El pasado viernes, el canal TN del Grupo Clarín titulaba: "Las petroleras contradicen al Estado y creen que se seguirá importando gas hasta 2035". En su bajada advertía: "Un trabajo del Instituto Argentino del Petróleo, del que forman parte las empresas, va en contra de las proyecciones oficiales para recuperar el autoabastecimiento energético en cuatro años". Un día después, los matutinos Infobae y La Nación recogían el mismo informe del IAPG: "Traer el gas de Vaca Muerta a las casas costará u$s 40 mil millones" y "Llevar el gas de Vaca Muerta a la gente costará US$ 40 mil millones", respectivamente. El Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC) responde la nueva maquinación mediática del neoliberalismo -iniciada en realidad algunos días antes con sendas notas críticas hacia ENARSA y a la energía distribuida-. Aprovechamos la ocasión para advertir a la sociedad que así como la Fundación Mediterránea, el CEMA, la Universidad Di Tella y FIEL fueron las usinas neoliberales por excelencia para el desmantelamiento de una Argentina económicamente autosuficiente, inclusiva, moderna y soberana, el IAPG -que en absoluto representa los intereses de la sociedad argentina- lo es en materia energética e hidrocarburífera.

¿Qué es el IAPG?

Estamos en presencia de una nueva y enésima opereta mediática destinada a presionar al gobierno nacional y candidatos presidenciales a incrementar los precios del gas natural llevándolos a los valores internacionales. Pero, ¿qué es el IAPG? Es algo así como una Fundación Mediterránea en materia hidrocarburífera. Son socias las empresas más importantes del sector, muchas por cierto con muy mala performance. Su presidente, el ingeniero Ernesto López Anadón, ex director general de Marketing y Desarrollo de Negocios de Gas en Repsol-YPF, coincide con Juan José Aranguren y Daniel Montamat en los conceptos energéticos de libremercado. Tenemos por ejemplo el evento organizado en agosto de 2014 por el Grupo Clarín, donde los tres participaron del panel dedicado a Vaca Muerta y cuyo objetivo pasó exactamente por reafirmar y transmitir igual mensaje que el IAPG transmite ahora a través de los principales grupos mediáticos conservadores: desregulación y desnacionalización de Vaca Muerta (como de todo el sector energético nacional), depredación de nuestros recursos y alineamiento de los precios domésticos del gas, el petróleo, los combustibles y la electricidad a los internacionales.

La nefasta herencia gasífera que el IAPG omite.

La opereta apunta, cuando no, a inocular el mensaje de que sólo el sector privado, y mejor aún si es foráneo, puede hacerse cargo de Vaca Muerta. Pero lo cierto es que el Estado Nacional está plenamente capacitado y en condiciones de encarar las obras de infraestructura de transporte de gas requeridas en Vaca Muerta. Sobre todo cuando se tiene en cuenta que el sector privado beneficiado con las privatizaciones de YPF -y particularmente de Gas del Estado- es justamente el que no realizó ninguna inversión para expandir el sistema nacional de gasoductos troncales y regionales (en lo único que invirtieron fue mayoritariamente en construir gasoductos de exportación). En efecto, desde la privatización de YPF y Gas del Estado las empresas privadas que se beneficiaron de estos programas demostraron durante el período 1992-2015 la nula ejecución de inversiones para expandir el sistema nacional de gasoductos troncales y regionales; durante el período 1993-2001 aumentaron sistemáticamente las tarifas de gas (evolucionaban de acuerdo a la inflación estadounidense) a pesar de la contradicción que establecía la propia normativa neoliberal con la Ley de Convertibilidad. Las ganancias obtenidas fueron transferidas en gran medida a sus casas matrices en el exterior, mientras que una buena parte se destinó a la construcción de 10 gasoductos de exportación (puestos en operación entre 1996 y 2003). El resto se dirigió a la expansión de redes domiciliarias de las principales aglomeraciones urbanas a las que ya les llegaba algún o algunos de los gasoductos troncales (construidos por YPF y por encargo de Gas del Estado en el pasado), esto último con el objeto de sumar clientes y por consiguiente aumentar la facturación. No obstante, la nefasta herencia gasífera terminó cuando Néstor Kirchner asumió el gobierno nacional. Desde 2003 a la fecha, ha sido el Estado a través del Ministerio de Planificación Federal el encargado de construir cerca de 3000 kilómetros de gasoductos para el mercado interno, beneficiando a millones de hogares y a provincias que antes carecían de acceso al servicio público de gas por redes. El IAPG ignora olímpicamente estas inversiones y avances inéditos.

Sobre la operetita de central costanera.

La opereta conservadoraen materia energética vinculada a Vaca Muerta se extendió a la cuestión eléctrica en un mismo fin de semana. Este domingo leímos en el diario de los Mitre la nota "Central Costanera, la fábrica de energía que trabaja con problemas". Solamente diremos al respecto que, más allá de destacar que los 1800 MW que la central genera se corresponden a un buen desempeño y que los mayores índices de disponibilidad los alcanzó en estos últimos 12 años, nos parece de un nivel de hipocresía infinito que se tome el caso de apenas una central para dar la imagen de un sector eléctrico obsoleto cuando han sido los gobiernos kirchneristas los que han rescatado de la decadencia, la paralización y el desmantelamiento al sector eléctrico nacional con la terminación de Yacyretá y de la Central Nuclear Néstor Kirchner (Atucha II), nuevas centrales termoeléctricas en diferentes provincias, 11.600 MW de potencia instalada adicional y más de 5800 kilómetros de líneas de alta y extra alta tensión que interconectaron el país, antes desconectado y con provincias enteras carentes de la electricidad en cantidades suficientes como para vivir y desarrollarse dignamente. Y una cosa más: en el artículo se desliza un rechazo al verdadero federalismo, como es habitual en este líbelo del mitrismo histórico siempre dedicado a llevarse puesto provincias y pueblos del país profundo y autóctono. Afirmamos esto pues pareciera un problema que la Central Costanera no trabaje exclusivamente para la Ciudad de Buenos Aires. ¡Claro que no! De 13 provincias interconectadas al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), ahora están las 23. Y ello implica que todas las centrales energéticas, independientemente de su ubicación, están integradas en el marco de una Nación, no de regiones aisladas libradas a las fuerzas del mercado y sus mezquinas necesidades.

Por un plan revolucionario de defensa de vaca muerta.

Los López Anadón y los Aranguren, al igual que los ex secretarios de energía liderados por Daniel Montamat, nos quieren llevar al modelo energético de Martínez de Hoz, Menem, Cavallo y De la Rúa, para que nuestros recursos energéticos sirvan de plataforma de enriquecimiento a un puñado de empresas y de forma de pago de los servicios de deuda (en el marco de un nuevo proceso de endeudamiento, como por ejemplo el pago a los buitres que sus referentes políticos y los candidatos del neoliberalismo como Macri y Massa confirmaron harían). López Anadón ha reivindicado el saqueo petrolero y gasífero de los noventa, 2000, 2001 y 2002. Desde Repsol-YPF no le importó llevar adelante una política depredatoria de nuestros yacimientos gasíferos y su exportación a precio vil. Néstor Kirchner asumió la presidencia con 15 millones de argentinos sin gas por redes. Pero gas sobraba, nada más que iba a parar en un 70% a una empresa del otro lado de la cordillera que lo procesaba y exportaba. En fin, los que saquearon nuestros recursos, desguazaron el sector público nacional y desnacionalizaron; los que se la llevaron en pala y no invirtieron un centavo, vuelven ahora a plantear en su mensaje la visión histórica del Estado ineficiente, que no podrá hacerse cargo de los sectores neurálgicos para el desarrollo nacional. El mercado, a través del IAPG presiona para que Vaca Muerta pase a manos privadas y extranjeras, y que el gas se encarezca, y que las obras se centralicen en los no convencionales para terminar con el Gasoducto del NEA pues no se trata de un gasoducto funcional al saqueo exportador de nuestras riquezas sino uno volcado al desarrollo del mercado interno y la calidad de vida de millones de compatriotas. Pero el modelo vigente desde 2003 prueba que el Estado es mucho más que eficiente, mucho más que solvente; prueba que es el único garante de la seguridad jurídica del pueblo argentino y su progresivo bienestar en un contexto de autosuficiencia económica e inclusión social. En este sentido y en función de la estrategia conservadora local y extranjera, se impone elaborar una plan revolucionario de defensa para Vaca Muerta, plan que comprenda incluso el plano constitucional.