El presidente del Grupo Provincia, Santiago Montoya, pide no bastardear los comicios y sostiene que hay una encrucijada clara entre Scioli y Macri, en una profunda entrevista con Tiempo Argentino.

-¿Macri propuso eliminar las restricciones cambiarias, cree que eso se puede hacer sin impacto social?
-La Argentina no puede volver a cometer el error de votar algo equivocado en una elección presidencial, porque en el '99 nos encontramos votando una política monetaria. En aquel momento los candidatos a presidente se peleaban por decirle a la sociedad quién mantendría el tipo de cambio. En una elección presidencial se vota un rumbo político y no el valor del dólar.

-Pero el mundillo político está revolucionado por el planteo de Macri y los economistas del PRO…
-Eso lo están instalando aquellos que no quieren que la sociedad se encuentre frente a la verdadera opción que hay que tomar, y ese es el rumbo político que marca una encrucijada en la que, de un lado, tenemos a un candidato que representa la inclusión, la producción, el trabajo y los intereses nacionales, y otro que pone el énfasis en los sectores financieros y el poder económico concentrado como es Macri. No hay que dejarnos atrapar en el planteo que nos hacen porque una misma medida puede tener resultados muy diferentes según quién la toma.

-Eso quiere decir que Scioli puede tener que devaluar…
–En Tecnópolis Scioli dijo que no va a traicionar la memoria de Néstor y la trayectoria de Cristina, se manifestó claramente a favor de la defensa del trabajo y la producción nacional y dijo que va a tomar todas las medidas que tenga que tomar con su estilo, para recuperar el crecimiento. Un gobierno con un enfoque ortodoxo se transforma con el paso del tiempo en conservador. Un gobierno como el nuestro, al que acusan de populista porque tomamos medidas a favor de la gente, se proyecta a futuro en un gobierno popular, que es el que tiene rasgos de populismo sostenibles en el tiempo.

-¿Cómo se llega a esa sostenibilidad?
-De la situación actual se puede salir perfectamente por arriba, sin ajuste fiscal, y sin caer en la devaluación, porque devaluar es perder, es reconocer que nuestras empresas no son competitivas. Hay que recuperar el sendero de crecimiento, pero no a través de una devaluación sino mejorando los procesos productivos y la incorporación de tecnología. La gente no quiere devaluación, pero lo que menos quiere es perder lo que hemos logrado. Scioli se comprometió en base a todos los elementos fundamentales de este proceso a encontrar las mejores medidas posibles para consolidar un proceso de crecimiento. En esta elección decidimos si queremos encaminarnos a un gobierno conservador o a uno popular, y el único que puede garantizar el desarrollo es el gobierno popular. Por eso me desagrada cuando la Argentina está discutiendo lo que plantea algún cuchuflito -alguno de mis colegas del campo de la economía- que pasa a decir que la base monetaria tiene que crecer a menos de tanto. No quiero que los destinos de mi patria se decidan en virtud de esas discusiones, sino que discutamos si queremos o no un gobierno popular. No podemos bastardear un proceso político tan delicado.

-¿Por qué cree que los sectores de poder plantean la unidad opositora?
-Acá está claramente planteada una encrucijada, o vamos para un gobierno con un peso importante del Estado, que nació para ser fuerte frente a los fuertes para defender a los débiles; o vamos a un Estado que deja hacer a los actores económicos. Esta vez es blanco o negro, es Scioli o es Macri, no hay nada más que discutir.

-Usted fue uno de los primeros que planteó la necesidad de que el peronismo se una detrás de la candidatura de Scioli. ¿Cree que después de las PASO el voto peronista terminará respaldando su candidatura?
–Los peronistas tienen en su ADN un llamado de la naturaleza que implica que el que gana conduce y los que pierden acompañan. Pero las PASO ordenaron y ahora no estamos hablando de los dirigentes sino de los votos de la gente, de los peronistas. Tenemos un núcleo muy poderoso y homogéneo que es el del Frente para la Victoria, pero como en 2007 y 2011, hay que salir a buscar el voto de los independientes. No hay dudas de que Scioli es un candidato que, por su perfil, que es un gran articulador, puede atraer el voto independiente. Es muy competitivo.