Para quienes no tienen la posibilidad de tener una casa propia, alquilar una es un periplo de papeles, documentos y dinero. Aunque el acceso a la vivienda es un derecho humano, el negocio inmobiliario lucra con esa necesidad. Para iniciar un contrato de alquiler se exige el pago de dos meses de comisión, más garantía propietaria de familiar directo. Más mes entrante. Más otro mes de depósito. Más los gastos administrativos -que se cobran aparte de las comisiones- y de las que se debe hacer cargo el inquilino. Así, para ingresar a una propiedad de dos ambientes con un valor mensual de $3500, por ejemplo, se necesitan cuatro veces ese valor.

“No es una fecha de festejo, sino para recordar una lucha silenciosa, diaria y agotadora"

En el marco de esa situación desventajosa para acceder a un derecho básico, varias organizaciones, emitieron hoy Día del Inquilino, un comunicado en conjunto. “No es una fecha de festejo, sino para recordar una lucha silenciosa, diaria y agotadora de aquellos que no tienen otra opción mas que alquilar” asegura el documento al que adhieren ATE Capital, Colectivo Habitar Argentina, Movimiento Evita Capital, Aníbal Ibarra del FPP, Asociación Platense de Inquilinos, Unión de Inquilinos de Tierra del Fuego, ATE-Inquilinos CABA, Unión de Inquilinos Neuquinos y la Unión Argentina de Inquilinos. 

En la Ciudad de Buenos Aires, vecinas y vecinos organizados de Boedo y Almagro, se reunirán hoy a las 18.00 en la esquina de San Juan y Boedo; y el próximo miércoles 8 de octubre, a la misma hora, en las esquinas de Avenida Rivadavia y Medrano. Reclaman: equidad en el pago de las comisiones a los intermediarios, presencia del Estado en la regulación de los alquileres, respaldo al proyecto de ley de alquileres presentado por Aníbal Ibarra y que la vivienda sea un bien social respetado por toda la comunidad, y no un negocio de los especuladores.

En Argentina, según el censo 2010, casi 6 millones de personas deben alquilar la propiedad donde viven. El arrendamiento de una casa se lleva el 50% del salario de un trabajador. El “mercado inmobiliario”, hace pesar sobre el inquilino su lógica de rentabilidad a través de incrementos especulativos, gastos exorbitantes y los abusos contractuales ocultos bajo la idea de “acuerdo entre partes”.  

El problema habitacional es un conflicto que afecta a todo el país. Por eso, en un nuevo Día del Inquilino habrá actividades en varios puntos de Argentina. En la ciudad de La Plata se armará una casa inflable y se realizará una representación de los abusos a los que se ven sometidos los inquilinos. En Neuquén, plaza central, se realizará una huelga de escobas, retomando la primera huelga de los inquilinos que se realizó en 1907 en Buenos Aires, cuando se logró congelar el precio de los alquileres, aunque la manifestación fue duramente reprimida por orden de Ramón Falcón, jefe de la Policía de la Capital.

De un tiempo a esta parte, el sector de inquilinos viene organizándose. Asesorías que brindan información sobre contratos y derechos ya funcionan en La Plata, Tierra del Fuego y Capital Federal. Y cuentan con apoyo del Estado, que en muchos casos les brinda un espacio físico para funcionar. En Río Negro, Chubut y Rosario ya hay varias iniciativas para abrir asesorías.

En el día del Inquilino, las organizaciones que trabajan con la problemática habitacional piden: “basta de desalojos”, “control en los precios de los alquileres” y la “inmediata reforma de la Ley de Alquileres”. Esa norma, no sólo que no se cumple, sino que desprotege a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad: aquéllos que no tienen un techo bajo el cual vivir.