Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Paraguay, Horacio Cartes, se reunirán hoy para conmemorar los 80 años del fin de la Guerra del Chaco, que enfrentó a ambos países entre 1932 y 1935. La contienda, cuyo saldo final fue de 90 mil muertos, será recordada por los mandatarios en el pueblo boliviano de Villa Montes, donde además analizarán proyectos bilaterales de integración.

Según informó Tiempo Argentino el ministro de la Presidencia boliviana, Juan Ramón Quintana, en el punto de encuentro –ubicado en pleno corazón del Chaco– Morales y Cartes mantendrán una reunión "para tratar temas bilaterales como integración física y energética". La intención, de acuerdo con lo expresado por ambos presidentes, es demostrar que las relaciones actuales entre sus países están dominadas por las políticas de integración regional que vienen siendo implementadas durante los últimos años.

Morales y Cartes celebrarán el alto el fuego decretado el 12 de junio de 1935, cuando los gobiernos de Bolivia y Paraguay sellaron una tregua y decidieron poner fin a tres años de intensa guerra. El cierre del conflicto bélico fue posible gracias a las gestiones realizadas, entre otros, por el entonces canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, quien al año siguiente obtendría el Premio Nobel de la Paz (ver aparte).

La Guerra del Chaco tuvo como primer detonante el enclaustramiento de Bolivia –que había perdido su salida al mar a manos de Chile en 1879– y su desesperada búsqueda por alcanzar el Océano Atlántico a través del río Paraguay, cuyas dos orillas controlaba el gobierno de Asunción. El territorio en disputa del Gran Chaco era de 297.938 kilómetros cuadrados. Allí, Paraguay obtenía un tercio de sus rentas por la ganadería y el traslado de quebracho a través de sus ferrocarriles. Para defenderlo, su entonces presidente, Eusebio Ayala, movilizó 150 mil soldados, frente a los 200 mil que el boliviano Daniel Salamanca Urey puso en el campo de batalla.

En el conflicto también intervinieron potencias internacionales. Principalmente, Gran Bretaña y Estados Unidos, que vendieron armamento y municiones a Bolivia y Paraguay por igual. Por estos días, Evo Morales aportó otro elemento para entender la disputa: la rivalidad que por aquella época existía entre la petrolera estadounidense Standard Oil, que operaba en suelo andino, y la británica Royal Dutch Shell, que promovía sus intereses desde el lado paraguayo.

La ambición extranjera, sumada a los conflictos limítrofes regionales, dejó un saldo de 50 mil bolivianos y 40 mil paraguayos muertos. La gran mayoría eran jóvenes acostumbrados a vivir en ciudades, que llegaron a una región hostil, con temperaturas superiores a los 40 grados bajo la sombra y escasas fuentes de agua.

Lo paradójico es que, una vez finalizado el conflicto, ninguno de los dos países logró sus objetivos iniciales. Ni Paraguay consiguió capturar la zona petrolera boliviana en el río Parapetí y sus adyacencias, ni Bolivia pudo expandir su territorio hasta las márgenes del río Paraguay, donde apenas obtuvo un puerto franco y libre tránsito para sus mercaderías, todo acordado en el tratado final de paz de 1938. La experiencia, sin embargo, dio pie a la posterior nacionalización del petróleo boliviano.

Los grandes vencedores fueron las dos potencias latinoamericanas de aquel entonces, Brasil y Argentina, gracias a la firma de los tratados de vinculación ferroviaria entre la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra-Yacuiba, en la frontera con Argentina, y Santa Cruz de la Sierra-Corumbá, por el lado brasileño. Los dos países obtuvieron, además, enormes concesiones para explotar petróleo en la zona. 

El argentino que logró la pacificación

El acuerdo para poner fin a la cruenta Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay contribuyó a que su principal inspirador, el entonces canciller de la Argentina, Carlos Saavedra Lamas, ganara en 1936 el Premio Nobel de la Paz. Desde su cargo, al que llegó en 1932, el hombre implementó todo tipo de acción diplomática para buscar la paz.

A su iniciativa se debe la "Declaración del 3 de Agosto", suscripta en Washington por los cancilleres de la región en 1932, casi 50 días después del comienzo formal de la guerra. Un año después, Saavedra Lamas promovió el Pacto Antibélico, que en 1933 suscribieron 21 países americanos y europeos, y que resultó el principal motivo por el que la Academia de Suecia resolvió otorgarle el Nobel. Sin embargo, y luego del fracaso de varias instancias similares, la paz llegó recién en 1935. Aquel año, Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay formaron un grupo mediador que logró el cese definitivo de hostilidades entre Bolivia y Paraguay.