Un ex policía bonaerense comenzará a ser juzgado por las torturas aplicadas a Luciano Arruga en un destacamento de Lomas del Mirador en 2008.

Según consignó Tiempo Argentino, el oficial principal Julio Diego Torales, de 35 años y detenido desde enero de 2013, será juzgado mañana por el Tribunal Oral en lo Criminal 3 de La Matanza integrado por los jueces Diana Volpicina, Gustavo Navarrine, y Liliana Logroño.

Con la intervención del fiscal de Laferrere José Luis Longobardi, se estima que durante toda la semana declararán unos 40 testigos, entre quienes estarán Mónica Alegre y Vanesa Orieta, madre y hermana de la víctima, respectivamente.

El conductor del vehículo declaró que Luciano estaba "desesperado, como escapando de algo".

En el juicio, ambas estarán representadas por los abogados Maximiliano Medina y María Dinard del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Juan Manuel Combi, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de La Matanza.

"Este juicio tiene mucha importancia en relación al hostigamiento previo a la desaparición de Luciano por parte de la Policía. Es una causa que expresa la situación general que sufren los jóvenes pobres de barrios populares", dijo a Télam Paula Litvachky, directora del área de Seguridad y Justicia del CELS.

Según la acusación, en 2008, Luciano, que entonces tení­a 16 años, era hostigado de forma constante por integrantes de la Policí­a Bonaerense porque, presuntamente, se negaba a robar para ellos.

El 22 de septiembre de ese año fue detenido de manera ilegal por efectivos del destacamento de Lomas del Mirador, donde actualmente funciona un Espacio para la Memoria, y estuvo allí­ privado de su libertad ocho horas acusado de haber robado un celular.

Según surge de la causa, Torales, quien en ese momento estaba a cargo del destacamento, junto a otros dos agentes aun no identificados, torturaron a Luciano con golpes, insultos y amenazas.

Por ese delito, el ex policía enfrenta una pena de entre ocho a 25 años y del debate podrí­an surgir elementos para identificar a los otros efectivos responsables. Litvachky recordó que la hermana de Luciano lo fue a buscar al destacamento y en ese momento escuchó sus gritos cuando lo estaban torturando. En tanto, la madre de Arruga contó que al ser liberado, su hijo le contó que habí­a sido golpeado y señaló a Torales.

Las lesiones fueron constatadas por médicos del Policlínico de San Justo y el chico fue interceptado varias veces en la calle por la policí­a. En su indagatoria, el efectivo admitió haber estado en el destacamento cuando Arruga fue demorado, pero negó haberlo golpeado.

Cuatro meses después de esta detención, el 31 de enero de 2009 a las 21, Luciano salió de su casa de Lomas del Mirador, pero nunca regresó.

Luego de seis años sin saberse nada de su paradero, el 17 de octubre el CELS anunció que el cuerpo del adolescente habí­a sido encontrado enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita.

Así se estableció que Luciano había sido atropellado por un auto durante la madrugada del 1 de febrero cerca del cruce de la Avenida General Paz y Emilio Castro, cuando cruzaba corriendo la autoví­a. 

El conductor del vehículo declaró que Luciano estaba "desesperado, como escapando de algo". Un motociclista relató que cerca de allí había estacionado un patrullero de la Bonaerense, lo que refuerza la hipótesis de que el chico era perseguido por policías.