El economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) se despachó por estos días con una nota titulada "Energía, discurso y mentiras electorales" (El Cronista - 29/07/15). Allí critica, como es lógico, la política energética del gobierno nacional y la renacionalización de YPF. Gustaríamos recordarle al lector quién es Navajas y qué es FIEL. Al final, una respuesta a algunos de los conceptos técnicos vertidos, más un panorama de lo que sucedería con el sector energético si FIEL retornara al poder de la mano de Macri presidente.

Fernando Navajas se recibió de economista en la Universidad de La Plata y se doctoró a mediados de los '80 en la Universidad de Oxford. Actualmente se desempeña como economista jefe de FIEL, creada en 1964 por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Comercio, la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial Argentina. ¿Y qué es FIEL? Conjuntamente con las universidades del CEMA y de Torcuato Di Tella -con las cuales ha suscripto diversos tipos de convenios-, se trata de la principal y más representativa usina ultra-conservadora de la Argentina y entre las más importantes de América Latina. Desde su tribuna, FIEL apoyó el golpe de 1976 y las políticas económicas que desde la llegada de Martínez de Hoz al poder y hasta mayo de 2003 convirtieron al país en una semicolonia atrasada, excluyente y sometida. FIEL tuvo dos momentos de máximo apogeo: uno durante el denominado Proceso y el otro con el nombramiento de López Murphy en 2001 como ministro de Economía. Dos ejemplos que pintan a FIEL de cuerpo entero: 1) en su Consejo Consultivo figura José M.Dagnino Pastore; 2) en su Consejo Académico figuran, al frente del listado, Miguel Kiguel y Manuel Solanet. Sobre el punto 1): Dagnino Pastore se desempeñó al frente de la cartera de Economía durante buena parte de las dictaduras de Onganía y Bignone. En diciembre de 2005, La Nación informaba en su nota "Impiden en Derecho que dé clases Dagnino Pastore" que "la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires se negó a renovar la designación del ex ministro de Economía". La presentación aprobada por el Consejo Directivo de la facultad señalaba que Dagnino Pastore "carece de toda idoneidad moral para ser docente en la UBA", calificándolo a la vez de "usurpador de diversos cargos públicos, responsable directo de la estatización de la deuda externa argentina y uno de los máximos funcionarios de la dictadura genocida". Sobre 2): Miguel Kiguel, hoy asesor de Macri, corresponsable del endeudamiento argentino en los noventa y su responsable directo en la brutal aceleración del endeudamiento nacional a comienzos del nuevo siglo. En cuanto a Solanet, cabe recordar que fue Secretario de Hacienda de la Nación (1981/82) y Secretario Técnico del Instituto Nacional de Planificación Económica (1977/81). Actuó en la Dirección Nacional de Política Económica (1967/68) y en el Consejo Nacional de Desarrollo (1963/67). Como puede verse por las fechas de su paso por la gestión pública, todo un demócrata.

Navajas y la cuestión energética

Dice el ex funcionario de López Murphy en su nota del diario El Cronista que "el gobierno **ha fabricado este discurso [el célebre relato K] para tapar una década desastrosa que llevó al país a perder el autoabastecimiento energético confortable que tenía a comienzos de la década ganada". Claro, en 2003 teníamos un autoabastecimiento energético confortable, como seguro coincidirá Navajas también tuvimos a lo largo de los noventa, 2000, 2001 y 2002. Pues bien, es importante volver a insistir que dicho "autoabastecimiento" se logró a expensas de un mercado interno deliberadamente desabastecido y pauperizado, con un aparato productivo e industrial decadente y una población gradualmente excluida. En materia de gas natural, las reservas del año 2000 (hasta el final de la concesión) se ubicaban en 777.608 millones de m3. En 2003 (confort energético de Navajas), habían descendido abruptamente a 612.496 millones de m3, cerca de un 20% (en 2004 llegaría al 30%; de allí la decisión estratégica de Néstor Kirchner de comenzar a cerrar el grifo exportador). A este desplome de las reservas -y que en realidad había comenzado en 1989 con Jorge Lapeña en calidad de secretario de Energía y Daniel Montamat al frente de YPF S.E. y Gas del Estado-, debemos agregar un contexto de incremento del consumo (producto de la puesta en marcho del proyecto político industrialista y socialmente inclusivo en 2003) y de las paradójicas exportaciones gasíferas que entre 2000 y fines de 2003 se habían expandido un 40%. Aquí el cínico confort de Navajas, agregando que las exportaciones gasíferas comenzaron entre 1996 y 1997, en un escenario de caída exponencial del horizonte de reservas, con cuatro provincias y cerca de 15 millones de ciudadanos sin acceso a gas por redes. Pero insistimos, la diferencia con Navajas y su retrógrada usina no es técnica.

La diferencia es cultural

FIEL presiona para una energía cara, dependiente de los hidrocarburos, con la lógica paralización (desmantelamiento) del Plan Nuclear Argentino y del Plan Hidroeléctrico Nacional. Presiona para la eliminación lisa y llana de los subsidios con el consecuente y también lógico incremento exponencial de las tarifas eléctricas y gasíferas. ¿Le importa a FIEL que el pueblo, los comercios y las industrias paguen más caro los servicios públicos? Claro que sí, pero no en un sentido social y humano. Es decir, necesitan una energía cara y escasa pues ello forma parte del ajuste (hacia arriba) de su programa de "estabilidad" fiscal, programa dirigido a primarizar la economía y atrofiar el consumo y el mercado interno. Es solamente así que logran el gran y único objetivo deseado, por cierto el que López Murphy y su equipo de FIEL no pudieron conseguir en 2001: quebrar la economía y las finanzas nacionales para justificar un nuevo endeudamiento bajo las peores condicionalidades del FMI, los buitres y el terrorismo financiero occidental.

Es que nuestra diferencia con Navajas y FIEL no es técnica sino cultural: ¿la energía para qué y para quiénes? ¿Para los mercados o para la sociedad? He aquí los interrogante a formularnos cada vez que escuchamos críticas y posiciones como las expuestas por este ex funcionario de López Murphy. ¿Autoabastecimiento como fin en sí mismo o en función de un proyecto de expansión y pujanza del mercado interno? ¿Puede un sistema energético exhibir un carácter de importador neto y/o una balanza deficitaria a la vez que mejorar la accesibilidad y asequibilidad de la energía para la población, la industria y el aparato productivo? Y la pregunta más importante: ¿debe ser el objetivo excluyente de un sistema energético reducir el propio déficit (en caso de verificarse) o debe soportar una situación negativa de su balanza cuando tal performance acarrea sendos beneficios sociales, industriales y productivos? Porque la nefasta herencia gasífera neoliberal -de la que FIEL fue promotor y Repsol su postrero ejecutor-, herencia que nos condujo a ser importadores netos de gas es la única responsable del déficit comercial energético percibido en estos años.

A propósito, quisiéramos recordarle a Navajas que de no haber exportado gas entre 1996 y 2003 -que en absolutamente nada benefició al mercado interno y al pueblo argentino- podríamos haber evitado el 100% de las importaciones de GNL entre 2008 y 2015, así como buena parte del gas boliviano importado desde 2004. En este sentido, sólo entre los años 2010 y 2013 el país se hubiera ahorrado US$ 14.365.709.073 de importación de gas boliviano (US$ 5.882,5 millones) y de GNL (US$ 8.483,2 millones), de acuerdo a cálculos elaborados a principios de 2014 por Ricardo De Dicco, Director de Investigación Científica y Tecnológica del OETEC.

El saqueo y la exclusión

Navajas y los ex secretarios argumentan que resolverán el déficit comercial energético de la noche a la mañana; y tienen razón. ¿Cómo lo harían? Mauricio Macri presidente llevaría a Emilio Apud -de FIEL y que asumió en marzo de 2001 con Navajas, Artana y Solanet, entre otros- a la Secretaría de Energía. Juan José Aranguren -miembro de FIEL e integrante del PRO- se encargaría de YPF. A expensas del bienestar general y de un desarrollo inclusivo se tomarían las siguientes medidas: dispararían hacia la estratósfera las tarifas de los servicios públicos al remover hasta el más mínimo subsidio; cortarían los programas como Garrafas para Todos, las obras energéticas como el gasoducto del NEA y los proyectos de cuarta y quinta central nuclear; nivelarían los precios de los combustibles (y del petróleo y gas en boca de pozo) a los internacionales; desregularían y reprivatizarían el sector eléctrico en todos sus segmentos; reprivatizarían YPF y entregarían Vaca Muerta a los fondos buitres como forma de pago. Y la verdad es que si todo esto llegara a ocurrir -por ejemplo a través de un Macri presidente-, importará poco saber cuánto de más pagará una familia o una fábrica por el gas que consume; o cuánto pasará a valer un litro de nafta súper, porque la Argentina y los argentinos habremos sido derrotados nuevamente; y nuevamente seremos empujados al abismo de la pobreza, la dependencia y la humillación.