El resultado definitivo en Santa Fe dejó un sabor amargo para el macrismo. Es que a principios de año pensaban en un derrotero electoral que comenzaba con un triunfo de Miguel del Sel, seguía con una victoria en Mendoza y se coronaba con las elecciones de Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires.

El problema es que no hay que comerse la cena en el almuerzo, como suele decir Hugo Moyano. El socialismo revalidó pergaminos y los sondeos ponen en duda la posibilidad de que Cambiemos se quede con la elección en Córdoba en la que corre con ventaja el candidato de José Manuel de la Sota, Juan Schiaretti.

Cuando todavía no se cerró el impacto por el resultado santafesino, el debate televisivo de los candidatos porteños hizo transpirar a más de uno en el armado amarillo. Hoy todas las encuestas dan ganador a Horacio Rodríguez Larreta en la primera vuelta, pero con un escenario de balotaje. El panorama de la segunda vuelta es mucho más complicado para el PRO, porque si no consigue imponerse en el único territorio en el que gobierna la señal de cara a la candidatura de Mauricio Macri puede ser de alto impacto.

Son varios los radicales que se preguntan por estas horas sobre la utilidad de del acuerdo con Macri. Al fin de cuentas, el triunfo en Mendoza fue sostenido por el radicalismo.

Para colmo, enfrentan un dilema. Si su candidato, Martín Lousteau, le gana en la Ciudad al PRO, afectará las chances de su candidato nacional, que es Macri ¿si hay segunda vuelta entre ambos, se animarán los radicales a pedirle al ex ministro de Economía que se baje de la contienda? Eso parece improbable pero hay quienes afirman que esa posibilidad ya está en la mente de algunos de los operadores PRO.

Ayer lo mentó la presidenta Cristina Fernández: "Casi nos hacen volcar por haber calculado mal los números", recordó la mandataria el paso de Lousteau por el Ministerio de Economía y la Resolución 125 de 2008.

Algo de esa tensión que se viven puertas adentro de la alianza entre el PRO y la Unión Cívica Radical dejó trascender ayer el precandidato presidencial por el radicalismo Ernesto Sanz, quien reconoció que no sabe si la alianza Podemos seguirá activa más allá del 11 de diciembre.

Va a tener que estar atento Macri, si no quiere que se le desinflen los globitos.