Para comprender al otro de verdad, dicen los que saben, hay que ponerse en su lugar. Y la mejor manera de intentarlo es ser lo más literal posible: mirar con sus ojos, caminar sobre sus pasos y realizar sus mismos sacrificios. Un ejercicio como este ocurrió ayer como parte del tradicional “Rallydad” que organiza la ONG Acceso Ya, un rally en sillas de ruedas del que participan personas con y sin discapacidad para hacer visibles las barreras físicas de accesibilidad en un recorrido por la Ciudad de Buenos Aires.

Según consignó Tiempo Argentino, la décima edición que se realizó ayer por los barrios de Palermo y Belgrano movilizó a cerca de 150 personas: muchas llegaron a luchar por la limitación de sus propios derechos y tantas otras decidieron comprometerse para que todos los porteños tengan las mismas oportunidades.

"La responsabilidad no es individual sino que es el Gobierno quien debe hacer una Ciudad accesible; es un derecho fundamental porque quien no tiene accesibilidad no puede acceder a muchos de sus otros derechos”.

L“Suficientes problemas tiene quien tiene que vivir con una discapacidad motriz como para que encima tenga que luchar con barreras para movilizarse”, le confió a Tiempo Claudio Waisbord, el cordobés que fundó Acceso Ya hace once años. Inmediatamente después, introdujo el primer problema que reflejó el recorrido de ayer, al recordar que “el 70% del subte no tiene accesibilidad, algo dramático para la gente que quiere trabajar… No es que no haya puestos de trabajo para nosotros, el problema pasa por cómo llegamos a él”. Aunque para la mayoría de las personas el peor rasgo del subte pasa por el caluroso contacto con desconocidos, hay quienes realmente sufren con un medio de transporte público que tiene ascensores en sólo algunas de sus estaciones. Eso, claro, quedó reflejado en la manifestación: tras partir desde la estación Juramento de la línea D con destino a Plaza Italia, quedó a la vista que ni esta última estación ni ninguna de las cuatro que hay entre ellas tienen accesibilidad para personas con discapacidad motriz. Lo cierto es que, más allá del recorte realizado ayer y según información suministrada por Metrovías, sólo 32 estaciones de las 83 que componen la red de subtes porteña están adaptadas a las necesidades de quien tiene una discapacidad motriz: hay 79 ascensores distribuidos y la H es la única línea completamente accesible.

En el trayecto, que comenzó a las 15 y duró poco más de dos horas, no sólo se reflejaron las barreras edilicias que les complican la cotidianeidad a tantos ciudadanos (según el último censo, realizado en 2010, el 12.9% de la población argentina vive con algún tipo de discapacidad). Aquellos que se subieron a una silla de ruedas para vivir de cerca lo que le pasa a otro o aquellos que simplemente acompañaron el reclamo caminando a la par, todos ellos, tuvieron la posibilidad de conocer las historias que hay detrás de cada lucha. Así muchos conocieron a Ana María, una maratonista aficionada a la que hace tres años, después de correr una carrera de 10 kilómetros, se le cayó encima una torre de sonido del escenario de la premiación que le cambió la vida para siempre. O también a Valeria, una psicopedagoga de 26 años que no tiene ninguna discapacidad pero que se vino por segunda vez de Salto -Buenos Aires- para hacer valer un derecho que cree fundamental.

El final del recorrido, a la salida de la estación Congreso de Tucumán, desplegó, con fuerza de bombos y con todos concentrados, el otro reclamo del día. En la puerta del cine Arte Multiplex, que sólo tiene dos de sus cinco salas accesibles, se proyectó el tráiler de una película que allí no todos podrían ver para simbolizar un pedido que la ONG viene realizando desde 2013: que se declare la inconstitucionalidad de una norma que se ha convertido en el principal obstáculo en cuestiones de accesibilidad en la Ciudad. Así lo expresó Fernanda Bietti, directora ejecutiva de Acceso Ya: “La situación vivida en el cine es representativa de la falta de accesibilidad en los comercios. Desde la ONG hemos interpuesto un amparo colectivo contra la Resolución 309 impuesta por el gobierno porteño, que limita el acceso de personas con discapacidad a locales comerciales porque permite la habilitación de los mismos sin cumplir con las normas de accesibilidad”.

Derechos

Para María José Lubertino, “la responsabilidad no es individual sino que es el Gobierno quien debe hacer una Ciudad accesible; es un derecho fundamental porque quien no tiene accesibilidad no puede acceder a muchos de sus otros derechos”.