La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, reaccionó duramente ayer ante el nuevo caso de espionaje de la CIA y la NSA, para señalar que se trata de "algo muy grave" que de confirmarse amerita una respuesta acorde, informó Tiempo Argentino. La canciller alemana habló desde China, un día después de que el presidente Joachim Gauck opinara que hay que decirle "basta" al espionaje estadounidense, y coincidiendo con la partida hacia Washington de una delegación del Parlamento alemán que se reunirá con autoridades del gobierno y del Congreso, además de viajar a Nueva York para poner al tanto de la situación al secretario de la ONU, Ban Ki-moon.

Los cinco políticos del comité de investigaciones del Congreso permanecerán hasta mañana en Estados Unidos, donde tal como la planteara ayer el jefe de la diplomacia germana, exigirán una "explicación rápida y precisa" sobre este nuevo capítulo del espionaje norteamericano, después de que la semana pasada fuera detenido un agente de los servicios secretos alemanes (BND) acusado de haber vendido 218 documentos a la inteligencia estadounidense, tanto a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) como a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

El gobierno insiste en transmitir una imagen de calma, señalando que los documentos transferidos no contenían información delicada, pero no logra su objetivo ante una sociedad que viene especialmente sensibilizada desde que el topo estadounidense Edward Snowden –un agente de la NSA– revelara el masivo espionaje de Estados Unidos a sus aliados, incluyendo los teléfonos y el correo electrónico de Merkel.

Ayer, la canciller alemana se mostró preocupada. "Si esto es así se trata de un asunto muy grave", dijo durante un alto de su visita a China, donde quiso dar un mensaje claro con la mirada también puesta en los hackers asiáticos que espían a las empresas alemanas. "El espionaje destruye la confianza en el mundo", reflexionó. "Si confirmamos que esto es así, como se sabe hasta hoy, será para mí una clara contradicción con lo que entiendo por una cooperación de confianza entre servicios y socios", agregó Merkel.

Menos diplomático, el ministro de Justicia, Heiko Maas, dijo que "hay que acabar de una vez por todas con el espionaje de la NSA". Mientras, según una versión del diario Bild, el mismo que destapó el nuevo caso de espionaje, en el Ministerio de Interior estarían planificando un paquete de contramedidas, entre las que estarían vigilar las comunicaciones de los servicios secretos estadounidenses alemán y potenciar el trabajo de los alemanes en Estados Unidos.

Mientras la Casa Blanca sigue guardando un silencio absoluto, el ministro de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, reveló que había transmitido a Washington un mensaje en el que le manifestó al gobierno de Barack Obama su "obligación de esclarecer lo sucedido y sin dejar ningún hilo suelto". Según reveló el Bild el miércoles pasado, el doble agente contaba con una computadora preparada para comunicarse con un alto jefe de la CIA. Cada vez que buscaba el estado del tiempo en Nueva York, la comunicación era direccionada a través de un programa encriptado.