"Yo siempre decía que si a todo y era Susana la que decía que no. Era la doctora no", reconoció entre risas Ban Ki-moon el miércoles pasado delante de los 50 funcionarios jerárquicos más altos de las Naciones Unidas en el almuerzo de despedida que el propio Secretario General había convocado para homenajear a la jefa de Gabinete en su despedida del organismo. Se refería, aclaró, a las demandas que realizaban cotidianamente los 193 estados miembro de la ONU, a las que su mano derecha respondía "de forma meditada" pero "con mucha firmeza". Susana es Malcorra, la ingeniera mendocina que apenas 24 horas antes Mauricio Macri había presentado como futura canciller en su nuevo Gabinete. 

"Siempre tuvo perfil bajo para afuera de la ONU pero altísimo para adentro. Su reputación es imbatible", cuenta a Tiempo Argentino Cristina Gallach, responsable de Comunicación e Información Pública del organismo. "Ella estuvo con todos los presidentes, primeros ministros, ministros de desarrollo y líderes internacionales en general y es una persona muy conocida de la elite. Incluso el Secretario General nos contó que le encargaba misiones diplomáticas de gran discreción e importancia", añade.

Malcorra cumplió con creces las expectativas puestas en la función y ganó prestigio entre los representantes de los países miembro de la ONU.

"Susana nos va a hacer mucha falta", comenta Edmond Mulet, subsecretario general encargado de Operaciones de Mantenimiento de la Paz. Trabajó durante muchos años con ella puesto que ingreso al organismo a mediados de 2007, poco tiempo antes de que Ban Ki-moon eligiera a Malcorra como jefa del Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, un cargo creado por el diplomático surcoreano para mejorar la eficiencia de todas las misiones que realiza la ONU. Ya había despuntado como directora ejecutiva adjunta del Programa Mundial de Alimentos, una posición a la que había llegado en 2004 tras un proceso de selección de más de once entrevistas coordinado por un "head hunter" (cazador de talentos), y creía que era la persona indicada para manejar el programa con el presupuesto más grande del organismo (en 2015 alcanzó la cifra de 8.300 millones de dólares). 

Malcorra cumplió con creces las expectativas puestas en la función y ganó prestigio entre los representantes de los países miembro de la ONU y, en especial, entre los integrantes del Consejo de Seguridad (el máximo órgano ejecutivo) y los principales financiadores ante quienes debía rendir cuentas. A su ya conocido desempeño en el área logística y administrativa le sumó cintura política, un dato que Ban Ki-moon no pasó por alto al ofrecerle el cargo de jefa de gabinete cuando fue reelegido al mando del organismo en 2012.  

"Siempre digo que en mi entrenamiento gerencial de muchos años no hay nada que me preparara para la ONU", contaba Malcorra en septiembre de 2012 a Tiempo, en la única entrevista que dio hasta ahora a un medio argentino. Antes de eso, la mendocina de 61 años había trabajado solamente en el sector privado: para IBM entre 1979 y 1993; y desde entonces para Telecom, adonde llegó a ser CEO de la empresa en 2001. De ese año data el antecedente más oscuro de su gestión, cuando en plena crisis del país envió 400 telegramas de despido a los empleados de la telefónica que no aceptaban una rebaja de sueldos, tal como recordó en estos días el secretario adjunto del gremio FOETRA, Claudio Marin.

En aquella entrevista, ya instalada como número dos del sistema de Naciones Unidas, también destacaba “el liderazgo reconocido” del país en política exterior y las medidas de ampliación de derechos de las minorías. Precisamente, sus compañeros de trabajo en la ONU reconocen que a partir de su llegada aumentó el número de mujeres y latinos en el alto funcionariado del organismo. En 2012 explicaba que eso no solamente se debía a una cuestión de derechos, "sino que es una cosa de diseño razonable: ampliar nuestra selección a la totalidad de la población permite tener lo mejor y lo más brillante para poder hacer las cosas necesarias".

Malcorra era reconocida entre sus pares por estar siempre de buen humor y con una sonrisa dispuesta. "No vas a encontrar a nadie que diga algo malo de ella porque era considerada extremadamente competente", comenta desde Manhattan una periodista con más de 30 años de corresponsal en las Naciones Unidas. Una vez, recuerda, la presentó como “la mujer que maneja la ONU", y ella respondió "sólo mis amigos dicen eso". 

La todavía jefa de Gabinete de la ONU recibió el ofrecimiento de Macri luego de las elecciones del 25 de octubre. Aún tenía que ganar el balotaje, pero el también ingeniero lideraba las encuestas y sabía que en caso de ganar le quedaría poco tiempo para armar equipo. Malcorra decidió aceptar, supeditada al resultado de la segunda vuelta, pero se lo comentó solo a Ban Ki-moon. Con tal secretismo lo manejó que los colaboradores que habían estado con ella el martes por la mañana se enteraron de su salida por el mensaje del presidente electo en su cuenta de Twitter minutos después.

"Estuvo a mi lado en uno de los períodos más arduos y turbulentos de la historia de las Naciones Unidas y estoy seguro de que conducirá con capacidad los desafíos que enfrenta la Argentina profundizando los ya productivos lazos con la ONU", señaló Ban Ki-moon en un comunicado. Hasta el 9 de diciembre seguirá formalmente en el cargo, pero desde este domingo ya estará en Buenos Aires. 

Sus antiguos colegas saben que Malcorra volverá con cierta frecuencia a la sede principal de Naciones Unidas para representar los intereses del país, pero en los pasillos de la Asamblea General también corre otra versión: el año que viene se termina el mandato de Ban Ki-moon y desde el lugar que ocupaba no tenía chances de anotarse en la sucesión. Es temprano para saber, pero nadie descarta que el próximo secretario general salga de América Latina.

Preparó la visita del Papa a la ONU

"Nunca tuvimos una cumbre de desarrollo unida a una asamblea general de alto nivel, precedida por la visita del Papa. Y ella llevó el peso del liderazgo político, de organización, del éxito de este mes", recordó Cristina Gallach, subsecretaria de Comunicaciones e Información Pública de Naciones Unidas. La funcionaria destacó que Susana Malcorra  llevó personalmente toda la preparación de la visita del Papa a Nueva York que "marcó el tono de una semana clave en la ONU, donde se aprobó la agenda del desarrollo para los próximos 15 años".

Antes de que se conociera la designación de Malcorra, se mencionaba a Rogelio Pfirter como canciller del gobierno de Mauricio Macri. Pfirter, de estrecha relación con la embajada de los Estados Unidos, fue hasta 2010 director General de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) y es el armador del equipo que desembarcará en el Palacio San Martín.