El juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Raúl Zaffaroni le envió una carta al papa Francisco para agradecerle lo escrito por él contra la mano dura y la superpoblación carcelaria.

Para Zaffaroni, el mensaje de Francisco fue “oportuno” y de alta “trascendencia” “en momentos especialmente críticos”. “Nuestra región sufre diferentes niveles de violencia que, sean bajos o altos, sólo parecen interesar como objeto de manipulación mediática, en pos de un fin único: agravar penas, inventar tipos penales nuevos frente a cada problema social y, en el fondo, consolidar la idolatría del poder punitivo, cuya ilusoria omnipotencia explotan los políticos inescrupulosos y rinde a los gobiernos, con el consiguiente peligro para las estructuras institucionales democráticas de los Estados”, indica el texto que dio a conocer hoy el diario Página/12.

Zaffaroni escribió en nombre de la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología (Alpec), de la que es vicepresidente, y de la Asociación Internacional de Derecho Penal (AIDP); a ambas había dirigido su carta Francisco.

El intercambio epistolar entre Francisco y Zaffaroni se enmarca en el contexto en que se debate el anteproyecto de reforma del Código Penal, con la participación de un amplio arco político y la oposición del Frente Renovador de Sergio Massa. 

El juez de la Corte elogió lo “oportuno” del mensaje papal y le agradeció que “advierta con claridad la necesidad de la prudencia en el uso de la pena”. “Creo leer en las palabras de Su Santidad una renovación y actualización de la admonición de ‘cautela’ en el uso del poder punitivo, que hace cuatro siglos, contra los poderosos de su tiempo –y con riesgo de su vida– formulara el poeta jesuita Friederich Spee”, consideró.

Hacia el final del texto, Zaffaroni le dijo al pontífice que su carta fue “valiosa” y “valiente” y, en respuesta al pedido papal de que recen por él, Zaffaroni le respondió: “Rezaré en la forma que lo pide, con el ruego de que S. S. no deje de hacerlo por los penalistas y criminólogos de nuestra región, a quienes también buena falta nos hace”.

“Tendemos a pensar que los delitos se resuelven cuando se atrapa y condena al delincuente, pasando de largo ante los daños cometidos o sin prestar suficiente atención a la situación en que quedan las víctimas. Pero sería un error identificar la reparación sólo con el castigo, confundir la justicia con la venganza, lo que sólo contribuiría a incrementar la violencia, aunque esté institucionalizada. La experiencia nos dice que el aumento y endurecimiento de las penas con frecuencia no resuelve los problemas sociales ni logra disminuir los índices de delincuencia”, había escrito el Papa en su carta del último domingo. También hablaba del papel de los medios y advertía sobre la necesidad de no “crear alarma ni pánico social”, algo que fue recogido y celebrado por el destinatario del texto: el juez Zaffaroni.