administración a las que se refirió durante su intervención esta semana en la Asamblea General de Naciones Unidas, tras ser interpelado –aunque no de manera directa- por su homóloga brasileña, Dilma Rousseff, que condenó enérgicamente el espionaje ejercido por EEUU a otros países, entre ellos el suyo, y que abogó por el desarrollo de mecanismos que permitan un mayor control de Internet para impedir estas prácticas.

Los últimos documentos filtrados por Snowden no establecen cuántos estadounidenses han sido objeto del cruce de datos masivo denunciado por The New York Times, pero sí dejan constancia de la importancia que la NSA otorga a esta técnica, para la que ha desarrollado, según la información, un sofisticado software.