A menos de 15 días de la segunda vuelta electoral, dos ejes diferenciados se observan en la recta final de la campaña de la Alianza Cambiemos. Por un lado, producto de las críticas de distintos referentes económicos cercanos al oficialismo y al peronismo disidente sobre la inconsistencia de los planteos económicos de los dos referentes designados por Mauricio Macri para dirigir  el futuro económico de la Nación, en caso de triunfar en el balotaje. Alfonso Prat Gay, ex presidente del Banco Central desde 2002 a septiembre de 2004, y Rogelio Frigerio junior, actual responsable del Banco Ciudad. Ambos economistas han intentando salir al paso a las críticas por retomar el viejo ideario de las políticas neo-liberales eliminando regulaciones estatales, al dejar librado al mercado, desde  la futura cotización del dólar y su casi segura mega devaluación que se avizora ante el abrupto fin del cepo cambiario a efectivizar en caso que sean gobierno a partir del  10 de diciembre. 

Prat Gay  afirmó que si el candidato presidencial Mauricio Macri gana el balotaje "habrá un dólar único, subirá el oficial, que hoy afecta a pocos, y bajarán todos los otros, que afectan a la gran mayoría". No aclaró si eso traerá aparejada una suba de precios masiva , ni los efectos que va a tener esa devaluación en el deterioro del salario real de los trabajadores, con una importante merma en el consumo de masas, en una coyuntura recesiva donde se desactive la demanda sostenida, garantizada durante más de una década por los gobiernos del Frente para la Victoria.

El interrogante que no cierra es cómo logrará en caso que gane el balotaje, el gobierno de la Alianza Cambiemos, continuar con la amplia batería de políticas de inversión social de más de una década.

El otro referente del macrismo, Rogelio Frigerio junior, habló sobre cepo, retenciones y devaluación. Sobre las medidas que tomaría un eventual gobierno de Mauricio Macri, el actual  presidente del Banco Ciudad estimó que "lo primero será el levantamiento del cepo, que es lo que nos pondría en línea con las políticas macroeconómicas de la región: atacar la inflación, recuperar el crédito, liberarnos de dicha traba". Un asiduo defensor de la políticas neoliberales, Luis Espert aseguró que la propuesta económica de Macri resulta "muy sensata", al prometer liberar el tipo de cambio, eliminar las restricciones para exportar e importar o eliminar retenciones: "Apoyo y valoro ese plan", a diferencia del expresado por Daniel Scioli por sus propuestas en materia económica: "Aunque lo niegue, va a terminar indefectiblemente haciendo lo que dice Macri".

En paralelo a este debate, la emisión de los nuevos spots publicitarios de la Alianza Cambiemos, que se emitirán en el curso de esta semana, fue adelantada en páginas de Internet. Los mismos son un minucioso trabajo semiológico que apunta a seducir al voto que no optó por Mauricio Macri en la primera vuelta electoral del  25 de octubre último. Esos cuatro spots tienen la paradójica virtud de dirigirse al electorado en su singularidad, partiendo de la idea fuerza que el 53% de los votantes están a favor de un cambio, que según plantean los mismos, se han expresado de diversas formas, pero que en el fondo tienen un denominador común, "no resignarse a la continuidad". Por otra parte afirman que todos los que votaron opciones distintas al  "continuismo", lo que quieren es lo mismo, que es "poder vivir mejor". El eje discursivo de Macri y María Eugenia Vidal en dichas publicidades, más que de propuestas económicas concretas para avanzar en el recurrente camino del desarrollo, habla de un sentimiento de cambio instalado en la población, y del sentimiento que puede "volver a que la política resuelva los problemas de la gente" sin ejemplificar cuál es esa vuelta a ese momento en que la política cumplió ese rol en el pasado. Aunque paradójicamente asegura "que el cambio ya llegó", según palabras de la flamante gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, Vidal, al cambiar "el enojo por la esperanza, una esperanza imparable que nos hace sentir que podemos". Seguramente en los creativos que gestaron dichos spots se parte de la idea de un potencial electorado disperso y atomizado al cual hay que llegar desde su singularidad. No con los grandes relatos sociales , sino con el reconocimiento del futuro presidente que afirma que su decisión de presentarse como opción presidencial ha sido producto de haber sido convencido por cada uno de los argentinos que son capaces de crecer y desarrollarse. 

Mas allá de un análisis más exhaustivo de los cuatro spots que presentaran en esta semana en los espacios de  campaña de la Alianza Cambiemos, lo curioso en uno de ellos es que se escucha nítidamente como fondo el estribillo  de una canción que afirma "Tengo una canción y dos brazos para abrazar". Dejando entrever subliminalmente un canto a la completud propia de su propuesta. Propuesta que dentro de los cánones publicitarios propios del universo del marketing solo afirma voluntaristamente  que tienen una solución que le cambiará la vida a cada uno de los votantes, aunque más no sea un poco cada día a partir del 10 de diciembre . Su nivel de eficacia en este mundo más afín a las normas de consumo de masas que a la pasión de multitudes por el que hacer político se verá de aquí a quince días.

Lo cierto es que mas allá de los discursos y las promesas de campaña, el interrogante que no cierra es cómo logrará en caso que gane el balotaje, el gobierno de la Alianza Cambiemos, continuar con la amplia batería de políticas de inversión social de más de una década del Frente para la Victoria, sin afectar en las condiciones de existencia de los sectores más vulnerables y cómo garantizará el poder adquisitivo de los salarios ante una eliminación del cepo cambiario y los efectos casi seguros de una mega devaluación al dejar que los mercados manejen el valor de la moneda estadounidense. Eso, además de cumplir sus promesas de campaña como el fin de las retenciones que garantizan una importante suma de dinero para las arcas del Estado para su distribución social. En síntesis, con qué fondos de un Estado desfinanciado se hará frente al prometido 82% móvil a las jubilaciones. O la eliminación de la batería de subsidios existentes para garantizar la estabilidad en los precios de los transportes y energía, sin afectar seriamente a los sectores de la población más vulnerables.