Soberanía hidrocarburífera, nacionalización, control y manejo energético, recuperación histórica, autoabastecimiento, desarrollo económico con inclusión social y declaración de interés público son ideas y principios que ayer no estuvieron presentes en las tapas de los diarios Clarín ni La Nación. Por el contrario, el análisis de la cobertura del anuncio presidencial para alcanzar la soberanía hidrocarburífera del 16 de abril pasado permite establecer cinco mecanismos que evidencian el coloniaje mediático de los diarios de Bartolomé Mitre y Héctor Magnetto, más en sintonía con los diarios españoles que con los intereses argentinos.

MECANISMO 1. “Poner en pie de igualdad a un Estado soberano con una empresa privada.” El título principal de La Nación de ayer así lo demuestra: “Expropiarán el 51% de YPF y España amenaza con represalias”, amén de que el sujeto que determina la expropiación no está enunciado –cuando no es menor, ya que estuvo en manos de la presidenta de la Nación y tendrá que ser acompañado por el Congreso Nacional–, lo que aquí se puso en pie de igualdad es al sujeto tácito, es el Estado, que toma una decisión: la expropiación, con las consecuencias planteadas a partir de la supuesta pérdida de una empresa privada, ya que se plantea la falsa idea de que es una cuestión entre estados, cuando en realidad, se trata de un derecho del Estado argentino soberano y el interés económico de una empresa privada española (denunciada por incumplimiento de sus obligaciones y hasta de vaciamiento) apoyada por el gobierno español.

MECANISMO 2. “Asociar la medida al autoritarismo”: las palabras más usadas tanto en los títulos de Clarín y La Nación, como en sus volantas, copetes y textos de tapa son “intervención”, con sus variantes, “intervino” e “interventores” y “expropiación” con sus posibles “expropiar”, “expropian”, “expropiada”, “expropiarán” –mencionadas 12 veces sólo en las dos tapas–. Ponen en juego descripciones superficiales para evitar las razones profundas. Eluden detallar “la declaración de interés público con el objetivo prioritario de lograr el autoabastecimiento para garantizar el desarrollo económico con inclusión social”, como se informó, o de un empoderamiento del Estado, de todos, y lo describen como “una toma compulsiva de acciones” o como “un portazo al mundo” y hasta “una declaración de guerra del kirchnerismo contra España”, como definió Joaquín Morales Solá, muy cerca del concepto único que llevó el título del diario de la corona española, el ABC: “Expolio”, que significa “quitar una cosa con violencia o de forma injusta o ilegal”, cuyo sinónimo más certero para este caso desde la óptica del otro lado del Atlántico monárquico es “saquear o robar”.

MECANISMO 3. “Se trata de una decisión de Cristina Fernández tomada en soledad.” En la nota del diario La Nación se insiste en varios pasajes que no se trata de una decisión consensuada, del Estado soberano, sino que se personaliza la toma de la decisión, ahogándola en la individualidad, en “su voluntad de expropiar”, “su decisión”, realizada “a su juicio”.

MECANISMO 4. “Fortalecer a Repsol transformándola en España e incluso la Unión Europea.” Además del mencionado título en el que se pretende igualar la decisión de un Estado con el de una empresa, apoyada por un gobierno, a lo largo de toda la crónica se informa casi en exclusividad que se trata de un anuncio que “puso en alerta máxima al gobierno de España”, es su canciller, José Manuel García-Margallo, quien advirtió “represalias claras y contundentes”, es el “gobierno de Mariano Rajoy” el que convoca, o la Unión Europea la que “consideró grave la expropiación y podría tomar represalias”. Esa misma línea siguieron los medios españoles, en manos de la élite dominante, donde no se incluyó el punto de vista de Izquierda Unida, por ejemplo, donde con claridad consideró que no se trata de un “ataque a España”, ya que Repsol es una empresa privada de “distintas nacionalidades” (no sólo española) y que por esto “es una vergüenza” que se la haya defendido.

MECANISMO 5. “Inocular miedo para que nada cambie.” Se sabe, el miedo se usa como un gran disciplinador social. La intención concreta es paralizar, para que reine el statu quo ante el terror de las consecuencias enunciadas o directamente aplicadas en el pasado. Se recurre a palabras como “amenaza”, “represalias”, “alerta máxima” y “ruptura”, se mencionan “víctimas” y “juicios múltiples y diseminados por diversas capitales importantes”, plasmando siempre el punto de vista español y soslayando el argentino, el único que aquí cuenta, ya que aquello que los españoles desean para nosotros no es lo mismo que lo que desean para ellos mismos: en el artículo 128 establecen que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cuando fuere su titularidad está subordinada al interés general” y “se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio y asimismo acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general”. Además de la doble moral del gobierno español, lo que aquí cuenta es el alto grado de coloniaje mediático “made in Argentina”.