El segundo juicio oral por el Plan Sistemático de robo de bebés marcó la primera condena para el médico mayor del Ejército, Norberto Atilio Bianco, por su rol en la maternidad clandestina montada sobre la estructura del Hospital Militar de Campo de Mayo. A pesar del sabor amargo por las bajas penas recibidas por él y los otros médicos, la sentencia muestra una vez más la incansable lucha de Abuelas de Plaza de Mayo para poner a Bianco nuevamente en el banquillo de los acusados tras pasar más de dos décadas escapando de la justicia en Paraguay.

En 2011, el médico fue detenido y regresado al país para ser investigado en esta causa, por la que ayer resultó condenado a 13 años de prisión por la apropiación de dos niños y el cautiverio de sus madres, Silvia Quintela Dallasta y Valeria Beláustegui Herrera, detenidas en el sector Epidemiología del nosocomio para dar a luz y luego desaparecidas.

El rol de Bianco en Campo de Mayo, una figura central en el reparto de los hijos de desaparecidos, era conocido desde los primeros años de la democracia. Sin embargo el escurridizo médico nunca había sido juzgado por ese rol.

En 1984 comenzó a ser seguido por Abuelas de Plaza de Mayo a partir de denuncias de que se había apropiado de dos niños. Cuando el cerco judicial comenzó a cerrarse huyó con los dos niños a Paraguay. Los trámites para su primera extradición demoraron más de diez años: recién en 1997 fue detenido junto a su mujer en Argentina y condenados por la apropiación de dos niños. Bianco sólo cumplió dos años de prisión y volvió a fugarse a Paraguay.

De manera extrajudicial, Abuelas logró acercarse a los jóvenes apropiados y en 2007 el Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó que quien había sido anotado como Pablo Bianco era en realidad Pablo Hernán Casariego Tato, hijo de Norma Tato y Jorge Casariego.

Ayer, tras más de 15 años de su primera condena, Bianco volvió a ser responsabilizado por el robo de niños. Esta vez quedará para la justicia y la sociedad como uno de jefes de esa maquinaria perversa instalada para apropiarse de los hijos de los desaparecidos.