Lanata sobre la igualdad en la representación política

 “Si yo fuera mina no quisiera entrar por estadística. Che, vení vos que sos una retardada pero tenés que entrar”. Con esas palabras analizó el periodista Jorge Lanata al proyecto de ley que impulsa la paridad -50% hombres, 50% mujeres- en todos los cargos públicos. Este proyecto “fifty-fifty” tomó impulso a partir de ley de reforma política enviada por el Poder Ejecutivo al Congreso de la Nación.

“Lo importante de los cargos es que la gente sea inteligente, no que sea (hombre o mujer)” fue otra de las afirmaciones de Jorge Lanata. Más allá de lo polémico de sus dichos, el análisis del periodista muestra una falta de conocimiento sobre el tema y fue una diputada por la UCR una de las primeras voces que se hicieron escuchar. 

En el discurso de Lanata no hay lugar para las vaginas

En Beijing, durante el año 1995, la ONU “hizo su declaración fundamental: los derechos de las mujeres son derechos humanos. Y las democracias comenzando por Francia, el país de la Convención Internacional de los derechos del Hombre y el Ciudadano en 1789, ya en el año 2000 instauró la paridad, para minimizar aquella desigualdad estructural entre hombres y mujeres”, contextualizó la diputada nacional por la UCR Carla Carrizzo. 

“Hoy hay mujeres -en cargos políticos- porque hay cupo, porque ha sido obligatorio incluirlas. Y el derecho a la igualdad es un derecho humano”

En un discurso cargado de prejuicios y falta de información, Lanata sostuvo también que la idea de paridad es un concepto fascista. “No es fascismo es un movimiento internacional y en Argentina, un artículo constitucional, el N° 16”, instruyó la diputada Carrizo.

En nuestro país, las mujeres somos más del 50% de la población. Sin embargo la política continúa siendo un mundo de hombres. Fuimos el primer país de América Latina en sancionar una Ley de cupo femenino, en 1991. La norma establece un piso mínimo de 30% de candidatas en las listas de partidos políticos para cargos electivos nacionales. Gracias a esa norma, en la actualidad, las mujeres representan un 36% de la Cámara de Diputados y un 42% del Senado. Sin embargo, quienes han estudiado el tema insisten con que ese piso del 30% se convirtió en un techo -no se puede ir más allá- y es entonces cuando surge el proyecto de paridad con el objetivo de alcanzar una mayor igualdad en la representación política.

Virginia Franganillo, ex presidenta y creadora del Consejo Nacional de la Mujer, fue una de las impulsoras de la Ley de Cupo en Argentina. “Hoy hay mujeres -en cargos políticos- porque hay cupo, porque ha sido obligatorio incluirlas. Y el derecho a la igualdad es un derecho humano”, analizó Franganillo en diálogo con Infonews.

El mismo Lanata que días atrás salió a defender al músico Gustavo Cordera, autor de la frase “hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo”; hizo una interpretación maliciosa de la idea de paridad. “Es como si la gente razonara con el pito, no con la cabeza. O con el no pito” aseguró. Esto último es una muestra de la mirada falocéntrica del periodista: las personas se definen por tener pito o no tenerlo. En el discurso de Lanata no hay lugar para las vaginas. “Esto me recuerda a los griegos, que pensaban que las mujeres éramos varones atrofiados por el no pito. Es una postura tan demodé, tan desubicada. Lo que dice Lanata no sólo atrasa sino que está lleno de prejuicios. Son argumentos que ha sido aplastados por la historia de los últimos doscientos años”, aseguró Franganillo. 

Déborah Daich, del Colectivo de Antropólogas feministas de la UBA agregó otra arista al análisis. “Cuando Lanata dice que 'los puestos los deben ocupar quienes estén capacitados, no importa si son varones o mujeres', lo que está diciendo en realidad es que 'no hay mujeres capaces de ocupar esos puestos '; por supuesto, nada más lejos de la realidad. Su argumentos tienden a negar la desigualdad existente y a re-naturalizar roles”, aseguró la antropóloga.