Las mujeres refugiadas e inmigrantes que transitan por Europa, ya vengan de África como del sudeste asiático, tienen un alto riesgo de ser víctimas de abusos sexuales, advirtieron ayer conjuntamente la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) en un informe publicado en Ginebra. Ambas agencias de la ONU, junto con la Comisión de Mujeres Refugiadas, llevaron a cabo un trabajo de campo en distintos países europeos por donde transitan los refugiados e inmigrantes y confirmaron que las mujeres tienen un alto riesgo de padecer violencia de género, retrató Tiempo Argentino.

Las tres entidades afirmaron que la respuesta humanitaria de los organismos de las Naciones Unidas tiene en cuenta esta realidad, pero advirtieron que de poco sirve si los países miembros de la Unión Europea (UE), a los que están dirigidas las enérgicas protestas, no son conscientes de ella y actúan en consonancia. “La capacidad de prevenir, identificar y responder adecuadamente a esta amenaza recae ampliamente en que los Estados individuales y las agencias de las Naciones Unidas asuman la responsabilidad y tomen acciones apropiadas”, indicó un comunicado entregado por las tres entidades al periodismo internacional.

El texto recuerda que el 55% de los recién llegados en enero de 2016 son mujeres y niños y que, a pesar de las bajas temperaturas, el flujo de personas que alcanza las costas europeas sigue siendo de 2000 personas cada día. “Mientras los gobiernos aplican restricciones y refuerzan los controles fronterizos, los centros de recepción y tránsito pueden llenarse, lo que agravará la tensión e incrementará el riesgo para las mujeres y los niños”, alertó el texto.

La investigación llegó a la conclusión de que la respuesta dada actualmente por los gobiernos, los actores humanitarios, las instituciones de la Unión Europea y las organizaciones de la sociedad civil “es inadecuada y no consigue prevenir y responder al peligro, la explotación y las múltiples formas de acoso sexual que sufren las mujeres y niñas que cruzan el territorio europeo”. Específicamente, el Acnur se lamentó de que los centros de recepción no apliquen prácticas sencillas como dejar la luz encendida de noche y separar a los refugiados por sexo para evitar incidentes.

Además, el informe describe cómo muchas mujeres entrevistadas durante el estudio dijeron haber sido forzadas a mantener relaciones sexuales para “pagar los servicios recibidos” y proseguir su viaje. “Muchas mujeres, como no quieren retrasar su viaje no denuncian los abusos ni buscan ayuda médica”, señaló el documento. Otras víctimas contaron que se casaron “por desesperación y para evitar nuevos abusos”.