En una acción conjunta, el gobierno malayo y la compañía Malaysia Airlines informaron que no existen sobrevivientes del vuelo MH370 y que la nave cayó al sur Océano Índico, basados en imágenes aportadas por satélites británicos.

La empresa comunicó la conclusión a las familias de las víctimas mediante un mensaje de texto: "Malasya Arilines debe asumir más allá de toda duda razonable que el vuelo MH370 se perdió y ninguno de sus pasajeros sobrevivió. Como escucharás del primer ministro de Malasya, debemos aceptar las evidencias que indican que el avión se hundió en las sur del Océano Índico”.

Esto despertó el enojo de los familiares, que siempre se quejaron por la falta de atención por parte de la compañía, y alimentó las sospechas acerca de que se les ocultó información y de que no siempre recibieron datos certeros.

La forma en que se anunció el fin de este misterio generó la apertura de muchas dudas y especulaciones acerca de lo que ocurrió verdaderamente con el avión.

Parece prematuro, como dijo el experto Yin Zhou en la cadena estatal de China CCTV, aventurar que el avión cayó, basándose en imágenes satelitales.

"Es demasiado pronto para concluir que el MH370 se estrelló basándose en el análisis de satélites. Hay que encontrar y analizar la caja negra", dijo el analista.

El lugar donde habría caído la nave no sólo no estaba en su ruta de vuelo, sino que estaba en el sentido contrario

Otro asunto que genera dudas es que no se encontraron restos de la nave ni cuerpos que avalen la suposición oficial.

Además, no hay precisiones sobre el motivo de la caída del vuelo: las autoridades malasias no ofrecieron una explicación de lo ocurrido.

En tanto, el primer ministro malasio, Najib Razak, a la hora de hacer el anuncio, no supo precisar qué recorrido hizo el vuelo MH370 y cuánto tiempo estuvo en el aire antes de caer al Océano Índico.

En este sentido, el funcionario tampoco precisó porqué la nave cayó en ese punto, que no sólo no estaba en su ruta de vuelo, sino que estaba en el sentido contrario.

El avión despegó de Kuala Lumpur con 239 personas a bordo rumbo a Pekín en la madrugada del 8 de marzo y desapareció de los radares civiles de Malasia unos 40 minutos después de despegar.