"Yo tuve un paciente con fuertes inhibiciones, que no podía tener relaciones con hombres, ni con mujeres y empezó a tenerlas con travestis. En realidad él decía que su relación era con la pornografía…"

Hablar de tríos, swingers, pornografía, viagra en los jóvenes y las desaforadas previas adolescentes, "nunca fue más necesario", le dice a Tiempo Argentino  la psicoanalista Silvia Ons, autora del libro Comunismo Sexual. Ella describe en el mismo todos estos fenómenos como reflexiones necesarias de la época. Es que "la sexualidad de la época nos compete a los psicoanalistas".

-Por qué los swingers forman parte del movimiento denominado comunismo sexual?

-Ese término se empleo a comienzos de la Unión Soviética donde los que formaban parte del Partido podían compartir a sus mujeres. Como tengo varios pacientes que hoy forman parte de este movimiento, recurrí a uno de los ideólogos del mismo, él me aseguró que “el swinger es la mejor vacuna contra la infidelidad”, por lo que de algún modo me dio a entender que de esta forma se intenta controlarla. Estas prácticas generan problemas sobre todo en las mujeres, que acceden porque el marido se los pide y tienen orgasmos maravillosos pero el amor por esa pareja usualmente desaparece.

-Qué temas aborda en su libro?

-Yo creo que el psicoanálisis no es solamente un método que tiene que ver con el consultorio, con la curación, no es sólo un tratamiento, sino que permite pensar muchos fenómenos culturales. Me interesa que no quede confinado a lo que se denomina “capilla psicoanalítica”, es decir, psicoanalistas que hablan en torno a los conceptos y no los esclarecen porque los dan por sobre entendidos. En el libro tomo fenómenos de la época para analizarlos, por ejemplo el tema de los swingers, de los tríos, de la previa en la adolescencia, por qué dura tan poco el amor, analizo estas cuestiones desde el punto de vista psicoanalítico y filosófico. Mi idea es que en esta época no hay tanta libertad sexual…

-¿Es una libertad aparente?

-Si uno piensa en las parejas que filman videos eróticos y los suben, ya se sabe que cuando alguien filma hay un ojo en la cámara, un tercero. ¿Por qué llevar la naturalidad de la relación sexual al control de un ojo? Ese control también se manifiesta en la previa adolescente, lo que plantean los adolescentes es que hay que ir entonado para conquistar a una chica. Es llamativo que lo que antes era el verso que describió tan bien Alejandro Dolina ("estudié tal y tal cosa para poder levantarme minas", o sea que hay una mediación vía la palabra) ahora los adolescentes tienen que ir entonados para poder abordar, algo pasa, hay una inhibición. Y la previa deja de ser previa. Ese encuentro con el otro sexo cuando la persona importa -me refiero a la heterosexualidad pero también puede ser la homosexualidad- representa más dificultades sexuales hoy en día que hace 40 años. Cuando está en juego el amor y no sólo la sexualidad, ahí aparecen las dificultades. Hoy en día la sexualidad presenta grandes problemas.

-¿Cómo cuáles?

-Es muy importante hoy en día el rol de la pornografía en la masturbación. A diferencia de épocas anteriores donde era todo un trabajo conseguirla y había que esconderla, ahora es inmediata. Cuando los varones ven tanto porno tienen dificultades luego en la relación sexual cuando la otra persona les interesa, porque se acostumbran al sexo automático, masturbatorio, que no ofrece dificultades. Un paciente me decía que se tenía que masturbar porque la vagina no se contraía como su mano. Pero con el porno también aparecen nuevas perversiones. Otro paciente de treinta años que nunca había tenido sexo empezó con la pornografía y a tener relaciones con travestis. Decía: "No puedo tener relaciones con una mujer porque tengo inhibiciones, los hombres no me interesan, sólo me interesan los travestis, en realidad mi relación es con la pornografía." Esto por supuesto que va aislando cada vez más a las personas. Y a veces los problemas se agravan cuando aparece en el medio el tema del amor.

-¿Por qué el amor dura tan poco?

-Lacan dice que el discurso capitalista excluye el amor. Pero además, en el amor el otro no es una moneda de cambio, o sea que el amor objeta el capitalismo. Marx decía que en el capitalismo todo es una moneda de cambio que vale lo que vale en el mercado. Pero el amor conmueve esto. Lo único del amor es lo contrario a ser moneda de cambio. Igualmente la gente sigue creyendo en el amor y queriendo que algo perdure, aunque el amor hoy dura menos que nunca. Deleuze planteaba: “hay gente que piensa que las verdades cambian”, cambian por la aceleración en el tiempo que también tiene que ver con la tecnología, el apetito por lo nuevo, que hace que ante la menor frustración uno ya quiera cambiar. Los mensajes publicitarios nos inundan con imperativos de goce: renuévate cada día, cambiá. Hay que gozar cada vez más. Nunca alcanza. Los amores aunque intentan resistir están muy tomados por esa aceleración.

-El capítulo sobre el semen anónimo y el empuje de la sociedad para tener hijos tiene que ver con esto?

-Frente a los amores inconsistentes, que duran tan poco, todos quieren tener un hijo. Mujeres solas, hombres solos, parejas homosexuales, parejas hetero. El hijo aparece como un objeto valioso para garantizar que algo perdure. Tengo una paciente que se peleó con el novio y fue a la ginecóloga y ya la mandó a congelar los ovulos porque después de los 35 disminuye la fertilidad… Hoy de cualquier manera se quiere tener un hijo, alquiler de vientre, semen anónimo, el tema es tenerlo y el hijo pasa a tener un lugar de objeto. Es un fenómeno biológico, bien de esta época. Una época donde la infidelidad se promueve, porque siempre algo nuevo va a ser mejor, pero donde menos se la tolera… «