El supervisor financiero de Nueva York NYDFS trabaja en un borrador para regular la bitcoin. "Los recientes problemas con Mt. Gox y otras empresas muestran la necesidad urgente de un mayor control sobre las monedas virtuales", afirmó un directivo. Mt. Gox era, hasta que cerró en febrero, la mayor operadora de la moneda digital y tenía sede en Tokio, Japón.
 
La policía local investiga el asunto porque desaparecieron unas 850 mil bitcoins por un "acceso irregular" al sistema. El gobierno japonés, además, aprobó una normativa que tipifica a la moneda electrónica como una mercancía y no como una divisa, un primer paso pionero en todo el mundo de cara a crear un marco que regule el intercambio.
 
El Banco Central de la República Argentina aún no analizó el uso de las criptomonedas, al menos no de manera oficial ni institucional, según aseguraron a Tiempo Argentino fuentes de la entidad rectora. Sin embargo, otros países sí. El Banco Central de México publicó este mes una serie de advertencias. Indicó que "son mecanismos de almacenamiento e intercambio de información electrónica sin respaldo de institución alguna, por lo que no son una moneda de curso legal; ni los reconoce como medio de cambio oficial ni como depósito de valor u otra forma de inversión."
 
"La adquisición y el uso de estos activos conllevan un alto riesgo de depreciación y, por ende, de pérdidas monetarias".
La institución aclara que lo que llama "activos virtuales" no tuvieron en México "una penetración relevante" y subraya que al no tener las formalidades de una divisa autorizada, "las instituciones reguladas del sistema financiero mexicano" no pueden usar ni efectuar operaciones con ellas. "El precio en pesos mexicanos o en términos de otras monedas, determinado por las personas que aceptan comerciar con este activo, ha mostrado una gran volatilidad. Esto es consecuencia de su carácter altamente especulativo y de la elevada sensibilidad de su precio a cambios en la confianza de los usuarios (por ejemplo, cambios tecnológicos, surgimiento de nuevos activos virtuales, restricciones legales, etcétera). En consecuencia, la adquisición y el uso de estos activos conllevan un alto riesgo de depreciación y, por ende, de pérdidas monetarias", agrega. Y aclara que si bien "no presentan un riesgo mayor para el sistema financiero ni para los sistemas de pagos, el Banco de México, en coordinación con otras autoridades, seguirá puntualmente su evolución y potenciales implicaciones".