Mientras los dirigentes del FpV porteño esperan la visita de Daniel Scioli a Ciudad Universitaria, el economista Gustavo Marangoni aprovecha el momento para conversar, sacarse selfies a pedido y revisar que todo esté bien para la llegada del candidato. Sentado en una silla atrás del palco, detrás del banner gigante que funciona como única escenografía, el presidente del Banco Provincia acepta dialogar con Tiempo Argentino sobre el tramo que resta de campaña.

“La ciudad de Buenos Aires puede hacer un aporte todavía mayor al que ya ha hecho. Tenemos la oportunidad de llegar hasta el 30% de los votos”, reconoce ante la primera pregunta de este diario. En la charla, Marangoni cuenta que una franja geográfica de la CABA será determinante para la nueva estrategia electoral del FpV: se trata del eje constituido por la avenida Rivadavia, que parte al territorio porteño por el medio, delimitando lo que se conoce como ‘la zona centro de la ciudad’. “Será el eje neurálgico de la campaña”, comenta el dirigente del sciolismo.

"Estamos convencidos que, por ejemplo, muchos radicales porteños no podrían nunca sentirse interpretados y convocados por la propuesta del macrismo".

-En octubre, el FpV aspira al 30% en CABA. ¿Por qué no llegó a ese número en las PASO?

-En una PASO hay más ofertas, más alternativas, y muchas de esas alternativas ya no van a estar presentes en el cuarto oscuro el 25 de octubre. Ahora, entonces, tenemos la oportunidad de que mucha gente repiense su voto. Este plenario refleja la pluralidad de todo lo que es el FpV porteño. A partir de esa pluralidad tenemos que ir a buscar la pluralidad natural de la ciudad de Buenos Aires. La avenida Rivadavia nos parece un buen eje para trabajar. El centro de la ciudad será clave para profundizar esta etapa de persuasión. A los porteños que a lo mejor se autodefinen como independientes, les queremos decir que ser independientes no es ser indiferentes. 

-El eje Rivadavia es históricamente la zona de la ciudad en la que el progresismo y la centroizquierda de la CABA, junto al radicalismo porteño, solían hacer sus mejores elecciones.

-Esos sectores son los que más tienen que comprender que lo que está en juego ante la alternativa entre el futuro y las políticas que propone (Mauricio) Macri. Eso los tiene que llevar a acompañar la propuesta de Scioli-Zannini. Porque son los sectores que pueden dimensionar lo que el proyecto del FpV ha representado en términos de inclusión social, de políticas culturales, de políticas igualitarias, todos estos años. Por eso nos parece el eje adecuado. Estamos convencidos que, por ejemplo, muchos radicales porteños no podrían nunca sentirse interpretados y convocados por la propuesta del macrismo. Los ciudadanos independientes también han mejorado y crecido en estos años, y saben que eso fue gracias a las políticas de la producción y el empleo, que es con las que van a seguir adelante. 

-¿El FpV va a intentar seducir a los porteños que en la elección local optaron por Lousteau? 

-Mire, yo estoy convencido que sí. Pero además le voy a explicar por qué. Macri, como candidato a presidente, sacó muchos menos votos que los que sacaron sus dos candidatos en la interna de jefe de gobierno (por Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta) y luego su candidato a jefe de gobierno (Larreta) en la primera vuelta. La gente ya eligió a su jefe de gobierno: nosotros lo respetamos, como a toda decisión democrática. Pero ahora lo que tiene que elegir es al mejor presidente de la Nación, visto desde la ciudad de Buenos Aires. Nosotros estamos convencidos de que para la ciudad de Buenos Aires el mejor presidente es Daniel Scioli. Porque fue vicepresidente, gobernador dos veces y diputado por la ciudad y conoce la temática desde adentro y desde afuera. Y además habló de la descentralización, de darle autonomía completa a la ciudad.