Entre 1980 y 2012, 87.671 personas murieron en la Argentina por armas de fuego. La cifra duplica, por ejemplo, a la de las muertes por tuberculosis –35.756 durante el mismo período- y es muy superior a la de las muertes por leucemia, que alcanzó 52.002. Hay otras formas de decir lo mismo: las armas producen, por año, 2500 muertes en el país. Siete por día. "Sin embargo, en el imaginario social, las armas aparecen todavía como una  herramienta de protección.

Los estudios a nivel internacional muestran que el hecho de tener un arma en la casa lo único que hace es aumentar la probabilidad de que uno de los integrantes de ese hogar muera. Esta tasa es relativamente baja, comparada con las de otros países, pero aún así son 87 mil muertes, básicamente de hombres jóvenes. Y ese dato no está presente en ningún espacio del debate público", advirtió a Tiempo Argentino Hugo Spinelli, director del Instituto de Salud Colectiva de la Universidad de Lanús y coautor del estudio "Tendencia temporal de la mortalidad por armas de fuego en la Argentina 1980-2012". 

Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación se desprende al ver la evolución histórica de esa cifra. Las tasas más altas de muertes por armas de fuego en casi todos los grupos de edad y sobre todo en hombres, corresponden a los años 2001 y 2002, con valores de 11,6 cada 100 mil habitantes. Ese número representa casi el doble que la de los primeros años del retorno democrático y de los años más recientes, de 2006 a 2012, cuando la tasa de muertes por armas de fuego osciló alrededor de 6 cada 100 mil. Es decir, las muertes por armas de fuego crecieron entre 1980 y 2002, con picos en los años 1986, 1989 y 1994, y comenzaron a bajar desde 2003, hasta alcanzar en 2012 el valor más bajo para todo el período democrático: 5,6 cada 100 mil habitantes.

El 0,9% de las muertes totales entre 1980 y 2012 fueron por armas de fuego. Eso equivale a 2500 muertes por año, siete por día.

El 2001 es también el de mayor números de armas inscriptas en el RENAR y es la época vinculada a las políticas de seguridad de tolerancia cero, lo cual hizo suponer a los investigadores que esas muertes estuvieron vinculadas al gatillo fácil y la represión. "En 2001 y 2002 hubo una matanza sistemática en el país. No sólo son los 20 muertos en Plaza de Mayo, eso es una muestra de lo que sucedió durante ese tiempo en provincias y capitales de provincias", agregó Spinelli, y aclaró: "Luego, en 2003, las cifras vuelven a caer bruscamente y se mantienen así hasta 2012, y eso parece claramente producto de una decisión política de no reprimir." 

En términos de género, los datos se corresponden bastante con el de otros países de la región y el mundo, en el que suele haber una relación de nueve varones por cada mujer. En la Argentina, el número de mujeres muertas por armas de fuego para el período analizado es de 11.758, es decir un 13,4% del total. En términos epidemiológicos, esa cifra es casi igual a las 11.087 muertes por parto y puerperio, o el equivalente al 40,7% del total de muertes por cáncer de cuello de útero, que fue de 28.878. 

Respecto de la edad, el grupo que concentró la mayor cantidad de muertes durante el período fue el de 20 a 29 años, con 22.473 muertes (25,6 por ciento). Ese grupo tuvo su cifra más baja en 1982, con 313 muertes, y la más alta en 2002, cuando trepó a 1321. Si ese grupo se amplía a los primeros cuatro grupos de edad, es decir, de 10 a 49 años, el total de muertes por armas de fuego llega a casi el 70% del total.

Los investigadores también cruzaron esos datos con "intencionalidades", para ver qué lugar ocupan las armas en accidentes, homicidios y suicidios. Encontraron que sólo el 32,8% corresponde a homicidios. El otro tercio fueron suicidios y un 5,8% correspondió a accidentes con armas. Cuando dieron vuelta las variables, es decir, cuando buscaron entre cada una de las intencionalidades qué porcentaje fueron ejecutadas con armas, descubrieron que del total de las 58.844 muertes por agresiones, las armas de fuego intervinieron en 28.758 casos, mientras que del total de 351.769 muertes por accidentes, solo el 1,5% incluyó un arma. 

En julio de 2007, la promulgación de la Ley 26.216 puso en marcha el Plan Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego administrado por el Registro Nacional de Armas (RENAR), con el fin de disminuir el uso y proliferación de armas de fuego, reducir la cantidad de accidentes, hechos de violencia y delitos ocasionados por el acceso y uso de armas de fuego y promover la sensibilización. Según registra el informe, a inicios de 2015 se contabilizaban 163.712 armas entregadas, pero el RENAR tenía registradas 1,26 millones de armas de fuego y 698.077 legítimos usuarios. 

"Hoy tenemos una política de destrucción de armas que está bien, pero que parece insuficiente cuando ves la cantidad de armas que se producen en el país, más las que se importan. En definitiva, estamos aportando armas al mercado. Creo que debemos darnos un debate legislativo serio sobre la regulación de este tema, que aparece insuficientemente tratado en la sociedad argentina. Muchos países lo que hicieron fue prohibir su uso o adoptar modelos más o menos restrictivos. Allí se vio claramente que ponerle límites a la circulación de armas disminuye las tasas de muertes", concluyó Spinelli.

Mejor que Brasil, lejos de Japón

A pesar de que la cifra es impactante, las muertes por armas de fuego en la Argentina son bajas al compararlas con las tasas de otros países de la región, por ejemplo, Brasil, que en el período 1990-2005 tuvo una tasa de 32,7 muertes por armas de fuego cada 100 mil habitantes. Un estudio multicéntrico sobre homicidios que abarcó Brasil, Colombia, México y la Argentina demostró que las tasas más bajas de homicidios con participación de armas en los cuatro países fueron las de la Argentina. Sin embargo, el país está muy lejos de otros ejemplos en el mundo, como Japón, Singapur, Islandia o Mónaco, que tienen tasas de homicidios menores a una muerte cada 100 mil personas.

Cada diez personas, una convive con un arma

La Encuesta sobre Factores de Riesgo que realizó en 2005 el Ministerio de Salud incluyó la pregunta sobre las armas de fuego y arrojó que el 9,8% de la población tenía una en su entorno. Según muestra el informe de la Universidad de Lanús, en el país las armas registradas fueron creciendo sistemáticamente entre 1994 y 2001, cuando pasaron de 1.110.000 a 2.597.000; pero bajan desde 2004, aunque muy paulatinamente: pasaron de 1.123.059 ese año a 1.185.000 en 2006, a 1.123.000 en 2008 y a 1.261.000 en 2010. En paralelo, se estima que las armas ilícitas en el país oscilan entre 700 mil y dos millones, y que hay 8,8 armas armas registradas e ilegales en manos de civiles por cada 100 habitantes . 

La Argentina está clasificada como pequeño productor de armas, con nueve fábricas: cinco privadas –Bersa, F&L, Laserre, Azos y Fanac– y cuatro estatales que dependen de Fabricaciones Militares. Entre 2005 y 2009 se produjeron en el país un total de 499.318 revólveres, pistolas, escopetas, fusiles y carabinas y pistolones; se exportaron 276.747 armas y se importaron 103.999. Esto significa que todos los años se incorporan al mercado interno más de 65 mil armas. "En el país existen 996 armerías autorizadas a funcionar. Aunque raramente se los vincule, la producción y tenencia de armas no puede dejar de relacionarse con el tema del tráfico", indicó Spinelli.

En el mundo

Hay aproximadamente mil millones de armas en todo el planeta, el 74% de ellas en manos de civiles. 

Cada año se producen 8 millones de armas pequeñas y entre 10 y 15 mil millones de municiones. 

Su comercio lícito excede los 7,1 mil millones de dólares al año. 

Para el año 2006, las armas de fuego causaban en el mundo hasta mil muertes por día.

Mayor riesgo

Los poseedores de armas de fuego tienen 43 veces más probabilidades de matarse o de matar a alguien de su familia que de disparar el arma contra un delincuente, de acuerdo al estudio de la Universidad de Lanús

“Cuando el sentimiento de inseguridad se centra en la cuestión criminal, la violencia comienza a filtrarse por todos los poros de la sociedad", advirtió Hugo Spinelli, coautor del informe.

Muy poco es demasiado

El 0,9% de las muertes totales entre 1980 y 2012 fueron por armas de fuego. Eso equivale a 2500 muertes por año, siete por día.