La Justicia ratificó la condena del perito Roberto Locles, de 76 años, por haber alterado la bala que se extrajo del cuerpo de Mariano Ferreyra, el militante del Partido Obrero que fue asesinado por una patota ferroviaria el 20 de octubre de 2010.

La Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó de forma unánime la pena de un año de prisión en suspenso.

Locles representaba a Guillermo Uño, uno de los miembros de la Unión Ferroviaria, quien terminó absuelto por el crimen de Mariano.

Según el expediente, el perito argumentó que quiso demostrar que el proyectil no se deformaba y que había rebotado contra el piso antes de impactar en la víctima.

Pero sus golpes produjeron en la bala “leves aplastamientos en la parte de su ojiva y el cuerpo, más específicamente, donde se hallaban las deformaciones lineales y paralelas que presentaba el proyectil”.

Locles representaba a Guillermo Uño, uno de los miembros de la Unión Ferroviaria, quien terminó absuelto por el crimen de Mariano

Los jueces de la Cámara Federal, Ana María Figueroa como presidenta, y los magistrados Luis María Cabral y Juan Carlos Gemignani como vocales, consideraron que imputado "alteró" la evidencia que debía peritar, según informó Infojus Noticias.

El camarista Cabral dijo que "todo lo plasmado fue materia de declaración testimonial de sus protagonistas, tanto ante el juez de instrucción como ante el tribunal oral, con posibilidad de efectivo control por parte de la defensa. De tal suerte, no se advierte ni vicio, ni perjuicio concreto que habilite la nulidad propuesta".

El perito ya había sido condenado el 9 de septiembre de 2013, por el TOC N°16 como “autor material penalmente responsable del delito de alteración de un objeto destinado a servir de prueba”.

Además, los jueces Gustavo González Ferrari, María Cristina Bértola e Inés Cantisani, además, lo inhabilitaron por tres años para desempeñar su profesión.

Por otra oparte, en febrero de 2011, Susana Wilma López, la jueza de instrucción que investigó la muerte de Mariano y las heridas graves que sufrieron otros tres militantes, decidió apartar a Locles de la causa.