Todavía resonaban los ecos de la visita del Papa Francisco a Nueva York cuando Cristina Fernández llegó ayer a la Gran Manzana para participar de su última Asamblea General de las Naciones Unidas como presidenta de la República.

A lo largo de sus dos períodos de gobierno, la mandataria siempre utilizó la tribuna de la Asamblea General para plantear duros cuestionamientos al sistema de gobernanza global y reclamar un incremento del multilateralismo. Esas críticas se centraron en los últimos años en los fondos buitre y su rol en la economía mundial.

Y eso también transforma en especial su participación en la ONU mañana, porque la presidenta seguramente agradecerá el amplio respaldo que tuvo en el recinto la propuesta argentina para regular el accionar de los fondos buitre.

Dos semanas atrás, la Asamblea General aprobó con 136 votos positivos y sólo seis en contra los nueve principios que buscan darle un marco legal a los procesos de reestructuración de deuda soberana. Esa sanción llegó luego de un extenso debate impulsado por la Argentina con el respaldo del G77+China a partir de la disputa que el país mantiene en la corte de esta ciudad con los fondos buitre.

Aunque no es vinculante, como todas las resoluciones de la ONU, tras la votación el juez Thomas Griesa recibió reiteradas reprimendas de parte de la Cámara de Apelaciones por la forma en que está llevando adelante el proceso contra el país.

No se descarta que en su última presentación ante el órgano representativo de la democracia global, la presidenta repase también el estado de situación del memorándum de entendimiento con Irán destinado a esclarecer el atentado a la sede de la AMIA, y reafirme el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas junto con el tradicional pedido a Gran Bretaña para que se siente a una mesa de negociaciones tal como lo plantean innumerables resoluciones de la ONU.

Pero antes de su exposición en el tradicional y remozado edificio ubicado en la avenida 1 y de espaldas al East River, Cristina Fernández participará hoy junto a otros setenta líderes mundiales de un encuentro sobre igualdad de género y empoderamiento de la mujer, en el que se espera que la mandataria exhiba los avances del país sobre la materia durante su gestión y reclame un mayor compromiso al respecto.

La "Reunión de Líderes Mundiales sobre Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer: Un Compromiso a la Acción" se desarrolla en el marco de la 70 Asamblea de la ONU, y marcará el inicio de la agenda oficial que concluirá mañana.

La apertura del encuentro estará a cargo del presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, secundado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. La reunión se llevará a cabo entre las 9 y las 12 de Nueva York (las 10 y las 13 de la Argentina) y tendrá un esquema de cinco minutos por orador. 

Para entender la dimensión del asunto, esta será la primera vez que las Naciones Unidas dispongan una declaración de compromisos con las mujeres a nivel de jefes de Estado. 

Ayer la presidenta pasó la jornada en el hotel Mandarín Oriental ubicado frente al Central Park en el que se hospeda habitualmente cuando visita la ciudad. Sin actividad oficial, la mandataria repasó los lineamientos de los discursos que ofrecerá estos días aquí y mantuvo una intensa polémica por las redes sociales (ver aparte).

Se espera para hoy la llegada del ministro de Economía, Axel Kicillof, quien completará la comitiva que también integran el canciller Héctor Timerman; el secretario de Legal y Técnica y candidato a vicepresidente por el FPV, Carlos Zannini; el titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Oscar Parrilli, y el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro.

Una ciudad virtualmente sitiada

"El Papa de la gente", como lo bautizaron aquí, convulsionó la Gran Manzana y dejó su sello en las portadas de los diarios locales, las camisetas con su imagen que todavía se venden en las tiendas callejeras y el vallado interminable a la vera de las principales avenidas.

Cada presentación fue seguida por una multitud que esperó por horas la aparición de Francisco en sus presentaciones públicas. La misma escena se repitió ayer en Pennsylvania, la última escala de su gira.

Manhattan estaba ayer virtualmente sitiada, como suele suceder cada principio del otoño boreal cuando se realiza la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Y en este caso, la presencia de Francisco y el interés que parece haber despertado la cumbre de líderes globales llevó a las autoridades locales a incrementar sensiblemente la seguridad. Toda la zona de acceso al edificio de la ONU está vallada en varias cuadras a la redonda y las principales avenidas ya están tapizadas por los conos color naranja con los que se crean carriles especiales para la circulación prioritaria de los mandatarios, una especie de metrobus neoyorkino pero sólo para presidentes.