La extraordinaria convocatoria que tuvo lugar en el Mercado Central este domingo es una muestra incontrastable de la vitalidad del proyecto nacional y popular inaugurado hace 11 años por Néstor Kirchner y liderado por Cristina.

Da cuenta de una potencia militante que resplandece en el escenario político nacional, distinguiendo al kirchnerismo no sólo como el proceso que ha logrado revertir años de injusticia y desigualdad, sino como el que fue capaz de recuperar el valor de la política y volver a traer a la juventud como un actor trascendente en la realidad de la Patria.

Este encuentro de miles de hombres y mujeres kirchneristas, convocados por el compromiso militante y el debate político, es el extraordinario resultado del proyecto de país inaugurado por Néstor Kirchner en 2003 y conducido por nuestra presidenta Cristina. Es la expresión de una fuerza política que se forjó en la última década, pero que se referencia en la historia de los grandes movimientos nacionales, populares y emancipatorios de Argentina y Latinoamérica. Una fuerza comprometida profundamente con lo que le pasa a nuestro pueblo, hija de una década de transformaciones, que entre otras cosas logró poner en valor el debate de las ideas y enterrar la cultura de la resignación y el escepticismo.

Semejante demostración de compromiso de miles y miles de jóvenes es consecuencia de habernos vuelto a enamorar de la idea de que se puede y de la certeza de que vale la pena luchar por una Patria más justa. Fueron Néstor y Cristina quienes lograron que militantes históricos que estaban en sus casas volvieran a sentirse convocados, y que confluyeran en una misma identidad política con miles de jóvenes a lo largo y a lo ancho de toda la Argentina, al calor de una profunda transformación social, económica y cultural. Fueron Néstor y Cristina quienes consiguieron llevar nuevamente la política al centro de la escena pública y reivindicar el valor de la militancia como herramienta de transformación social.

El kirchnerismo es el nombre del proceso transformador que vive nuestro país, es la expresión de los millones de hombres y mujeres que con mucho trabajo en cada barrio y en cada ciudad de nuestro país, todos los días, le respondemos con alegría y militancia, al odio y la impotencia de la derecha que le hubiera encantado que el kirchnerismo no naciera, pero nació y nació para quedarse.

No es casual el desprecio y la agresión que los sectores conservadores tienen tanto con Cristina como con los jóvenes y las mayorías populares protagonistas de este proceso de cambio. El odio de esas minorías privilegiadas contrasta con la pasión y el amor militante de una juventud dispuesta a defender lo logrado y avanzar por lo que aún está pendiente.

Tenemos ante nosotros el desafío de construir más y más kirchnerismo en el conjunto de la Patria, para consolidar y dar continuidad a este proyecto político; y contamos para ello con los mejores recursos: con el entusiasmo y el compromiso de nuestra militancia, con un Gobierno que mejoró la calidad de vida de la inmensa mayoría de los argentinos y argentinas, con el liderazgo y la firmeza de Cristina y con la memoria de Néstor, un dirigente extraordinario que hace 11 años abrió para siempre el camino de una Democracia más grande y más profunda.