Tras la ruptura de 12 diputados con el bloque del Frente para la Victoria, este perdió su condición de primera minoría en la cámara baja y ese lugar pasó a ocuparlo el frente Cambiemos, que posee 90 legisladores. El nuevo bloque de "díscolos", que intentará llamarse "Justicialista", tendrá 15 integrantes y se ubicará detrás de UNA, de Sergio Massa, que tiene 35.

A pesar del nuevo espacio peronista, que podría estirarse a 18 integrantes cuando tres diputados definan si se suman o no, el FPV continuará siendo el bloque más numeroso, ya que Cambiemos es un interbloque compuesto por 43 legisladores de la UCR, 42 del PRO y 5 de la Coalición Cívica. Incluso, si se suman los 8 aliados (hoy en duda) el kirchnerismo lograría superar por uno al oficialismo.

El bloque Justicialista está liderado por Diego Bossio (principal impulsor de la ruptura), el gremialista Oscar Romero y tres diputados que responden al gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey: Pablo Kosiner, Javier David y Evita Isa. El resto de los integrantes son los jujeños Guillermo Snopek y Héctor Tentor (que responden Eduardo Fellner), el mendocino Pedro Miranda, el correntino Carlos Rubin, el catamarqueño Néstor Tomassi, el chaqueño Gustavo Martínez Campos y la riojana Teresita Madera (La Rioja).

En el oficialismo están exultantes. Sin arriesgar mucho, lograron romper el principal bloque opositor y, de paso, debilitar la figura de Cristina Kirchner.

El que confirmó ayer que se sumará al espacio es el ex massista y ex sciolista Alberto Roberti. También se espera que hagan lo propio los pampeanos Gustavo Fernández Mendía y Sergio Ziliotto, que responden a Carlos Verna, uno de los primeros peronistas en romper con el kirchnerismo. Resta que se definan el ex gobernador de La Rioja Luis Beder Herrera (será clave la intervención del sanjuanino José Luis Gioja), la rionegrina Emilia Soria y el correntino Oscar Macias. 

La pelea por el quórum

En el kirchnerismo están convencidos de que los díscolos tienen acordado con el macrismo dar quórum para tratar leyes que necesite el nuevo gobierno, a cambio de beneficios para las provincias de los diputados que lo integran. "El Gobierno está desesperado por el quórum y este grupo le va a dar lo que necesita", dijo ayer Julio De Vido.

Máximo Kirchner, por su parte, dijo que "no se trata de una pelea por comisiones" y aseguró que "los que se van son funcionales a Macri". En el mismo sentido se manifestó Juliana Di Tullio: "Si estos ex compañeros le dan la posibilidad a Macri de tener quórum, es una mala noticia para el pueblo argentino".

En el oficialismo están exultantes. Sin arriesgar mucho, los operadores del macrismo (el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, como el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó) lograron romper el principal bloque opositor y, de paso, debilitar la figura de Cristina Kirchner, cuyo regreso "oficial" estaba previsto para este mes. Aunque afirman que serán "opositores responsables", los integrantes del nuevo bloque no ocultan su intención de tender "puentes" con el gobierno para beneficiar a sus provincias.